Los hombres de hoy no ven la luna de antaño,
pero la luna de hoy ha alumbrado a los hombres antiguos.
Tanto los del pasado como los del presente
vienen y se van como las aguas de un río,
mas todos contemplan la misma luna.
¿Qué podría yo desear sino ver siempre,
mientras canto y bebo,
su reflejo en el fondo de mi copa de oro?
Li Po
Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.
Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.
AMB
sábado, 28 de junio de 2008
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