Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AMB







martes, 23 de junio de 2009

La taza de té



(Como se ha hablado aquí, comentando el último texto, de "lleno" y "vacío", me ha parecido bien continuar con esta breve historia zen, que habla precisamente de lo mismo, y en la forma concentrada y directa que caracteriza al espíritu zen.)


LA TAZA DE TÉ

Nan-in, un maestro japonés de la era Meiji (1868-1912) recibió cierto día la visita de un erudito, profesor en la Universidad, que venía a informarse acerca del Zen.
Nan-in sirvió el té. Colmó hasta el borde la taza de su huésped, y entonces, en vez de detenerse, siguió vertiendo té sobre ella con toda naturalidad.
El erudito contemplaba absorto la escena, hasta que al fin no pudo contenerse más.

"Está ya llena hasta los topes. No siga, por favor".

"Como esta taza," dijo entonces Nan-in, "estás tú lleno de tus propias opiniones y especulaciones. ¿Cómo podría enseñarte lo que es el Zen a menos que vacíes primero tu taza?".


________________________


- Del libro "Carne de zen - Huesos de zen"
- Traducción de Ramón Melcon López-Mingo
- Editorial Swan, 1979

32 comentarios:

  1. Me encanta esa historia zen Antonio, de hecho la publiqué hace algún tiempo en mi blog "el mundo desde mi escoba" y es que estas sencillas historias te hacen comprender, a manera de parábola , un montón de conceptos.

    Besito volado.

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  2. VACIAR, DESHACER....Gracias Antonio, tal vez a veces no comprenda del todo, seguramente mi taza esta colmada...y necesito tanto vaciarla.
    Abrazo.

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  3. El espíritu zen está bien te enseña a ir,ser, ligero como ir vacío...
    yo me aburriria, no sé vivir sin pensar, sin especualar, aunque también soy capaz de quedarme totalmente en blanco, pero cuando estoy preocupada por algo es un stres mental increíble desbordo todo un juego de tacitas de té, pero en vez de dejar de echar té, corro a por más tazas, quiero decir que mareo a todo el que se acerque.
    Están bien estas historias, Antonio, te hacen pensar.
    Un abrazo.

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  4. Antonio, "El BOTE VACIO" buena elección de sabiduría. En esa taza de té pienso que con tener el suficiente aroma, no nos queme entre los dedos, el diálogo tambien será fluido.

    Saludos.

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  5. vaciar, para poder llenar nuevamente, asi alvianar la carga y poder continuar!
    buena enseñanza. abrazo

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  6. Sí, Brujita, son sencillas pero van directas al centro.

    Besito volado, con taza vacía.

    (al menos, lo intento)

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  7. Hola, Ale.

    "Alguien dice que esta noche es igual a todas..."
    Pues yo creo que no, que lo que nos hace verlo muchas veces así es que tenemos la taza hasta el borde.
    Vacíar no es tan difícil como parece, sólo hay que perder el miedo, y esto se logra dándose cuenta de que no somos lo que hay dentro de la taza.

    Un abrazo.

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  8. Eh, amiga poeta, Alfaro, ¿qué es eso de que no sabes vivir sin pensar?
    ¿Y qué te hace pensar que el espíritu zen no piensa? Jeje.
    Si crees que esa forma de ser tiene que ver con "quedarse en blanco" estás muy equivocada.
    Pero te entiendo, porque todo esto nos suena "a chino".
    En el fondo es tan fácil, tan sencillo, que nos confunde y lo evitamos como una fantasía inútil. Pero te aseguro, amiga, que no es así, no es como parece.

    Te aseguro, Alfaro, que siguiendo el "espíritu del zen" no te ibas a aburrir en absoluto. Es más, te sorprenderías del movimiento de tu mente.

    Imagina por un instante tu mesa, que en lugar de estar repleta de tazas y más tazas, en las que verter el remolino de tus pensamientos, tiene una sola taza, y ésta está vacía. Lista para que otra clase de pensamiento la llene sin colmarla...
    Me resulta difícil explicarlo, pero haz la prueba mentalmente, deja una única taza en el centro de la mesa, una taza vacía y espera que el aire de la claridad entre.

    No pienses tanto, y bébete ya el té, que se enfría, jeje.

    Un abrazo, y buenas noches vacías (pero muy vivas).

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  9. Hola, Terry.

    El bote vacío, la taza vacía... Sancho se iba a enfadar por la ausencia de pitanza, pero creo que el caballero Don Quijote lo vería de otra forma.

    Un saludo.

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  10. Así es, Roxana.
    No se puede llenar lo que ya está lleno. El vacío es lo más valioso que tenemos en la vida.
    Y a pesar de eso, siempre nos empeñamos en llenar y llenar.
    Al final, la mayoría terminamos "llenos" de nada, inflados como un globo de arena y casi sin poder movernos.

    Un abrazo.

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  11. Antonio,
    sí soy parte de lo que está dentro de la taza,, es como un lastre con el que te vas cargando a lo largo del tiempo, que es la vida.
    Además es muy fácil decir deja solo una taza vacía y que el aire de la claridad entre...
    nada sucede solo, la claridad no llega sola, ni en mil años,
    además una ha crecido en una cultura totalmente distinta, con otras palabras, otros conceptos.
    Y el cuento suena muy bonito, pero..., es como un cuento.
    Un abrazo.

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  12. En algún momento de mi vida la taza se llena porque voy aprendiendo de todo lo que me rodea y mas con nenes chicos!! hace poco tube que vaciar mi taza, pero ya me estoy sirviendo mas té jajaj!!! te dejo un gran beso!!!

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  13. Hola Antonio,

    Me gusta la foto, es una composición preciosa.

    Estoy tan llena de conceptos erróneos que tendría que vaciar primero mi yo para empezar a llenarlo con sabiduría.

    Hablo por mí, no sé los demás.

    Un abrazo,
    Blanca

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  14. gracias por tus pétalos.
    ahora el jardín rebosa ternura y paz.

    un abrazo muy grande.

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  15. Interesante cuento, Antonio.
    Sencillos y con un mensaje muy claro y directo. Me ha gustado mucho.
    Un abrazo grande.

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  16. ¡Que linda y penetrante historia! Me voy a vaciar mi taza, nos vemos pronto.

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  17. Intento día a día aprender a vaciar mi taza.

    Muy buena entrada,Antonio!

    MIl besos!

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  18. Alfaro, ya te dije que era difícil de explicar.
    Tú te refieres al conocimiento factual, al que no estás dispuesta a renunciar -ni tú ni nadie-, pero no es a esa "claridad" a la que yo aludía.
    Todos somos parte de lo que hay dentro de la taza, de hecho la mayor parte de lo que hay ahí es 'nosotros mismos'.
    Lo de dejar la taza vacía no se refiere a lo fáctico, a la experiencia, a los recuerdos, a las opiniones y pensamientos sobre las mil y una cosas de la vida cotidiana. Recuerda que en esta historia el erudito le preguntaba al maestro qué es el zen... Lo cual representa una esfera aparte, a la que no se puede acceder con el lastre de las propias opiniones preconcebidas.
    Sería como intentar explicarle a un sordo de nacimiento qué es la música, o a un ciego los colores.
    La claridad de que hablo sí llega sola, amiga Alfaro, pero necesita que esa taza nuestra esté lo suficientemente vacía, si no es imposible. Con la ventana cerrada no puede entrar el aire.
    Fíjate que después de muchas lecturas es en los llamados "cuentos de hadas" donde más verdad he encontrado.
    Digamos que son formas de percepción diferentes. Yo veo desde mis ojos y tú desde los tuyos, lógicamente, y lo que vemos no es lo mismo.
    Tú prefieres tus tazas llenas o semi llenas sobre la mesa, y yo escójo ir vaciándolas poco a poco, de la forma que sea, bebiéndolas -como indicaba Cristalook-, o tirando el contenido directamente al suelo (tengo cubo y fregona).
    Esta actitud personal me deja la sensación de hacerme un poquito más libre.

    Un abrazo, amiga poeta.

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  19. Respecto a lo que comentas, Fabiana, sí, en efecto, es de esa manera como funciona la vida: llenar y vaciar, volver a llenar y volver a vaciar, dependiendo de los "momentos de la vida".
    Y habrá algunos de esos momentos, o muchos, en que no queramos vacíar ya más nuestra taza, porque estamos satisfechos con lo que contiene. Está bien, pero entonces no esperemos ningún "té nuevo"...

    Un beso.

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  20. Hola, Blanca.

    Sí, es una bonita foto, la encontré navegando por internet y me gustó para ilustrar esta historia.
    El yo es nuestra taza particular, y si reconoces que está lleno de "conceptos erróneos", pues ya sabes lo que tienes que hacer. Puede tener uno la sensación de que se queda como desnudo, pero mejor así que "mal vestido", ¿no crees?
    Lo que no se puede hacer es encontrar la "buena ropa", la claridad, la sabiduría, y ponerla encima de los viejos trapos, no encajaría eso bien me parece a mí.

    Un abrazo.

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  21. De nada, My.

    Me agrada saber que el jardín ya está en paz.

    Un abrazo.

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  22. Hola, Yurena.

    Me alegra verte por aquí y que además te haya gustado el cuento.

    Un abrazo.

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  23. Hola, Escuer.

    Espero entonces tu regreso con la taza vacía.

    Un saludo.

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  24. Hola, Mar.

    Sólo si tú lo quieres así, amiga. Esa decisión es tuya.

    Un beso.

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  25. Y qué difícil es a veces, ¿verdad querida Silvia?
    Pero, según lo veo, es la única manera. Eso o quedarse anclado en un conocimiento estático y pesado.
    Yo prefiero lo ligero, lo que danza, lo que a veces vuela...

    Besos, amiga.

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  26. Antonio:

    Disculpa mi tardanza en contestar, pero estaba "vaciando mi taza". ...

    No, la verdad es que es precioso el cuento, y me constata que hay confluencia entre las culturas: viene a ser lo mismo que declaraba San Juan de la Cruz, tal como te lo citaba yo en el comentario anterior.
    Y es que la Humanidad es Una, sin importar a fin de cuentas las diferencias culturales; éstas son solamente diferencias de matiz, pero la esencia es la misma.

    Un beso con aroma de jazmín, por la infusión que acabamos de tomar.

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  27. Hola, amiga Liz.

    Pues si has tardado tanto, es que tu taza es muy grande o estaba muy llena... jaja.

    Un maestro zen no estaría de acuerdo con la relación que estableces con san Juan de la Cruz, pero eso es harina de otro costal. Si quieres lo hablamos.

    Un beso de té.

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  28. Pues sí, querido Antonio.
    Te pido que me expliques un poco esa diferencia que mi torpeza no alcanza a entender.
    Intuyo que esta diferencia radica especialmente en el contenido con el que cada uno espera que se "vuelva a llenar" su taza. Pero a la hora de vaciarla, es decir, de dejar en blanco su mente , libre de expectativas o autoimportancias... son similares sus intenciones, ¿no?

    (Perdona mi cortedad. Aunque no comprenda estas cuestiones del todo, me encanta leerlas en tu wuerido Cuaderno y pensar, pensar...)

    Un beso humeante de thé verde

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  29. Liz, te contesto con una cita del libro de Suzuki que muestro más arriba. No habla aquí de Juan de la Cruz, sino de Ignacio de Loyola, pero me parece que tiene mucho que ver:
    "Un crítico ve en el Zen el equivalente budista a los ejercicios espirituales de san Ignacio de Loyola, con ello revela una gran inclinación a hallar en el Budismo analogías cristianas. Quien posea una clara idea de lo que el Zen entraña, advertirá sin más qué errada anda esa comparación. Incluso, una consideración o estudio superficial del asunto no permitiría descubrir sombra de parecido entre los ejercicios del Zen y aquellos que prescribe el fundador de la Compañía de Jesús. Las meditaciones y oraciones de san Ignacio, desde el punto de vista del Zen, resultan meros productos de la fantasía, que han sido elaborados cuidadosamente para la salvación de la gente piadosa. En el fondo se amontonan con ellos piedras y más piedras sobre la cabeza de un hombre, sin beneficio para la vida del espíritu. Nosotros nos permitimos decir esto, si bien los 'Ejercicios Espirituales' en cierto sentido se asemejan a las meditaciones del Budismo-Hinayâma, por ejemplo, a los cinco métodos para la tranquilidad del espíritu, a las nueve consideraciones sobre la impureza, a los seis o diez temas principales del recuerdo."

    Y otra cita:

    "El Cristianismo es monoteísta y el Vedânta panteísta; del Zen no se puede decir lo mismo. El Zen no es ni monoteísta ni panteísta, se ríe de esta clase de calificativos. De ahí que en el Zen no se dé tampoco ningún objeto sobre el que se haya de fijar el espíritu. El Zen es una nube suspendida en el cielo, no la sujeta ningún tornillo, ningún cordel la aprisiona. Se mueve como le place. Ninguna montaña de meditaciones es capaz de determinar en modo alguno el Zen. La meditación no es Zen. Ningún panteísmo, ningún monoteísmo provee al Zen de temas para la concentración. Si el Zen fuera monoteísta, recomendaría a sus adeptos reflexionar sobre la unidad de todas las cosas, en la que todas las diferencias y desigualdades, envueltas por la majestad omniluminiscente de la luz divina, se borran y se esfuman.
    Si el Zen fuera panteísta, nos diría que incluso la flor más recoleta y humilde en el campo refleja la gloria de Dios.
    Pero lo que el Zen nos declara es: 'Si todas las cosas se reducen a la unidad, ¿a qué habría que reducir a su vez esa unidad?" El Zen desea ver a nuestro espíritu libre y desembarazado, incluso la idea o pensamiento sobre la unidad y universalidad es un bloque inhibidor y una trampa o lazo estrangulador."

    Bueno, Liz, y me dirás: ¿qué tiene que ver esto con mi pregunta? ¿qué tiene que ver Ignacio con Juan?...
    Si no lo has visto, vuelve a leer.

    Un abrazo azul.

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  30. Ya,
    Ya caigo.

    (Pero como en esencia soy una Tauro apegada a sus propias convicciones, no puedo pensar tanto, y prefiero sentir. Y en mi "sentir" no veo diferencias entre una y otra corriente, pues no estoy pensando ni monoteística ni panteísticamente; sólo me fundo con el Todo, llámese como se llame, y me dejo fluir con ello).

    Me quedo con los Beatles, y lo dejo ser...

    Como por ejemplo, este beso que te mando: libre y natural.

    Y GRACIAS por responderme con tanto detalle, querido y generoso amigo

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  31. Me parece estupendo, Liz.

    Yo no sé si es debido a que eres "tauro", pero entiendo perfectamente lo del sentir.
    Al fin y al cabo, son sólo palabras. Y lo que importa de verdad es el sentimiento.

    Gracias por tu beso "libre y natural". Me ha sabido a la brisa que acaricia el anochecer, cuando los pájaros del sueño comienzan a volar.
    Y por lo demás... Let it Be.

    Un abrazo infinito, amiga.

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