Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AMB







lunes, 2 de febrero de 2009

El lema de Nietzsche



"Ese algo oculto e imperioso para el cual no tenemos ni mucho menos un nombre, hasta que finalmente demuestra ser nuestra misión. Ese tirano en nuestro interior se venga terriblemente por cada intento que hacemos de evitarle o rehuirle, por cada vez que nos conformamos prematuramente o nos equiparamos con aquellos a los que no pertenecemos, por cada actividad que, por respetable que sea, nos desvía de lo esencial, incluso por cada virtud que intenta protegernos de la dureza de nuestra responsabilidad más íntima.
"Cada vez que dudamos del derecho que tenemos a nuestra misión, cada vez que tratamos de escurrir el bulto, la respuesta es la misma: enfermedad. Extraño y terrible a la vez: ¡lo que pagamos más caro son nuestros alivios! Y si después queremos recuperar la salud, no nos queda otra alternativa: tenemos que cargar con un peso mucho mayor que el anterior..."

Friedrich Nietzsche





Estas palabras de Nietzsche figuraban como lema en la primera edición del escrito de Hermann Hesse "El retorno de Zarathustra", de 1919.
Y me pregunto: ¿qué efecto producen hoy, en este joven siglo XXI, esas palabras? ¿Cómo suenan hoy en nuestros oídos cosas como "nuestra misión", "ese tirano en nuestro interior" o "la dureza de nuestra responsabilidad más íntima"?
Me temo mucho que el idioma chino nos resulte más comprensible que esos extraños conceptos a los que aludía Nietzsche. Cosas románticas, pasadas de fecha... Hoy también hay conciencias, seres humanos despiertos, que tienen sus misiones y responsabilidades, pero creo que todo eso se suele mover en un nivel más bien superficial, un poco, o un mucho, de cara a la galería, sin que haya una verdadera fuerza detrás, sin que exista un "tirano interior" que los obligue a seguir determinado camino, y ningún otro.
Muchos saben sentarse en cómodas butacas, en torno a una mesa bien abastecida, con variedad de aperitivos y licores, y mientras saborean el humo de un buen cigarro, expresar largas peroratas y mantener 'chispeantes' discusiones seudofilosóficas; juzgar al mundo entero y de paso dejar algún indicio, o varios, de que ellos saben muy bien cuál es la solución a todos los problemas. Además, es tan fácil conocer el sentido del vivir entre trago y trago, entre uno y otro aperitivo, mientras se saborea ese habano y la estufa caldea la sala...
No está, no hay ningún "tirano interior", ninguna misión más allá que dejar constancia de que saben hablar, de que son cultos, leídos e inteligentes. Pero yo sólo veo en todo ello palabras muertas. Le daría exactamente igual a esa gente cambiar su conversación "filosófica" por una entretenida y excitante partida de cartas.
De todas formas, la reunión acabará en cuanto la mesa se quede vacía. Y todas esas inteligentes palabras se las llevará el aire de la noche y se las tragará el silencio. Serán sólo sombras, como si nunca hubieran existido. Y al insomne, siempre le quedará el consuelo de la televisión y hacer una última visita a la nevera...
"¿De qué hemos estado hablando?", pensará. "Bah, da igual. ¡Qué buenos programas ponen a estas horas, y qué rico está el sandwich de jamón de york!".

Pero, quiero creer que en algún lugar, solo en su cuarto de estudio, con la estufa ya apagada por falta de gas, ayudándose con una manta, queda aún alguien que siente y piensa, que lee, que escribe, que no puede acostarse porque su "tirano interior" no le deja.
Sólo un pequeño 'nietzsche' cualquiera... Alguien anónimo que guarda aún su vela encendida, luchando heróicamente contra el mar de sombras. En ese veo yo la esperanza del mundo.

AHM
(2 de febrero, 2009)

domingo, 1 de febrero de 2009

Nieve II




Damas y caballeros, disculpen la interrupción, pero es que otra vez, y por sorpresa, en Madrid... ¡¡está nevando!!
Este "febrero loco" empieza con muy buen pie. Lo digo por aquello de "año de nieves, año de bienes"; aunque esto debería decirlo mejor el amigo Terry, el de 'La Vida es una Quijotada', porque él entiende mucho de viejos refranes.

Comprendo que pueda parecer una puerilidad, pero... Los sentimientos no entienden de clasificaciones, sólo saben una cosa: sentir.

AC. (con nieve)

viernes, 30 de enero de 2009

Se fue el lobo...



Lo que voy a decir ahora no tiene ninguna importancia, pero quiero decirlo, para dejar constancia de un pequeño detalle personal.
No sé si alguien ha observado que el lobo que se veía en mi avatar ha desaparecido. Puede que el amigo Erik, que en un reciente comentario me hablaba de los "desenmascarados", quizá refiriéndose a este hecho.
La cuestión es que mi amigo lobo se ha ido. Como podeis imaginar, al menos los que conoceis algo del mundo animal, el lobo que se veía en esa fotito azul con una gran luna llena al fondo, no estaba en realidad aullando a la luna, como se suele pensar, poetizando la escena, sino que estaba buscando compañía, concretamente la compañía de una loba. Si recordais, la luna estaba a su derecha, no frente a él.
Pues bien, parece que por fin la ha encontrado. Así que he tenido que improvisar y hacerme una foto para rellenar el hueco.
No tengo cara de lobo, pero algo sí me parezco, sobre todo por dentro.

Mi amigo lobo, con las prisas, no sólo se ha ido sino que además se ha llevado con él la luna y el montículo sobre el que estaba apostado, o sea, todo el paisaje. Por eso lo de poner mi foto casera.
Me alegré al principio de su feliz encuentro, porque es mi amigo, pero reconozco que no me pareció bien que se marchara de esa manera, sin despedirse y llevándose la luna. Aunque luego pensé que fueron las mismas prisas con las que salió zumbando las culpables de la desaparición del paisaje. Salió tan rápido que lo arrastró todo.

Como compensación he recibido esta noche un regalo de mi amigo. Él no tiene cámara de fotos, ningún lobo tiene de esas cosas, pero parece que sí tiene a alguien que sabe pintar. Y el regalo de mi amigo lobo ha sido un retrato de su nueva compañera, hecho por ese alguien, al que no tengo el gusto de conocer.
La verdad, es que viendo ese retrato entiendo perfectamente su prisa por salir del cuadro. Yo, en su lugar, hubiese arrastrado hasta el marco...

Y, bueno, esto es lo que quería contaros. Mi amigo me temo que no volverá, al menos en mucho tiempo. Sólo espero que tenga una buena vida de lobo, que es lo que él quería, como es natural.

Yo aguantaré con mi foto hasta que encuentre otro animal que se me acerque y quiera ser mi amigo. Hasta entonces, veréis en los comentarios el rostro asombrado de este otro lobo con gafas; un viejo lobo estepario que seguirá encantado de leer vuestras cosas y de que tengais la amabilidad de leer las suyas, aunque sólo sea de reojo.

Eso es todo, amigos. Gracias por vuestra paciencia.

AHM
(29 de enero, 2009)

jueves, 29 de enero de 2009

Indian Summer



Los que soléis pasaros por aquí ya conoceis este tema, porque siempre lo incluyo en mis listas de música. Este "Verano Indio", del guitarrista alemán Friedemann Witecka, tiene algo que siento como alegre y animoso, me transmite buena energía y me mueve a caminar.
Y el caso es que he encontrado en internet, en una página llamada "yotuve", o algo así, un vídeo que ilustra esta, para mí, música amiga, y quiero compartirlo con vosotros. Sólo son fotos de paisajes, pero seguro que os gustan los paisajes, por lo menos los que aquí se ven, que son de esos que invitan a vivir.

AC.


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- Indian Summer

- Friedemann

lunes, 26 de enero de 2009

La canción del sol


Por si alguien ha pensado alguna vez que en este cuaderno nunca sale el sol, aquí dejo este vídeo como evidencia de lo contrario.

En el blog de la amiga Matilde Selva, Caminante Nocturna, se habla ahora de un evento que se va a celebrar en Valencia, llamado "Poesía contra la barbarie", que está dedicado a intentar paliar, de alguna manera, la desgracia que actualmente está sufriendo el pueblo palestino. Ya he comentado allí que me parece un hermoso gesto, pero un gesto inútil. Lo cual es obvio.
La poesía en tiempos antiguos era un lenguaje mágico, que tenía el poder de transformar las conciencias, pero me temo que hoy eso sea algo fútil que no va a cambiar nada ni a nadie.

Sin embargo, los que aquí escribimos no nos movemos por 'obviedades', sino, básicamente, por sentimientos. Y por eso aplaudo el gesto y me uno a él.
No sé escribir poemas, así que pongo este pequeño vídeo solar.

Esto me recuerda algo a cuando se reunen cientos de personas en el 'sagrado' lugar de Stonehenge, para unir fuerzas psíquicas a favor de la paz en el mundo. No puedo saber si eso sirve para algo, y más bien, como dije antes, me inclino a creer que no. Pero la utilidad de un acto no tiene por qué ser siempre el sentido de ese acto. Hay ocasiones en que el acto se justifica a sí mismo, como cuando gritamos al recibir un golpe inesperado. ¿De qué sirve gritar? De nada. Pero tenemos que hacerlo: es una reacción natural que no podemos evitar.

Así pues, que grite la poesía, o que susurre, pero que se diga, que se declame. La barbarie es sorda y no lo va a oír. Pero nuestro corazón no puede hacer otra cosa.

Y quizá, quién sabe, una llama azul empieze a crecer en ese mar rojo de odio y sangre. Así lo deseo y así lo espero, a pesar de todo.


AHM
(26 de enero, 2009)




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- The Song of the Sun

- Mike Oldfield

jueves, 22 de enero de 2009

Mirar



    Mirar y no ver misterio es no saber mirar.
    Me asomo a la ventana y veo los edificios que hay delante de mi casa, los mismos de todos los días -las casas no se suelen mover-, veo los coches aparcados, la gente que pasa... Todo normal. Pero a veces algo ocurre en mi mente, y durante un instante, sólo un instante, veo todo eso de forma distinta. No es que vea nada raro, pero tampoco nada conocido... Veo esos edificios, coches y farolas como algo nuevo.
    Lo que quiero decir es que, por un momento, veo el paisaje urbano que hay frente a mi ventana como si lo viera por primera vez. Las calles son nuevas para mí, nunca he caminado por ellas, y tras cada ventana hay alguien que desconozco, quizá un futuro amigo. Todo es una misteriosa e inquietante posibilidad, pero sin la sombra del temor, como un campo luminoso que atrae e invita a ser descubierto.
    En otras palabras, miro ese paisaje sin el peso de la experiencia. Con la mirada libre y limpia. Aunque esto dure, como he dicho, sólo un instante.

    Por supuesto que ya he andado por esas calles, porque llevo varios años viviendo aquí, y aunque no sepa exactamente quiénes habitan tras las numerosas ventanas, sí me he cruzado con la mayoría de ellos en esas mismas calles, he visto sus gestos y oído sus voces, sin notar nada especial. Esta experiencia cotidiana repetida ensombrece la mirada, y cuando me asomo por mi ventana sólo veo una continuidad aparente que no me dice nada. Seguro que es un error, pero uno siempre se fía de lo que ve, o cree ver. La película está visionada mil veces y ya se la sabe uno de memoria. Sabemos qué va a decir cada personaje y cómo se va a mover; sabemos que el asesino es, como casi siempre, el mayordomo. Pero yo me pregunto: ¿hemos visto de verdad la película a fondo? Y además, ¿no será una película “viva”, que cambia constantemente?

    Tras las ventanas no hay posibilidades, sólo vecinos. Las calles son sólo calles, y las casas sólo casas normales, que para mí es como si estuvieran vacías. Todo normal y corriente. Excepto en ese instante en que la experiencia se distrae y me deja libre la mirada.


AHM
(21 de enero, 2009)
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imagen: "Flood Fences", por Rob Gonsalves.

lunes, 19 de enero de 2009

La noche estrellada



Dedicado a la amiga Rayuela, a quien parece que le gusta especialmente esta pintura de Van Gogh.

AC.