
"¿Qué sé yo que los demás no sepan?", se preguntó el sabio una mañana, susurrando, mientras observaba desde su balcón la lejanía del horizonte y el pueblo que se extendía por el valle.
Y alguien, al parecer más sabio, le contestó en voz alta desde la umbría de los árboles de abajo:
"Preguntar. Tú sabes preguntar, lo que el común de la gente no sabe hacer, y cada pregunta tuya es una semilla que siembras en la tierra de lo posible. Y esa semilla con el tiempo germinará, crecerá y al llegar la primavera florecerá en forma de respuesta."
El sabio miró hacia abajo y reconoció a quien así había hablado, que saludaba entre la arboleda agitando el sombrero.
"¡Hola, amigo poeta! Tienes el oído muy fino. ¿Cómo tú por aquí?"
"Voy de paseo, aprovechando esta mañana de sol. Y no he podido evitar escuchar tus palabras. Sí, tengo el oído fino y también la mirada."
"Bien está eso. ¿Y decías que mis preguntas son como semillas?"
"Así es, amigo sabio, y precisamente voy ahora en busca de flores nuevas... Seguro que las hay preciosas en la ladera del monte, cerca de la laguna."
"Pero, ¿de verdad crees que las preguntas son como semillas?"
"Sí, lo creo, y además lo he comprobado muchas veces."
"Eso implicaría que en la pregunta vive el gérmen de la respuesta..."
"Yo en eso no me meto. Soy poeta, no sabio. Eso te corresponde a tí saberlo, pero intuyo que es así, como ahora dices.
"¡Bueno, me voy, que la mañana avanza!"
"Que disfrutes de tu paseo, poeta, y que tengas suerte y encuentres esas flores que buscas."
El sabio se quedó meditando sobre las palabras de su amigo, que ya desaparecía tras un recodo, camino de la laguna. "Puede que sea verdad lo que dice el poeta", pensó. "Y si así es, ¿por qué hace la pregunta quien ya tiene la respuesta...?"
Se metíó en la casa y miró despacio los muebles y los libros de su pequeña torre, pero en realidad no estaba mirando nada. Seguía pensando en silencio. La respuesta está implícita en la pregunta...
"¡Ah, ya caigo!", exclamó, al cabo de un rato. "¡Es sólo una concesión al tiempo! Sí, la pregunta es una semilla y en la semilla está la planta, el árbol, la flor, pero todo necesita tiempo para germinar, crecer y mostrarse en plenitud. ¡Es el juego del tiempo! ¡El juego de la vida!"
Estimó oportuno prepararse un leve tentempié de media mañana, acompañado de medio vasito de vino y algo de fruta, pero siguió pensando en lo mismo: "El tiempo, es el tiempo..., como una necesidad de jugar. En el niño están ya el joven y el viejo, pero hay una 'necesidad' de desplegar, de desarrollar, de crecer, por el puro gusto de hacerlo. ¡La vida quiere vivirse! Esa es la razón."
"Puede que en el fondo ya lo sepamos todo, pero necesitamos preguntar, inquirir, luchar y desesperar, para que 'eso' florezca en algún momento. Lo contrario sería la quietud de un conocimiento perfecto, algo parecido a la muerte. Y la vida quiere moverse, jugar, vivir..."
"¿Nos hace gracia un chiste conocido? No, sólo nos hace reír el que no conocíamos, el inesperado, el nuevo. De la misma manera, nos atrae el amor desconocido, el amigo desconocido, la tierra ignota, todo aquello que puede ser pero aún no es, al menos no es para nosotros."
Mientras se comía lentamente el plátano con pan, el sabio, haciendo honor a su nombre, siguió pensando:
"La vida es una aventura. Ese es su sentido. Y no hay aventura en medio de un mundo viejo, conocido, trillado. Sólo la hay en lo nuevo. Puede que la aventura ya tenga escrito su guión desde hace tiempo, mucho tiempo, y todas las preguntas sepan su respuesta, pero un velo oculta todo esto y no nos deja verlo así. De este juego no conocemos ni las reglas, así que hay que inventar continuamente, descubrir y jugar entre sombras."
"Pero a pesar de las sombras, o gracias a ellas, la vida es un juego apasionante. El mejor de los juegos. Así que seguiré sembrando preguntas todos los días de mi vida, aunque sepa las respuestas, seguiré sembrando, para que alguna mañana de sol un poeta joven, sensible y despierto descubra flores nuevas en la ladera del monte, cerca de la laguna."
Y después de pensar esto, el sabio cogió su viejo bastón de caminante, salió de su casa y se fue a pasear. Quería descubrir las flores que él mismo había plantado, ver el fruto de su propia semilla. Ver, en definitiva, lo que el tiempo había hecho con sus sueños.
Antonio Martín
(21 de marzo, 2009)

hola:
ResponderEliminarme gusta mucho tu blog. es muy bueno y esta genial todo lo que escribes.
un saludo
Estoy como alucinada con el cuento, entre el cuento y la canción de Etna que siempre está ahí...
ResponderEliminarMe gusta muchísimo este cuento, por todo, y es que además el hombre sabio es humano: se come un plátano con pan, se bebe su vasito de vino..., es buenísimo el diálogo que mantiene con el poeta, hay un momento al leer que me digo: no, si el sabio es también poeta, pero antes me había dicho, mira qué sabio este poeta..., y el final,querer saber en qué se han convertido las semillas.
las flores que busca el poeta desde luego son palabras.
Y el juego, claro!, el juego es la vida, es el juego del tiempo. Es mi juego favorito, es mi único juego, es el único juego que todos jugamos sin saberlo y sin reglas, sin normas sabidas.
¿y cómo lo sabes?
¿Cómo lo has sabido?
A partir de ahora me comeré los plátanos(yo también me los como con pan, pero sin vino)con actitiud de persona sabia... a ver si se me pega algo de esta sabiduría.
Qué felicidad, encontrar escrito algo que se intuye y no se acertó nunca a decir tan exactamente...
Besos, Antonio, muak,muak, uno para cada mejilla
e infinitas gracias.
Hola, Arancha.
ResponderEliminarGracias, ya me he pasado por tu blog y te he dejado mi comentario a tu última entrada. ¿Tan joven y ya reflexionando?
Me alegro de que tuvieras suerte con lo del árbol.
Un saludo.
El sabio sabìa cada una de las respuestas, a sus preguntas, sòlo que necesitaba ese tiempo de la vida, para sembrar, y ver sus respuestas florecidas.
ResponderEliminarAlguièn alguna vez me dijo... Tù siempre pregunta lo que te inquiete, lo que no sepas.
Que siempre hay alguièn que tiene las respuestas. (Y sabes? es verdad puès ese alguièn siempre tiene las respuestas).
Ahora puedo decir, que tù tambièn tienes respuestas a mis preguntas.
Gracias!!
Besos de primavera, y muchos màs.
¡Hola, Alfaro!
ResponderEliminarYo sí que estoy alucinado con tu comentario. La verdad, no me esperaba esta reacción y menos viniendo de alguien tan serio como tú.
Sólo una cosita antes de seguir: ¿La canción de Etna? ¿Desde cuando los volcanes cantan? Jajaja.
Perdona, ya sé que es un error, pero es que me ha hecho gracia. Te refieres, claro, a la canción de Enya. ¿En qué estarías tú pensando en ese momento? Seguro que tu próximo poema tiene algo de telúrico...
Me alegra que te guste, Alfaro, y te explico: en realidad iba a publicar un escrito que tenía ya preparado (cosa que haré después), pero estaba yo en la cocina tan tranquilo dando mis paseitos, cuando, de repente, me vino la imagen de este sabio haciéndose preguntas... Y en pocos minutos ví la escena completa, como si estuviera allí, así que me dije que había que escribirlo y darlo a leer.
Ya ves, así funciono, soy un escritorcillo 'visionario', jeje.
Me pasó lo mismo con lo de atribuir la 'sabiduría' primero al poeta, y de hecho pensé en titularlo "El otro sabio", pero luego el sabio retomó las riendas y quedó en su sitio.
Las flores que busca el poeta son palabras, pero tú y yo sabemos bien que las palabras no son simplemente conjuntos de letras, agrupadas con más o menos acierto. Detrás de cada palabra hay un sentimiento y un conocimiento. Las palabras son, en su remoto orígen, llaves mágicas que conectan con la vida.
Si algo he "sabido", me lo dijo el aire de esta mañana.
Pues claro que el sabio es humano. ¿Cómo creias tú que son los sabios? ¿con alas?
Y el plátano con pan se lo come acompañado de un vaso de agua. El vino se lo bebió antes con otra cosa..., es que no me gusta entrar en demasiados detalles, porque creo que interfieren en el relato. Por eso nunca seré un escritor de verdad. Proust creo que dedicó un capítulo entero a describir una magdalena, y eso quedó como una obra maestra. Yo soy incapaz, voy siempre al grano.
Gracias por los besos, Alfaro, me has dado una bonita alegría esta mañana.
Gracias a tí, Amanecer, por esta preciosa 'papillon' que dejas en mi cuaderno.
ResponderEliminarSí, las respuestas viven en las preguntas, pero hay que dejarlas crecer. ¡Qué aburrido sería vivir si todo estuviera ya hecho y cada pregunta contestada! ¿Dónde estaría entonces la aventura?
Un beso de primavera.
(y, como siempre, saludos a Kenai)
Perdòn por mi ignorancia Antonio,
ResponderEliminarque quieres decir 'papillon'
esa palabra no la tengo en mi diccionario :D
(Saludos de Kenai, para tì tambièn!!)
Besos, Gracias!!
Qué linda historia, querido Antonio..
ResponderEliminarEl tiempo hace florecer todas las semillas.. Maravillosa verdad. "La vida es un viaje, no un punto de llegada".. (es una canción de rock ;)
Y, debo decirlo a propósito de la primavera, en este viaje sembramos, florecemos, morimos y renacemos...
Este relato ha sido un hermoso regalo de primavera para mí ;) ¡Feliz Primavera mi querido Antonio!!!
a florecer se ha dicho ;)
Porqué me quedo prendida de tus relatos después de haberlos leído?
ResponderEliminarPorqué escribirás estas cosas,siempre reflexivas?
Queremos ver lo que el tiempo hizo con nuestros sueños?
Yo no tengo las respuestas, el sabio no soy yo...yo sólo disfruto tensando palabras y leyendo las palabras que un sabio ha tensado.
Te dejo un gran beso!
(Ya solté la tecla)
"Papillon" es 'butterfly', mariposa. Creía que lo sabías.
ResponderEliminarY como tu avatar es una mariposa amarilla...
Un saludo, Amanecer.
Hola, Isis.
ResponderEliminarDe acuerdo con la canción, pero yo diría más: la vida la componen muchos viajes, y cada paso es viaje y llegada a un tiempo.
Me alegro que tomes el relato como un regalo. Si te digo la verdad, para mí también lo ha sido, regalo y sorpresa, porque iba a escribir otra cosa.
Feliz primavera, Isis, y un beso.
Silvia, no me digas que a tí te pasa lo mismo, lo que me pasa a mí con tus historias y poemas...
ResponderEliminarNo sé tú, pero el sabio de mi historia sí tiene curiosidad por conocer el fruto de sus sueños, y por ver si sus preguntas han florecido en respuestas.
Un beso, amiga, y gracias por soltar la tecla.
Me ha gustado mucho esta entrada, porque me ha recordado hace unos años, cuando ya había conseguido mi último pequeño objetivo me pregunte: ¿Y ahora qué? Y empecé de nuevo a buscar, a angustiarme a preguntarme. Y alguien muy sabia y querida me contesto. Todas las respuestas están en TI.
ResponderEliminarEs muy lindo!!, palabras llenas de un sentimiento no encontrado y la vida aflorando, esa es mi sensación por ahí tenga otra interpretación!besos y buen fin de semana.
ResponderEliminarOstras, Antonio, me ha encantado tu cuento. Venía con curiosidad desde el blog de Cristalook y me he quedado enganchada leyendo esta historia porque justo estaba pensando en escribir en breve sobre lo que el tiempo hizo con mis sueños... Y, además, el otro día hablaba a mis alumnos (doy clase...) y les decía que es fundamental que se pregunten cosas, que casi me interesa más que tengan preguntas que no que tengan respuestas y que lo más importante que pueden aprender en esta vida es a pensar, porque si no, alguien pensará por ellos (pobres, cuando me sale la vena filosófica flipan, jajaja). Bueno, pues nada, que me ha encantado tu blog y que pasaré de vez en cuando a leerte.
ResponderEliminarUn abrazo,
Elena
Por cierto, genial el cuadro de Friedrich. Me encanta su pintura...
ResponderEliminarAntonio:
ResponderEliminarQué lindo me pareció tu relato. Ante todo, su aire, su ritmo, su atmósfera, su discurrir en base a diálogos (no sé precisamente por qué, pero me trajo deliciosas evocaciones de Hermann Hesse por momentos, posiblemente por el tema, el lugar, el tono o tal vez la búsqueda).
El caso es que el Poeta, que era bastante sabio, nos dio una clave ya desde un principio cuando dijo: "Preguntar". Porque, más que conocer todas las respuestas, la verdadera sabiduría consiste, según yo, en saber formular las preguntas correctas. Es preciosa tu frase >>cada pregunta tuya es una semilla que siembras en la tierra de lo posible<<. Me quedaré con ella, con tu permiso, ¿puedo?
Otra cosa que me encantó fue que uno de los dos se dedicase a sembrar semillas y el otro a cortar flores. ¡Bellísima complementación mutua! Ambos lados del proceso son necesarios. Y hoy, como está comenzando la primavera, vemos muchas flores a nuestro alrededor, pero también revolotean muchas semillas en el aire, que son como promesas de lo que vendrá, después de cierto tiempo...
Y ésta es la segunda clave: el Tiempo. Saber buscar, saber esperar, tener constancia y paciencia.
¿Y la tercera clave? Dialogar.
Ya sea entre un sabio y un poeta, entre un viejo y un niño, un grupo de amigos... o inclusive en ocasiones el diálogo interno: uno dialogando consigo mismo, siempre preguntándose e intentando responderse. (¿Sócrates, de nuevo?)
Así que, gracias, una vez más, por invitarnos a reflexionar sobre la naturaleza humana. Es ésta una bonita manera de amar la vida.
¡Ojalá todos tuviésemos algo de sabios y algo de poetas!
Un beso muy grande.
Muy bonito. Saber preguntar es casi un arte y la vida la mejor aventura. Por cierto, preciosa la imagen. Un saludo Antonio.
ResponderEliminarLlego desde el blog de cristal, y supongo que llego en el justo momento, a tiempo de leer este bello cuento.
ResponderEliminarUn amigo, poeta, me dijo que sembrara los problemas, y recogí esa idea en mi blog. En otra entrada, pedía respuestas (excepto a la pregunta "por qué" porque me parece la menos interesante de contestar y la que menos información nutritiva nos aporta). Los comentarios venían, en general, a decirme que no hacía falta tanta pregunta...disfrutar el ahora...etc.
Y descubro en tu cuento cómo unir esas inquietudes para construír. Y el cemento está en el tiempo, con lo impaciente que soy!!!. Supongo que es lo que llamas "el juego de la vida".
Y me guardo la idea de que en la pregunta vive el germen de la respuesta. Así que seguiré preguntando y respondiéndome en la misma pregunta.
Un abrazo y una primavera llena de flores.
Antonio, me ha gustado el cuento del sabio (para mí, el poeta también era sabio y viceversa)
ResponderEliminarDe todo he elegido este párrafo:
"Pero a pesar de las sombras, o gracias a ellas, la vida es un juego apasionante. El mejor de los juegos. Así que seguiré sembrando preguntas todos los días de mi vida, aunque 'sepa' las respuestas, seguiré sembrando, para que alguna mañana de sol un poeta joven, sensible y despierto descubra flores nuevas en la ladera del monte, cerca de la laguna."
Lo que dices en los dos primeros puntos es mi bitácora y de la propuesta de seguir sembrando cada día con ese propósito maravilloso, sueño ser partícipe de una u otra forma.
Hoy de momento tú haces de sabio sembrador y, en mi caso al menos, yo descubro flores nuevas… en el camino para ser poeta.
Gracias por este revolver constante que tanto me gusta y tantas satisfacciones me produce.
Un beso.
Gracias Antonio, me ha encantado tu cuento.
ResponderEliminarSiempre fui muy preguntona, siento curiosidad por muchas cosas y esa curiosidad no se satisface sino se pregunta.
Besos
Bueno Antonio, al igual que el buen agricultor que siembra, tambien tiene el oficio de recolector. Las cuatro estaciones del año le permiten subirse al tren siempre que le apetece.
ResponderEliminarPor ejemplo, disfrutar del lienzo o ventanilla que ofrece esta primavera.
Saludos.
Bueno, creo que a partir de ahora debería llamarle Don Antonio.
ResponderEliminarAl leer la primera parte del relato creí que le identificaba a Ud con el poeta, pero a continuación la reflexión del sabio me hizo cambiarle de personaje y es que el desarrollo de esta semilla le ha dado a Ud, Don Antonio, mucha cosecha.
Me ha encantado su reflexión y su generosa explicación a través de este relato.
Flass! me quito el sombrero ante su artículo.
Siento faltarle al respeto, Don Antonio pero no marcho sin dejarle mi beso de rigor.
El tiempo siempre da fruto de nuestro hacer, bonito cuento
ResponderEliminarBesos sabio
Precioso cuento Antonio. He disfrutado el paseo del sabio y el poeta persiguiéndolos casi a hurtadillas para no perderme nada de su conversación. Has creado una atmósfera alrededor que podía casi respirar.
ResponderEliminarMe quedo con:
"Cada pregunta es un semilla que siembras en la tierra de lo posible. Y esa semilla con el tiempo germinará, crecerá...y florecerá en forma de respuesta"
Y he olido la primavera y he deseado salir a observar cada flor.
"...En la pregunta vive el germen de la respuesta." Me parece una reflexión que no sé si será producto de la meditación o de la iluminación de un momento, pero te aseguro que a mi me ha llegado una luz especial.
Quizá tenga razón el sabio, y la pregunta sea sólo una concesión al tiempo.
Como bien dice Lirio (si no me equivoco) la verdadera sabiduría consiste en hacerse la pregunta correcta.
Un cuento precioso para responder muchas preguntas.
Un placer que lo hayas compartido.
Un abrazo
Sobre la sencillez de lo obvio, es siempre la pregunta más difícil y también la más reveladora.
ResponderEliminarDicen, que toda pregunta lleva implícita, en si misma, la respuesta y yo diría que más que eso lo que llevan las preguntas es el germen de la réplica y de la solución. Y matizaría además, en cuanto a éstas (las resp.) que entran dentro de la categoría del poder de la palabra. Esos 28 signos que son necesarios para cualquier tipo de expresión... y darnos cuenta, que nos damos cuenta...
Un tema, apasionante, sobre el que me gustaría que hicieses una entrada (pedir es gratis jeje) que seguro bordarías. Puro encaje fijo.
Voy a probar a comerme un plátano con pan, a ver si me sale una fantástica fábula, aunque sea de humanos, como ésta... pero no sé porqué sospecho, ¡que va ser que no!
Me conformaré con asistir al sugestivo diálogo entre el sabio y el poeta. Algo aprenderé.
Un abrazo Antonio.
Magnifico texto, Antonio…al leer el título creí que referías aquella de Samaniego que seguro ambos leímos cuando éramos un pelín más jóvenes.
ResponderEliminarAunque he quedado algo decepcionado, al comprobar que nunca seré sabio….. no me gusta nada comer plátano con pan…uaggg!.
Un abrazo.
Que hay de esas semillas que el viento se lleva y germinan en otro lugar? Quizás quien las plantó nunca se percata que sí germinaron..cuando ví la película "que bello es vivir", y le muestran al protagonista como sería la vida si nunca hubiera existido él...me dí cuenta de que no siempre seremos completamente conscientes de lo que aportamos, y que nunca sabremos expresar con precisión lo mucho que nos aportan los demás...y quizás en realidad tampoco sea lo importante,curioso si, pero no lo más importante...por si no te percatas tú eres un auténtico jardinero,quizás no abarquen tus ojos a contemplar todo el esplendor que creas, a través de tus palabras...pero el hecho es un hecho por ser, no por ser capaz de ser visto...me siento una flor de tu jardín :)
ResponderEliminarComo siempre el leerte invita a la reflexión.¡Eureka! es cierto, sólo preguntándonos aprendemos, y en la pregunta está la respuesta en gérmen, sólo que al preguntar no lo sabemos (aunque a veces lo intuimos).
ResponderEliminarQuien no se hace preguntas, se conforma con todo, no crece, no madura. Sería siempre niño...
Lo has explicado muy bien, en el niño está el jóven, el hombre maduro, el anciano...pero hace falta tiempopara que se desarrolle. No sirven las prisas, comoal sembrar, por mucho que lo intentemos, no podemos conseguir que a la mañana siguiente aparezca la flor...el tiempo, siempre el tiempo. ¡Y la paciencia! que es enemiga de la sociedad actual, en general. Lo queremos todos para ya, sin esperas, sin esfuerzo...
El juego de la vida:Fascinante,por lo que tiene de misterioso e imprevisible. Nunca tenemos todos los variables controlados, más bien están casi todos descontrolados, y eso convierte el hecho de vivir en algo maravilloso.
Es un gusto, Antonio, pararse en tu casa y pensar (sustituyo el simil de playa, por el de oasis, por el momento)
Un abrazo.
Hola Antonio.
ResponderEliminarDesde el reino de cristalia ya he aterrizado en este cuaderno algunas veces, siempre con la esperanza de sumergirme en las profundidades de lo distinto.
Este relato es genial. Porque estoy de acuerdo en que la pregunta es en potencia lo que la respuesta es en acto. Y no sólo eso. De las futuras flores y plantas caerán nuevas semillas a la tierra por sí solas. Porque lo interesante de la vida es quizás que a cada pregunta respondida, a cada camino terminado, se le bifurcan nuevos caminos, nuevos horizontes.De lo contrario iríamos cerrando puertas y terminaríamos en una puerta final.
Creo que el ser humano siempre ha pensado que encontrará una respuesta para todo, pero yo creo que para eso tendríamos que salirnos de nuestro universo, ¿o acaso el pájaro en su jaula puede conocer toda la realidad que le rodea si no observa su jaula desde fuera?¿Acaso los peces pueden conocer la realidad del mar si no lo ven desde fuera? Pueden conocer muchas cosas, pero siempre faltará algo...
El hombre siempre estará en camino. Y el día en que deje de estarlo, el día en el que no tengan sentido los contrarios, la noche y el día, la luz y la oscuridad, el orden y el caos, el día en que cese el movimiento porque se ha llegado a un punto de equilibrio...ese día todo habrá acabado porque todo aquello que está vivo es porque se mueve hacia algo. ¿Ya lo dijo aristóteles?
En fin, un saludo y enhorabuena por tus reflexiones.
Vuelvo a agradecer tus plabras en mi zigurat, son cada vez más encantadoras!
ResponderEliminarUn gran beso,amigo! (cadavezmenosestepario...)
Me ha gustado mucho esta historia. Tocas temas muy interesantes. Sí, la vida es una aventura y venimos al mundo sin manual de instrucciones... ¿Cómo no hacerse preguntas si somos humanos?
ResponderEliminarSomos lo que somos, pobrecitos humanos.
Somos lo que somos, gloriosos humanos... Hechos de humo, luz y tinieblas...
Cuanto más te conozco, hermano, más te quiero,
porque tus ojos reflejan mi alma,
que no es otra que el alma del viento que agita, en verano, las hojas de los árboles.
Un abrazo.
Te respondí a todas y cada una de tus preguntas.
ResponderEliminarUn abrazo!
Vamos a sembrar semillas por todas partes,si señor! Esa és sin duda la mejor filosofía. Un buen cuento, en cierta forma me recordó a Siddharta...
ResponderEliminarSaludos!
Sin preguntas no hay respuestas. Parece una tontería (de perogrullo), pero todavía a gente que vive con las respuestas de nacimiento, y así les va.
ResponderEliminarLa sabiduría..., no sé si entiendo lo que significa. Si no tiene sentido pretender conocer todas las respuestas a todas las preguntas, ¿quién puede ser un sabio? No es más que otra palabra para creernos dioses.
Un abrazo (Es genial. Qué bien escribes)
Chuff!!
En mi blog le dejé un "PREMIO A PICO Y PALA", espero que pueda viajar conmigo a la isla, lo espero.
ResponderEliminarQué hay más apasionante que un nuevo amor? y los sueños, mejor no miro que pasó con los míos, aunque si lo pienso mejor creo que nunca los tuve. Interesante tu relato, da que pensar.
ResponderEliminarBesos.
el sabio me condujo hacia aquí.
ResponderEliminarpor que, por quien
por ti
Besos sabios
Bueno, como ya explico en la siguiente entrada, he tenido problemas de conexión.
ResponderEliminarAunque ya es tarde y el tema ha perdido algo de su frescor por el tiempo transcurrido, quisiera responderos a todos.
Por lo menos lo voy a intentar, aunque sea lacónicamente. Espero sepais disculparme.
En primer lugar, por orden, contesto a la Malvada Bruja del Norte, que, como he dicho otras veces, tiene de 'malvada' lo que yo de pingüino... Aunque 'bruja' sí parece ser:
Hola, Bruja.
Sí, las respuestas están en ti, pero tienes que tener la paciencia de esperar a que 'florezcan'.
Por cierto, muchas gracias por tus respuestas a mis preguntillas.
Un abrazo, Bruja de ojos 'almendrados'.
Yo también los tengo de color castaño.
¿Almendras, castañas...?
Podríamos montar una tienda de frutos secos..., jejeje.
Besos de color 'hazel'.
Kuoremio, gracias por tus palabras y por el premio, pero sobre lo segundo me temo que no me veo yo "con pico y pala". Soy más bien 'de letras'.
ResponderEliminarNo te enfades, Katy, pero prefiero no poner más premios, que esto va a parecer una galería de estampas, y me gusta que el cuaderno esté lo más despejado posible.
Un abrazo.
Hola, Elena "Buenas Noticias".
ResponderEliminarBienvenida a esta tu casa.
Me parece estupendo que les digas eso a tus alumnos, porque es importantísimo. Ojalá sepan escucharte.
Me alegro que te guste el arte de Friedrich, es de mis preferidos.
Espero que nos sigamos viendo.
Un abrazo.
Liz, te puedes quedar con la frase que más te guste, o con el cuento entero. Todo lo que hay aquí te pertenece, como si lo hubieras escrito tú. Al fin y al cabo, los dos hablamos de lo mismo, cada uno a su manera.
ResponderEliminarSí, yo también noté cierta reminiscencia de Hesse, pero de eso me dí cuenta después. El tío Hermann está presente en este cuaderno de muchas maneras.
Sólo en una cosa disiento de tu comentario, amiga Liz: el poeta de mi historia no "corta flores", sólo las mira y lee en ellas.
Besos hasta Tepozland.
Hola, Andrea.
ResponderEliminarOpino que saber preguntar no es "casi" un arte, es 'todo' un arte. Cuando uso aquí comillas simples (') lo hago como si fuera en cursiva, para resaltar, pero no sé cómo se pone la cursiva en los comentarios.
Y quien de veras sabe preguntar tiene ya la respuesta al alcance de la mano.
¿Qué imagen te gustó más, la de arriba o la del final?
Ya me lo dirás.
Un saludo.
Hola, Esperanza.
ResponderEliminarY bienvenida. Tanto tú como Elena venís de una buena plataforma, el blog de la amiga Cristal.
Preguntar "por qué" no es en realidad preguntar. Quien así pregunta parte de la más absoluta ignorancia y de una 'separación' de la vida.
El niño suele preguntar mucho "por qué", pero no refiriéndose a la vida, que es algo con lo que aún está en contacto directo, sino al mundo de los adultos, que es cosa nueva y desconocida para él.
Gracias por tu abrazo y por esa primavera llena de flores.
Un saludo sin por qué.
Vaya, Luisa, o sea que eras tú la poeta...
ResponderEliminarMe alegra mucho que encuentres aquí motivos para "revolver".
Un beso.
Bien, Malú.
ResponderEliminarTú pregunta siempre sobre todo aquello que despierte tu curiosidad. Dicen que el principio del conocimineto está en la duda, y la pregunta es el puente que lleva a la respuesta. Sin preguntar nos quedamos anclados en un falso conocimiento, que en realidad no es sino un disfraz de la ignorancia y la falta de interés por la propia vida.
Un abrazo.
Ahí le has dado al clavo, amigo Terry.
ResponderEliminarUno es a la vez el sembrador y el recolector, puede que también el sabio y el poeta.
Y qué bien que ese tren esté ahí, disponible, para llevarnos a donde queramos.
Un saludo.
Hola, doña María.
ResponderEliminar¿Cómo está usted? Yo bien g.a.d., de vuelta de una breve travesía por el desierto.
Me congratulo de sus palabras tan generosas para con mi humilde reflexión.
Y me asombro de saber que usa Ud. sombrero. ¿Será por estos primeros soles de primavera?
Puede dejar los besos de rigor que desee, que siempre serán bien recibidos en esta casa, que por supuesto puede considerar como suya.
Con todos mis respetos, yo también me permito enviarle un beso, que dejo posar suavemente en el dorso de su bella mano de poeta.
María Varu, amiga, un abrazo grande como una campana.
Marina, como siempre tan concisa y tan en la diana.
ResponderEliminar"El tiempo siempre da fruto de nuestro hacer".
¡Así es, amiga! Y la calidad del fruto dependerá siempre de la calidad de la semilla. Según lo plantado así será lo cosechado. La lógica de la vida es clara y transparente como el cristal.
Besos, sabia.
Hola, Carmen (Media Luna).
ResponderEliminarPues yo tampoco sé si es fruto "de la meditación o la iluminación de un momento". Te soy sincero si te digo que escribo a impulsos del viento...
Lo bueno es que alguien como tú sienta esa "luz especial". Eso significa que las preguntas 'florecen'.
Ya te he dejado dicho en tu rincón que esperamos que vuelvas pronto, con tus respuestas, con tus flores.
Ya se extraña tu presencia.
Un abrazo y buen camino, amiga.
Interesante tema el que me propones, amiga Cristal, sobre "el poder de la palabra", pero no sé yo si sabré estar a la altura.
ResponderEliminarPor supuesto, no soy ningún sabio (tampoco poeta), y cómo le he dicho a Media Luna, escribo a impulsos del viento.
Si yo tuviera una especie de arcón del conocimiento, de donde pudiera sacar los temas a tratar... Pero no es así como funciono.
Lo que me viene, me viene, y sale según el aire que sople en ese momento.
Ya sé que lo de "la respuesta está implícita en la pregunta" es algo muy antiguo. No lo dije por querer parecer original, obviamente. Lo dije porque vino 'a cuento'.
La sensación del momento es lo que me importa. Si eso incluye palabras o ideas ya usadas, me da igual. Antes de que me comiera mi plátano con pan de aquella mañana, lo hicieron muchos otros, pero eran otros plátanos y otros panes. No los míos, como es lógico.
Y te aseguro que no, amiga, no es garantía de nada, pero están riquísimos. A quien le gusten, claro.
De todas formas, me apunto tu sugerencia, por si el viento sopla a favor.
Un abrazo, y vete preparando..., para otro abrazo, jeje.
No te preocupes Daniel, una cosa no tiene que ver con la otra, en absoluto. Jajaja.
ResponderEliminarA este sabio le gustaba comer plátano con pan, pero hay otros sabios que comen otras cosas.
¿Has probado el plátano cortado en tacos y rociado con leche condensada? A lo mejor así te gusta más. Y quien dice un plátano, dice un kiwi, una manzana o una mandarina. Esas cuatro frutas, preparadas al gusto de cada uno, llevan con toda seguridad a la sabiduría.
¡Ojo!, siempre y cuando se coman "sabiamente"..., jejeje.
Un saludo, Conde, y cómete lo que te dé la gana, que tú ya eres sabio.
Gracias, Leal, por tan bonitas palabras.
ResponderEliminarAsí que te consideras una flor de mi jardín... No se me podía decir nada que fuera más precioso.
No sé en qué manera he podido influir para que digas eso, pero te lo agradezco profundamente.
No, uno no puede ser consciente de las semillas que se lleva el viento. Eso sólo el viento lo sabe.
Y sí, un hecho es un hecho, aparte de que podamos verlo o no, eso es evidente.
Pero en esta ocasión el hecho lleva tu voz, y eso lo hace más real.
Un abrazo.
Gracias, Esther.
ResponderEliminarMe gusta más el símil de "oasis" que el de "playa".
¿Cuando llegarás al simple y profundo "bosque"?
No tenemos todas las variables controladas, como bien dices. Afortunadamente siguen siendo "variables". La vida, nos guste o no, escapa siempre a nuestro control. Quien piense que tiene su vida 'controlada' está habitando una ficción.
Lo fascinante, lo maravilloso siempre irá unido a la sorpresa, a lo indefinido, a lo 'nebuloso'.
No somos robots, aunque muchos quieran serlo, sino seres humanos vivos, de carne, huesos y corazón.
Los robots no sueñan, no quieren soñar. Dicen: 2+2=4, y se quedan tan a gusto, como si hubieran descubierto la fórmula de la vida.
Pero lo que no saben, porque no quieren aceptarlo, es que ellos, los "robots", no son más que una fórmula de la vida, sólo una más, entre miles de millones.
Un abrazo, Esther, y gracias por no ser 'robot', sino humana, y tener además los ojos abiertos a la fascinación y al asombro constante que implica vivir.
Recuerdo los años de niñez, juventud en que me quedé sin conocer algo, por no atreverme a preguntar...o no querer reconocer en voz alta la ignorancia sobre aquello de que se hablaba... Creo que en efecto las preguntas llevan implicias respuestas, pero está bién buscar como y dónde sea el fruto maduro que nos llevará a nuevas preguntas-semillas que fructificarán en otras nuevas...esa es la vida, ese es el juego del aprendizaje y la maduración...¿Existirá una última pregunta-no semilla?...(Quizá acabo de plantear una "semilla")
ResponderEliminarBesito volado
Hola, Yandros, y bienvenido.
ResponderEliminar¿Desde el reino de Cristalia, dices? Ya decía yo que Cristal es una reina.
Así es, nuevo amigo, el hombre tiene que salirse de sí mismo para ver las respuestas. Y eso es justamente lo que no está dispuesto a hacer. No hace falta "salirnos del universo", basta con que nos salgamos de la 'cuadratura' de nuestra mente. Lo "otro" está ahí afuera, pero ese afuera está mucho más cerca de lo que parece.
No sé si lo dijo Aristóteles, pero yo llevo diciéndolo desde que tengo uso de razón (o sea, desde hace un par de años): la vida es movimiento.
Un saludo.
Hola, Brujita.
ResponderEliminarEs la primera vez que te veo por aquí. ¿No eres tú la que escribe haikus?
Sí, acabas de plantar y plantear una cuestión. Imagino que existirá esa última "pregunta-no-semilla", pero sería la "pregunta-respuesta". Algo así como el nirvana de todas las preguntas. Yo de momento prefiero seguir preguntando.
Gracias por tu visita y por tu "besito volado".
Un saludo.
Hola, maestra Silvia
ResponderEliminarGracias a ti por merecerlas. La verdad es que cada vez me lo pones más difícil, porque te superas a ti misma día a día.
¿Por qué lo de "menos estepario"?
Un abrazo.
Gracias, amigo Wuwei.
ResponderEliminarMe encanta esa imagen del viento que en verano agita las hojas de los árboles.
Humo, luz y tinieblas...
Y entre los tres, el vacío que los une.
Un abrazo, caminante.
Gracias, Kiko.
ResponderEliminarMenudo halago para mí. ¡Nada menos que Siddharta!
Un saludo, sembrador.
Ay, Zen, qué razón tienes.
ResponderEliminarHay mucha gente que vive con "las respuestas de nacimiento", demasiada. Pero eso es porque nunca se han preguntado nada, y en realidad nada saben, aunque ellos piensan que lo saben todo.
Un abrazo.
Hola Luna Azul.
ResponderEliminarNo me creo eso de que nunca tuviste sueños, creo más bien que sigues inmersa en ellos.
Un sueño es un deseo, un anhelo, una pregunta que se embarca en el río de la vida, y cada movimiento de la corriente es una respuesta que hemos de saber descifrar.
Un abrazo.
Gracias, Mar, por tu visita.
ResponderEliminarY por tus "besos sabios".
¿Hay preguntas en tu atolón? Seguro que sí.
Un abrazo.
Te respeto tu desición e igual seguiré pasando!, por ahora se me hace un poco imposible es que mi diabetes me tiene bastante descompuesta, pero ya me pondré al día besos!
ResponderEliminarGracias, Kuoremio, por entenderme.
ResponderEliminarDe todas formas, quiero que sepas que el premio te lo agradezco lo mismo, aunque no me lo lleve porque "no me cabe".
Y además, sí me lo he "llevado". No lo pongo aquí, pero lo tengo guardado en mi armario de buenos recuerdos.
Espero que te mejores de tu dolencia. No sé, la verdad, mucho de diabetes, pero imagino que tiene sus etapas, sus subidas y bajadas. A eso me refiero, a que se te suavice.
Un abrazo, Katy.