Por el título de esta entrada parece como si se tratara de un debate entre intelectuales, columnistas o algo parecido, pero nada que ver. Es simplemente que la amiga Cristal (conocida como Cristalook), tuvo a bien hace unos días escribir un interesante comentario en mi entrada de "El lema de Nietzsche", al cual debía una respuesta. Y como ésta me parece aclarar ciertos puntos de mi escrito que quedaban algo oscuros, he decidido ponerla aquí como complemento a esa entrada.
No he incluido el comentario de Cristal porque es suyo, personal, y no le he pedido permiso para hacerlo, pero está publicado en la sección de comentarios de dicho tema.
La verdad es que durante estos días he estado dándole vueltas a la idea de escribir una segunda entrada, que sirviera de aclaración a ese "lema". Por un lado, apuntar que el escrito no estaba dedicado especialmente a Nietzsche, sino que venía a ser como una metáfora de la trivialidad que, visto a grandes rasgos, nos rodea. Y por otro, hacer una defensa del solitario Nietzsche, al que admiro y aprecio, a pesar de que su pensamiento y su forma de ver la vida me quedan bastante lejos.
Tenía ya el borrador casi terminado, pero no me decidía a ponerlo en limpio, porque sentía que no era yo nadie, ni éste el sitio, para defender al señor Nietzsche, que, además, sabe muy bien defenderse solo.
Y en esto vino el jugoso comentario de Cristal, el cual aprovecho ahora para dar por zanjado el asunto. Gracias, Cristal.
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Hola, Cristal. How are you?
Iba a contestar a tu sustancioso comentario como se merece, pero he recibido una notificación de Blogger avisándome de que queda poco espacio, que si era mi deseo podían habilitar un blog anexo que se podría llamar "comentarios del cuaderno nocturno". Aún así, me voy a permitir tres o cuatro cositas...
En primer lugar, te recuerdo el rechazo de nuestro mutuo amigo Hesse por las clasificaciones y las etiquetas. En su "Klingsor" lo explica bien claro. Así que si viera tu juicio hacia él como "existencialista místico" o "nihilista perfecto", imagino que se limitaría a sonreir burlonamente moviendo la cabeza... Aunque, desde luego, eso no quita para que tu juicio sea, de alguna forma, acertado.
Recuerdo que Ziolkowski se atrevió a aventurar, refiriéndose a Hesse, categorías como "existencialista romántico" o "romántico existencial", pero dejando claro en seguida que ni lo uno ni lo otro, que sí a ambas cosas pero también a lo contrario; dando a entender que el único rótulo que le cabía a la obra de Hesse era el de "hessiana". Y esto creo que vale también para Nietzsche.
El resto de tu comentario es toda una confesión, lo cual te agradezco. Y me atrevo a decirte lo siguiente: creo que eres dura contigo misma si defines a esa superficialidad como "pecado".
Si has leído mis anteriores respuestas, habrás visto que digo que a veces hay que cargar las tintas para llamar la atención, y eso es lo que he hecho en ese texto de 'el lema de Nietzsche'. Por supuesto que las cosas no son ni deben ser exactamente como las describo.
Una reunión de amigos hablando de filosofías es uno de los placeres que más aprecio. No somos semidioses, tampoco héroes, pero tenemos el don de la palabra (más o menos).
Cuando te he leído eso de que "todas las palabras se las lleva el viento", me he levantado a mirar mis libros y no, siguen ahí, afortunadamente. ¡Qué susto!
Pero yo no me refería a ese tipo de reuniones amistosas en las que se habla de todo, "de lo divino y lo humano", como dices, y en las que a veces pueden brillar joyas inesperadas, sino a otro tipo de reuniones, de otra clase de gente, que lo único que quiere es brillar por fuera sin tener nada dentro.
Es a esa gente "superficial" hasta el tuétano a la que yo contrapongo la del pensador solitario y auténtico que mantiene su vela encendida en medio de la noche.
Como digo, no somos semidioses y no podemos, por mucho que queramos, dar gusto a ese "tirano interior" o a ese duro amigo que nos acompaña, pero sí podemos llegar a ser héroes, tan sólo con evitar en la medida de nuestras fuerzas la tiranía de la mediocridad.
Aparte de esto, a todos nos gusta jugar, y cantar y bailar, para divertirnos y reír. Pero creo que siempre debemos ser conscientes de que es un juego, una farsa, una pantomima; siempre debemos saber que hay un sitio dentro nuestro que está a salvo. Y si no es así, es que algo no va bien.
Ese es el sitio donde se encuentra el solitario, el que no está de fiesta.
Todo, insisto, son imágenes 'cargadas', exageradas si quieres, pero es mi forma de expresarlo, para que se vea con claridad el contraste. Podría decir lo mismo de una manera abstracta, que quizá se acercaría mucho más a la multiplicidad de lo real, pero sólo sacaría con ello dolor de cabeza, aparte de confusión.
Gracias por el apelativo de "gótico" con que me obsequias. Si es lo que imagino, me siento halagado.
No sé si esta respuesta ha dejado algo en claro, pero quiero pensar que al menos en parte sí.
Un abrazo.
AC. (13 de febrero, 2009)








