Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AMB







miércoles, 5 de mayo de 2010

El regreso



¿Se puede regresar?
Según nos indica la flecha del tiempo parece que no, el espejo de los días y los años nos niega esa posibilidad.
Pero... ¿es eso real? ¿Qué es la flecha del tiempo? ¿qué es ese espejo?
Antes de venir aquí, ¿de dónde veníamos? Y cuando nos marchamos, ¿a dónde vamos?
Los antiguos indios hablaban de "maya", en sus textos sagrados, los Vedas, pero... ¿por qué esa "maya"? ¿por qué esa niebla que parece que quiere confundirnos y ocultárnos algo importante?
Yo sólo me agarro a una cosa, a mi presente, el cual se me escapa día tras día, pero al cual vuelvo a agarrar cada nuevo día. Porque soy un cazador del tiempo, todos lo somos.
Me moriré, como todos, pero nunca sabré qué es morir, sólo sabré de la vida...
Hermann Hesse solía decir que su mejor sueño, su mayor deseo era "regresar a casa".

AHM.

video
_________________________

- "Return to Innocence"
- Enigma

22 comentarios:

  1. y así cerrar el círculo perfecto, tal vez...
    o un eterno retorno, también...


    Leer tu entrada,Antonio, me trajo inmediatamente a la memoria unas palabras del libro de Murakami que estoy leyendo.En un momento de un diálogo entre el protagonista y un anciano sabio, éste le dice que el destino puede verse cuando ya lo recorrimos, nunca antes.Será ésto regresar?

    mil besos, Antonio H M*

    ResponderEliminar
  2. Amigo Antonio, hermoso texto, lleno de sustancia y buen hacer. Según lo leía, he recordado un soneto que escribí hace algunos años, el primero de una serie "encadenada", de modo que el último verso del primer soneto era el primer verso del segundo, y así sucesivamente, hasta llegar al último, en el que el último verso, era el primero del primer poema, cerrándose el círculo. El título de esta serie es "Dédalo", y, con tu permiso, me atrevo a dejarte aquí, a modo de presente y agradecido por la sabiduría de tus escritos, ese primer soneto:

    El tiempo que ahora pienso, y es futuro,
    apenas lo percibo, ya se ha ido.
    Un instante fugaz, sólo un latido,
    y el presente es pasado prematuro.

    Tal vez por eso a modo de conjuro,
    para fijar el tiempo ya vivido,
    comenzase a escribir, frente al olvido
    que deja el tiempo en su rumor oscuro.

    Tal vez por eso vuelva a la poesía
    y vierta en ella pena o alegría,
    materia elemental de mi alegato.

    Acaso así defina mi universo,
    mientras aprehendo el tiempo en cada verso,
    dando forma a un cambiante autorretrato.


    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Me complace mucho leerte, Antonio, porque en un breve texto eres capaz de comunicar mucho.

    El paso del tiempo, la muerte, la razón de la existencia, también forman parte de mis obesiones; y es cierto, nunca sabremos exactamente qué es la muerte, ni tendremos nunca la oportunidad de contarlo.

    Un abrazo.

    (Con tu permiso, permíteme decir que me ha parecido excelente el
    soneto de Antonio del Camino)

    ResponderEliminar
  4. Sí, creo que a todos, en algún momento nos ha preocupado este pensamiento. Yo como soy cada vez más comodón prefiero postular que ni venimos ni vamos a ir a parte alguna. Somos eternos residentes del cosmos. Todo se simplifica en el cambio del estado de ser consciente o no. La vida es bella, por eso nadie quiere morir. Pero reputo que es una putada conocer que vivimos entre dos fronteras, esperando una transmutación segura y el inapelable abandono de la lucidez.
    De nuevo, el tío Hermann vuelve a llevar razón.

    Un abrazo, Antonio

    ResponderEliminar
  5. Ah..

    Esa canción y ese video son de mis favoritos!!!

    ¿Por qué iremos perdiendo, conforme pasan los años, esa inocencia que nos hace ver el mundo, tal vez, como realmente es...?

    Sin el velo de Maya...

    Que cada día sea, entonces, parte del viaje de regreso ;)

    un beso de la niña que aún vive en mí ;)

    ResponderEliminar
  6. Hola, Silvia.

    ¿El destino puede verse cuando ya lo recorrimos, nunca antes...?
    Parece lógico, pero añado que ese destino se puede intuir, se puede ver antes de llegar a él.
    La cuestión es llegar, para lo cual debemos esforzarnos, siempre que ese destino merezca la pena, claro.
    El sentido de ese "regreso" es algo muy íntimo, algo que se siente muy por dentro.
    Quiero decir que quien siente que desea regresar es porque late en su ser una sensación fuerte de que no está en "su hogar", sino sólo en un camino de transición.
    No creo que sea lo de volver al útero materno, pero de modo figurado puede que sea algo así.

    Gracias, amiga Rayu, por llamarme "Antonio H M"; al final me voy a creer este nuevo nombre, jeje.

    Besos, magister ludi de las palabras.
    Y un abrazo*

    ResponderEliminar
  7. Amigo Antonio:

    Muchas gracias por ese estupendo primer soneto de tu "Dédalo".
    Su lectura me provoca la siguiente reflexión: la única manera de vivir el presente es marchar a su mismo ritmo, o sea, estar siempre en él, sin que se nos escape ni quedarnos retrasados, o adelantarnos a su marcha.
    Cuando decimos que el presente "ya se ha ido" es porque nosotros nos hemos quedado.
    Otra cosa es poetizar, y enriquecer así la memoria con el recuerdo de esos momentos, los que merece la pena recordar, que son nuestro tesoro particular.
    Y una vez escritos, expresados en prosa o en verso, son como un cuadro que se expone en el museo del mundo, para que uno mismo y otros caminantes puedan percibir aquello que se vivió.
    La magia de lo escrito está en que muestra lo vivido, y tanto valor tendrán las palabras como valor tuvieron las vivencias.
    Es un tesoro de la memoria, ya digo, que hay que guardar, pero lo importante siempre es y será viajar al mismo tiempo que el tiempo, y vivir en presente esa aventura necesaria que es la existencia.

    Un abrazo, poeta.

    ResponderEliminar
  8. Gracias, Cristal.

    La verdad es que de la muerte nunca vamos a saber nada, de eso estoy muy seguro, simplemente porque no existe algo que sea "la muerte".
    Cuando alguien "se va", los que se quedan sólo ven un cuerpo inanimado, sin aliento, silencioso, pero no pueden saber nada más. Y el que "se ha ido" no lo puede contar, si es que hay algo que contar.
    Imagino que eso que llamamos "morir" debe ser como volver al río del que salimos.

    Totalmente de acuerdo con tu apreciación del soneto de don Antonio.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  9. Hola, Conde.

    "Somos eternos residentes del cosmos", jeje, eso me gusta.
    Y es que es así, pero ampliado: porque somos el cosmos. ¿Qué otra cosa si no?
    La conciencia es esa chispa entre dos fronteras, como dices, que nos permite eso que llaman vivir, experimentar, percibir, pero es sólo eso: una chispa. Y ya se sabe lo que dura una chispa...
    Pero, amigo... ¡menuda chispa!
    Cuando vuelva al "bosque oscuro" de la inconsciencia, seguro que guardaré en mi interior el recuerdo de los buenos momentos que pude vivir.
    Y si no puedo recordar, por falta de conciencia, seguro que esos momentos estarán grabados en alguna estrella, en una mínima página de sus incontables libros.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  10. Hola, Isis.

    A mí esa canción me da alegría, simplemente alegría. Me encanta sobre todo el canto del indio.

    El niño, como bien dices, está aun incontaminado, por eso ve el mundo de otra forma, más real.
    "Maya" para él es como un velo transparente, que aún puede atravesar con la mirada.
    Pero afortunadamente hay gente, como tú, que nunca pierden esa mirada limpia, sin sombras, a pesar de todo el bagaje inútil con que nos carga este mundo.

    Un beso, niña maga.

    ResponderEliminar
  11. ¡Claro que se puede regresar!
    Si no, ¿para qué tenemos ese instrumento maravilloso llamado memoria?.
    "Recordar es vivir", y a mi no me cuesta trabajo volver a tener 17 años cuando escucho a Violeta Parra, o a los Beatles, cuando miro antiguas fotografías... o cuando releo alguna obra de juventud, como justamente Hesse...

    Volver a casa es como volver a una sensación sin edad ni tiempo, ¿no crees?

    Mil besos

    ResponderEliminar
  12. Hola, amiga Liz.

    Se te ve encantadora con esos 17 años. Una muchacha alegre y feliz, enamorada de la vida. Y en tu edad actual, sea la que sea, sigues siendo la misma de entonces. Porque esa "flecha del tiempo" puede herirnos, pero no matarnos.
    Somos quienes somos, siempre.

    Volver a casa es exactamente como dices: "una sensación sin edad ni tiempo", es como encontrarse en el centro de un río... la barca es nuestra casa, la barca somos nosotros mismos. Y el río es la misma vida, ese misterio que tenemos la oportunidad de gozar.
    Tocar el presente es sumergir las manos en el agua, y la muerte debe ser como zambullirse en ella.

    Un gran abrazo y diecisiete besos.

    ResponderEliminar
  13. Fechas y flechas coinciden en la cuadratura del arco, regenerando al blanco, cada vez que la noche madura y otra veste abandonamos. Nunca es más alto el canto, que antes de despojarlo, de otro acento de antaño.

    Besos Anonio.

    ResponderEliminar
  14. Comparto contigo eso de "agarrarse al presente" sin buscar ese regreso.
    Solo que a veces como decìa el sabio de Hesse, se desea "regresar a casa".
    Como siempre es grato, regresar a èsta tu casa!

    Besos y muchos màs Antonio.

    ResponderEliminar
  15. Antoniooooooooooooo, me encanta esa canción de Enigma!!!

    En cuanto al texto yo creo que estamos aquí experimentando, la vida es un gran laboratorio, al que volvemos una y otra vez para mejorar.

    ResponderEliminar
  16. Así lo veo yo también, Eli.

    "Fechas y flechas coinciden en la cuadratura del arco".

    El regreso es siempre.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  17. Gracias, Amanecer, por volver por aquí, pensaba que estabas molesta por aquella entrada de los "oscuros vecinos".
    Lo de regresar a casa es un sentimiento muy fuerte, ineludible para algunos, pero esa casa puede estar en cualquier parte, de este mundo o del otro. Lo importante es sentir que se está en casa.

    Besos.

    ResponderEliminar
  18. Hola, Malvada, ¿a que es una canción muy alegre?

    Tu percepción de que la vida es un experimento y que todo esto es un laboratorio es muy plausible, y puede que sea real, pero el sentimiento de "querer regresar" es una necesidad, al menos para algunos.
    No siempre este "laboratorio" resulta interesante...
    Pero el cazador del tiempo hace lo que puede por vivir.

    Un abrazo, Bruja.

    ResponderEliminar
  19. Yo sin embargo creo que no se debe regresar, nunca regresar y menos a casa...una casa de la que se parte nunca vuelve a ser la nuestra.
    Es cierto que con los años se ve el circulo cerrarse, se adivinan las esquinas y los cruces que no tomamos, las posibilidades abandonadas por certezas que crearon nuevas incertidumbres...
    Es lo que no conocemos aún lo que cambiará nuestra vida.

    ResponderEliminar
  20. Se puede regresar pero ya no es lo mismo...
    Excelente reflexión!!
    saludos

    ResponderEliminar
  21. Hola, MBI.

    Entiende esto: "regresar a casa" no es volver a la casa de la infancia o la juventud, no es volver atrás, sino un sentimiento que llevamos dentro, el más valioso.
    Esa casa se puede traducir simplemente en la forma de mirar a las nubes o al ocaso.
    Es un lugar en el corazón.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
  22. Persis, regresar a donde yo digo sí es lo mismo, porque esa "casa" permanece inalterable.
    No hablo de casas físicas, de piedra o ladrillo, sino del corazón, ese lugar que tenemos dentro, muy dentro.

    Saludos.

    ResponderEliminar