Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







sábado, 12 de abril de 2014

Un poema



    La vida, como siempre, da vueltas imprevistas y, a pesar de las brumas y los silencios, se siguen produciendo encuentros inesperados... Una nueva amiga, una voz nueva en medio de lo que parecía un desierto (a la que de momento llamaré, simplemente, P...), me envió ayer por la mañana, al correo, un poema de Angel González. 
    Parece que tiene que ver con mis últimos escritos, porque esta amiga suele visitar este cuaderno, y porque no hay más que leer los versos para darse cuenta de ello. Algo hay en ese poema que recuerda al violín del aire... Se titula "Historia apenas entrevista" y es un relato de amor. Es triste, como lo es muchas veces la misma vida, pero también habla de esperanzas y reencuentros... Y aunque el final no sea agradable, y a pesar de la muerte y de que el trigo sea indiferente, hay en este poema un retazo de luz. La vida, hija del infinito y hermana de la magia, tiene sus leyes y éstas no suelen coincidir con nuestras expectativas... Pero ahí está siempre, la veamos o no, la sintamos o no, y ella es quien escribe las líneas de nuestra historia, aunque muchas veces no sepamos comprender su lenguaje.
    Las moscas duermen, ocultas en algún rincón de la cocina, esperando el sol de la mañana para abalanzarse contra el cristal de la ventana, buscando absurdamente una salida. Pero, mientras, los sueños, esos duendes despiertos, fabrican en silencio los puentes, abren puertas, dibujan caminos entre la niebla, pintan el brillo de la luna sobre el río y ponen el perfume en las horas, esas esquivas flores del tiempo que de otra manera casi siempre nos sabrían a vacío.
    Entre la oscuridad de lo gris, entre la estridencia de lo caótico, siempre hay una música, una luna, una estrella. Sólo tenemos que esperar a que el viento mueva las nubes, a que vuelva el silencio, a que brille el aire, para poder escuchar, para poder ver. El abrazo nos espera tras la próxima esquina...   
   

A. Martín Bardán 
(12 de abril, 2014)

... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ... ...
   

Con tristeza el caminante
—alguien que no era yo, porque lo estaba
viendo desde mi casa— recogió su polvoriento
equipaje, se santiguó, y anduvo algo.
Luego dejó de andar, volvió la cara,
y miró largamente al horizonte.
Iba ya a proseguir quién sabe adónde,
cuando vio a alguien que venía a lo lejos.
Su rostro reflejó cierta esperanza, después una terrible
alegría. Quiso gritar un nombre, pero
su corazón no pudo resistirlo,
y cayó muerto sobre el polvo,
a ambos lados el trigo indiferente.
Una mujer llegó, besó llorando
su boca y dijo:
Ya no puedes oírme,
pero juro
que nunca había dejado de quererte.


Angel González




2 comentarios:

  1. Siempre me ha gustado Angel Gonzalez tiene una poesía que te hace sentir.
    Un beso

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    1. A mí también me gusta, Malú, y como prueba publico a continuación otro poema suyo.

      Besines.

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