
Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.
Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.
AMB
jueves, 8 de mayo de 2008
Tres voces
Mientras contemplo este nuevo amanecer, estas nubes gris-azuladas rodeando un centro de luz intensa y dorada, llena de lejanía. Mientras veo esto desde mi balcón tres voces vienen a mi mente, o salen de ella. Una, la primera, es la romántica, la del éxtasis de la belleza, la que nos hace sentir una emoción íntima y extraña a un tiempo, como si tuviéramos delante la imagen lejana de un destino o un origen olvidado. Otra es la chamánica, la que nos señala esa luz en el horizonte como la fisura entre los mundos, una especie de puerta por la que uno podría colarse, si supiera, hacia dimensiones distintas. Y por último, está la voz racional, que nos dice con un acento de desprecio, que todo esto no es más que un simple efecto estético.
Puede que las tres voces digan, a su manera, la verdad. Porque la verdad no tiene una sola cara, sino muchas. Pero las dos primeras voces son espléndidas, en su alegría, en su positivo misterio, en su empuje vital. Mientras que la última es mezquina, apagada, mutiladora y excluyente.
Esta última voz no une, separa. Y lo peor es que de ella, de esa actitud fría, de esa pobre visión, ha surgido este mundo en que ahora vivimos, de mala manera.
A.H.M.
miércoles, 7 de mayo de 2008
Una parábola
“Un hombre que paseaba por un campo se encontró con un tigre. Dio media vuelta y huyó, el tigre pisándole los talones. Al llegar a un precipicio, se agarró a la raíz de una vieja parra y se dejó colgar sobre el abismo. El tigre lo olfateaba desde arriba. Estremeciéndose, el hombre miró hacia el fondo del precipicio, en donde otro tigre esperaba ávido su caída para devorarlo. Sólo la parra lo sostenía.
Dos ratones, uno blanco y otro negro, empezaron entonces a roer la raíz. A su lado, el hombre vio una fresa silvestre de aspecto suculento. Aferrándose a la parra con una mano, pudo alcanzar la fresa con la otra. ¡Qué deliciosa estaba! ...”
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Esta antigua historia zen me parece que da en el clavo de cómo debemos aceptar la complicación de la vida. Entre uno y otro problema, entre una y otra amenaza, lo que mejor podemos hacer es... comernos la fresa.
AHM.
sábado, 8 de marzo de 2008
Demian
"La vida de cada hombre es un camino hacia sí mismo, el intento de un camino, el esbozo de un sendero. Ningún hombre ha llegado a ser él mismo por completo; sin embargo, cada cual aspira a llegar, los unos a ciegas, los otros con más luz, cada cual como puede. Todos llevan consigo, hasta el fin, los restos de su nacimiento, viscosidades y cáscaras de un mundo primario. Unos no llegan nunca a ser hombres; se quedan en rana, lagartija u hormiga. Otros son mitad hombre y mitad pez. Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades. Podemos entendernos los unos a los otros, pero interpretar es algo que sólo puede hacer cada uno consigo mismo."
Hermann Hesse
(introducción a Demian, 1916-17)
Vientos...
Puedo decir hoy con seguridad, porque la experiencia de años me lo ha enseñado, que mi personalidad es como un castillo de naipes ante una ráfaga de viento.
Siempre que encuentro un hueco de paz y silencio, sin la interferencia de ese viento dañino, intento reconstruir, en la medida de lo posible, ese castillito de naipes. Pero ya he aprendido la lección y sé que cualquier golpe de aire lo va a volver a derribar.
Entre esta tensión de ver el derrumbe de mi castillo y volver a reconstruirlo, está el lugar, el breve y esporádico espacio, en el que intenta desarrollarse mi vida.
Cuando somos jóvenes esto no es así, pero es que entonces nuestra personalidad no es ningún castillo de naipes, sino una fuerza llena de sueños, ilusiones y alegría que incluso sabe montarse a caballo sobre cualquier viento, sea éste del género que sea. Lo de los naipes viene después.
Antonio HM.
(8-3-2008)
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