Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AMB







miércoles, 15 de julio de 2009

El arpa



LA APRECIACIÓN DEL ARTE

por Okakura Kakuzo


¿Has oído el cuento Taoísta de la Doma del Arpa?
Erase una vez, en la Cañada de Lungmen, un árbol de kiri, un verdadero rey del bosque. Alzaba su cabeza para hablar a las estrellas y sus raíces se hincaban profundamente en la tierra, mezclando sus espirales bronceadas con las del plateado dragón que duerme más abajo.
Y sucedió que un poderoso mago hizo de este árbol un arpa maravillosa, cuyo espíritu terco tan sólo podía ser domado por músicos excelsos. Por mucho tiempo guardó el instrumento el Emperador de China, pero fueron vanos todos los esfuerzos de los que trataban de arrancar melodías de sus cuerdas.
Como respuesta a sus grandes esfuerzos sólo salían del arpa notas llenas de desdén, en desacuerdo con las canciones que ellos cantaban. El arpa rehusaba reconocer un amo.

Al fin vino Piewoh, el príncipe de los artistas. Con manos tiernas acarició el arpa tal como uno haría para calmar a un caballo indómito, y muy suavemente tocó las cuerdas.
Cantó la naturaleza y las estaciones, las altas montañas y las aguas que corren , ¡y todas las memorias del árbol despertaron! Una vez más el aliento dulce de la primavera jugueteó entre su ramaje. Las cataratas jóvenes, al danzar por los barrancos, se reían de las flores en capullo. De pronto se escucharon las voces adormecidas del verano con sus diez mil insectos, el goteo suave de la lluvia, el lamento del cucú.
¡Grrr! Ruge un tigre y el valle le responde con su eco. Es ya otoño; en la noche desierta, aguda como una espada brilla la luna sobre la hierba helada. Ahora reina el invierno, y por el aire lleno de nieve giran bandadas de cisnes y el granizo repica en las ramas de los árboles con deliciosa fiereza.

Luego Piewoh cambió de modo y cantó al amor. El bosque se cimbreaba como un ardiente enamorado profundamente perdido en sus pensamientos. En lo alto, como una soberbia doncella, pasa una nube brillante y hermosa; pero al pasar, deja largas sombras en el campo, negras como la desesperación.
De nuevo cambió el modo; Piewoh cantó la guerra, el fragor de aceros y los corceles en carretera.
Y en el arpa se alzó la tempestad de Lungmen, el dragón cabalgaba sobre el rayo y una avalancha de truenos rompía entre las colinas. En éxtasis, el monarca Celestial preguntó a Piewoh cuál era el secreto de su victoria.
"Señor, le respondió, los otros fracasaron porque cantaban para sí. Yo dejé que el arpa escogiese su tema, y no supe con certeza si el arpa era Piewoh o Piewoh era el arpa."

Esta historia ilustra el misterio de la apreciación artística. Una obra maestra es una sinfonía tocada sobre nuestros sentimientos más delicados. Piewoh es el arte verdadero, y nosotros somos el arpa de Lungmen. Al toque mágico de lo bello las cuerdas secretas de nuestro ser despiertan y nosotros vibramos y nos estremecemos en respuesta a su llamada. La mente habla a la mente. Oímos lo que no se puede decir, miramos lo invisible.
El maestro hace salir notas que nosotros no conocemos. Las memorias que hacía mucho tiempo se habían olvidado regresan todas con significados nuevos. Esperanzas que habían sido apagadas por el miedo, deseos que no nos atrevemos a reconocer, se alzan con gloria renovada.

Nuestra mente es el lienzo en que el artista coloca sus colores; sus pigmentos son nuestras emociones; sus claroscuros, la luz del gozo, la sombra de la tristeza. Nosotros somos la obra maestra y nosotros somos de la obra maestra.


Okakura Kakuzo (1862-1913)
(The Book of Tea, 1956)

____________________________

- Del libro "Textos de estética taoísta"
- Luis Racionero
- Alianza Editorial, Madrid, 1983

24 comentarios:

  1. La primera imagen la recogí de la red, y no recuerdo su autor.
    Pero la segunda...
    Esa imagen de un árbol con escalas ha sido un regalo de la amiga Alfaro.
    Yo ya tenía pensada mi próxima entrada, ésta del arpa, pero no esperaba la imagen de este "árbol-arpa" que me envió Alfaro.
    ¿Casualidad, causalidad o "sincronicidad"?

    El caso es que me ha parecido bien ponerla, y espero que no le moleste, porque no le he pedido permiso, jeje.
    Pero ese árbol con escalas me sonaba mucho al árbol del que habla la historia, y que un mago convirtió en arpa...

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    1. y la verdad sos hijo de puta

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  2. Para nada me molesta, es de François Méchain y lo llamó "L'arbre aux echelles".
    ¿Has visto la película "Seraphine", estrenada hace poco?, es sobre la vida de una mujer cuyo oficio fue limpiar casas y pintaba, la descubrió un marchante..., gracias a él la conocemos, una pintora que hablaba con los ángeles...
    pues este cuento me ha hecho pensar en la vida y obra de Seraphine.
    Me ha recordado los dones naturales que tienen algunas personas..., y en el sonido del arpa.
    Un abrazo.

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  3. "Pa cavilar lo mío Sr. Druida"
    Vuelvo en cualquier momento.

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  4. Hola, Alfaro.

    No, no he visto "Seraphine", voy poco al cine. Pero suena interesante lo que cuentas, intentaré encontrarla en la red.
    Me alegro de que no te haya molestado lo de la imagen. No es que sea precisamente un árbol-arpa, pero este "arbre aux echelles" me vino como anillo al dedo para esta antigua historia.

    Un abrazo, amiga poeta.

    PD.- Ya he visto que has cerrado los comentarios en tu Ciudad. Espero que pronto se solucionen esos problemas. Que todo salga de la mejor manera. Y si te vuelves a encontrar con un "monseñor", pasa de él como si fuera humo.

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  5. Bueno, Cristal, ahí te dejo "cavilando"...
    La verdad es que el texto de Okakura es mucho más extenso, y me gustaría ponerlo entero, pero...
    Ya me he dado cuenta de las limitaciones que tiene un blog: no se pueden poner textos muy largos, porque casi nadie los lee. Parece que vamos siempre con algo de prisa.
    Sin embargo, puede que incluya algún otro fragmento, que "redondea" e ilustra más lo que quería decir Okakura.

    Un abrazo, hada caviladora.

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  6. Sin saber nada del arbol me quede un rato, también, cavilando el porque de las escalas...jejeje.
    Y también estoy de acuerdo que el escrito es para cavilar.
    Antonio...nunca te he comentado, pero te agradezco mucho tus visitas y tus comentarios a mi blog
    Un abrazo

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  7. Hola, Malú.
    ¿Qué quiere decir eso de que nunca me has comentado? ¡Pero si lo has hecho muchas veces! Jajaja.
    Eso es que tienes un golpe de calor y has perdido la memoria. Te aconsejo que te vayas ahora mismo a la cueva y te refresques.

    Lo de las escalas en el árbol no es que tenga mucho que ver con la historia. Depende de si lo miras un poco simbólicamente. En la historia se habla de un árbol que fue convertido en arpa, y este árbol con sus escalas se asemeja algo a un arpa...
    Y aparte la música que se sacaba de él (del arpa) era como contactar con el universo, y las cuerdas del arpa eran como escalas para subir y abarcar el horizonte.
    Así lo ví yo.

    ¡Ah! Ahora entiendo lo que quieres decir: que nunca me has comentado que agradeces mis comentarios en tu blog. ¡Jajaja! Yo es que con el calor me vuelvo muy lento.

    Gracias, Malú, un abrazo del lobo "gusarapu".

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  8. ¡Ay cuanto me deja para pensar Piewoh!... Es decir, que permanecemos dormidos inconscientes a nuestras própias aptitudes y a todo lo que nos rodea de belleza y sensibilidad hasta que nuestro particular Piewoh viene para despertarnos con su ternura y valoración real de nuestro alma...para hacernos nacer a la vida de la sensibilidad, del amor total, de la elevación sobre lo cotidiano.
    Creo que tu hoy Antonio estás siendo el instrumento de que Kakuzo y con él Piewoh se sirven para hacer de maestro "despertador" y quizá éste arpa silenciosa a quién acompaño se conmueva y me lleve a gozar de melodias escondidas allá en lo más profundo de mi bosque.
    Espero que te animes a esa 2ªparte que complementará ésta.

    Gracias Antonio, mil besitos volados, al son de un arpa voladora ¡por supuesto!

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  9. Y, Antonio,esta vez sos el maestro que hace vibrar nuestras cuerdas con este hermosísimo texto.
    Te saludo casi volando, desde lo alto del kiri con escalas.


    (y me parece que Lila está también allí,siguiendo tus pasos...)


    (y...ayyyy...cuidado!La niña Cristal ha empezado a cavilar,jaja!)


    Mil besos, Antoniotao!

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  10. Pues qué PRECIOSIDAD de Relato, Antonio.

    Ha sido un deleite para mi, de principio a fin. Qué manera tan acertada y primorosa de concebir la emoción artística y la habilidad de ciertos artífices o intérpretes para transmitírsela a los demás.

    Un abrazo muy grande para ti, escribidor y pensador fabuloso que espera al "espíritu del sueño" para inspirarse.

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  11. El árbol es una vida mágica. Majestuosos, nobles, delicados, fuertes…arraigados a la tierra viviendo alimentándose de ella. El árbol es la vida. En una ocasión abrace a un árbol junto a una montaña y me quedé para siempre en ese abrazo. Ese arpa estaba condenada a su propia maravilla, salida de un árbol sólo podía ser mágica. Un árbol convertido en notas, en música, pero el árbol ya es nota música, acaso no has escuchado como susurran, cantan, bailan sus hojas. Antonio, me desvió del tema pero es que estoy de acuerdo contigo y seguro que a mi no me sale mejor “Nuestra mente es el lienzo en que el artista coloca sus colores; sus pigmentos son nuestras emociones; sus claroscuros, la luz del gozo, la sombra de la tristeza. Nosotros somos la obra maestra y nosotros somos de la obra maestra”.

    La miel de tu alma, es un poema precioso, lo he leído despacio, sintiéndolo, porque siento ese poema. No importa nuestra magia, por muy poderosa que sea jamás atrapará un corazón que no le pertenezca. Cada uno de nosotros camina hacia su mundo, a veces caminamos un rato juntos otras tal vez años y siempre es hermoso, pero si dos vamos hacia el mismo lugar y nos encontramos, entonces es sublime y la magia de ambos de funden en una sola.

    Leí tu cuento del taller, no dejé comentario porque lo hice tan tarde que pensé que ya no lo verías. Me quedé asombrada y luego dices que no eres escritor, jajaja, de igual lo que tú digas es evidente que lo eres. Y no sólo por esa entrada, es por todo lo que dejas en este blog y hasta por esos comentarios que a veces son pura poesía.
    No sé si te acuerdas que me preguntaste por el efecto mariposa. Por si te sigue interesando te comento. El efecto mariposa entra dentro de la teoría del caos. Simplificando se refiere a la interrelación entre causa-efecto. Si introducimos una pequeña variación en lo que sea, las consecuencias pueden ser además de imprevisibles de una desproporcionalidad enorme. De ahí que el aleteo de una mariposa, por ejemplo, en Madrid puede provocar un huracán en Mar del Plata (jaja). Y como todo está relacionado las consecuencias se harán sentir en todo el planeta. Esto se puede aplicar a todas las disciplinas y aspectos de la vida. Tenía un amigo que solía decir -y qué sé yo lo que es un beso, el mundo entero puede cambiar cuando una mujer me besa- y como dijo Einstein: "Hasta la más pequeña gota de rocío caída del pétalo de una rosa al suelo, repercute en la estrella más lejana". También hay un peli en la que viajan al pasado, sólo introducen una pequeña variación: matar un insecto. Cuando regresan al presente el mundo es totalmente distinto
    Me callo, que cuando suelto la lengua soy temible.

    Un gran beso Antonio.

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  12. AY MI QUERIDO ANTONIO... ¡No sabes cómo me ha emocionado este relato! Por una sencilla razón: nunca hubiera yo podido explicar más claramente lo que es para mí el arte y el papel del artista...

    Pienso que en toda expresión artística se puede sentir lo mismo, pero tal vez sea en el Teatro donde se puede vivir más intensamente aquello de que el artista es un instrumento para la manifestación de la Belleza...

    Me encanta esa sensación de ser una 'caña hueca' por la que todo fluye. Es indescriptible e incomprensible la sensación de ser y no ser al mismo tiempo... De ser el actor y al mismo tiempo el observador que está detrás de cada uno de sus gestos.

    Y este relato evoca en mí un sinfín de reflexiones... Eso de 'domar el arpa' me suena tanto a 'pulir la personalidad'; convertirla en un instrumento perfecto que sirva de canal para la música, la poesía, las ideas... Como dice el budismo, la mente es como el agua: cuando su superficie está calma puede reflejar perfectamente la luz de la luna; pero cuando está torrentosa, la luz se desdibuja en medio de tanta confusión...

    Por último, ese 'fundirse con la obra' revela el efecto alquímico del arte en el artista: como dice un principio alquímico, la obra es el espejo del alma. Un artista no se reconoce mejor más que en su obra, que le revela el estado de su propio interior. Por eso escribir, pintar, bailar, etcétera, son actividades incluso terapéuticas. "Nosotros somos la obra maestra y nosotros somos de la obra maestra": creando nos creamos, nos descubrimos, nos transmutamos...

    En fin, mi querido amigo, que ha sido maravilloso leer este relato; en especial aquella parte en la que se describe cómo en una nota musical se contiene toda la melodía. Y cómo en la melodía se revela el canto de la naturaleza, de sus estaciones, de su fuerza, de su magia..

    Encantada de visitarte!! ;)

    Un abrazo inmenso!!!!

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  13. Que hermoso el ambiente de tu blog, son fantásticas tus palabras... es gustosa la esencia.

    Hermoso, cuídate.

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  14. Siempre es una delicia visitarte Antonio, gran sabiduría tras estas letras Taoístas, gracias por compartirlo.

    Deseo disfrutes de un buen verano.

    Besos.

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  15. Muchas gracias, Brujita, por tus amables palabras.
    Eso de ser un "instrumento" me ha llegado al alma, en serio. Es lo que siempre quise ser. Sé que no soy nadie en el fondo, vamos, nadie importante, pero si mis torpes escritos sirven para transmitir algo que merece la pena, me doy por satisfecho. Tengo alma de mensajero.
    Y tranquila, vendrá esa segunda parte, y una tercera.

    Besitos "arpeados".

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  16. ¡Mil gracias, amiga Silvia!

    Un abrazo de

    Antoniotao (?)

    :)

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  17. Hola, Liz.

    Pues si leyeras las reflexiones que hay en ese libro sobre la pintura... Jeje.
    Son para ponerlas en un cuadro y colgarlas en el mejor de los museos.

    Un abrazo.

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  18. Hola, Juana.

    Yo también he abrazado árboles, y no me avergüenzo, jeje. Hay quien dice que la energía de los árboles es "amiga" de la humana.
    Sobre el "poemilla" de la miel, bueno, ya lo has dicho tú todo. Efectivamente, la vida está llena de desencuentros, pero afortunadamente también hay encuentros, como los que he tenido aquí con algunos de vosotros, encuentros que para mí han sido y son un auténtico tesoro.

    A pesar de ese cuentecillo del Taller, no, no soy escritor, pero me alegra que te gustara.
    Sobre el "efecto mariposa" me dejó Cristal un enlace para que me enterara, y más o menos lo hice.
    Y, repito, a pesar de todo volvería a matar al insecto, sobre todo si es un mosquito, jejeje.
    Y el mundo que cambie lo que quiera.
    Yo cuando veo un mosquito en mi cuarto por la noche, primero le digo: "vete de aquí, sal por la ventana, porque si no te voy a matar". Y si a pesar de eso, el bichito insiste y me sigue amenazando con su presencia, lo que sigue es la caza pura y dura.
    Ahora ya le diré antes de aplastarle: "Me importa un rábano las consecuencias futuras de este acto, pero te vas a convertir en una manchita en la pared..."

    No te cortes, Juana, suelta la lengua y escribe cuanto quieras. Al fin y al cabo es la única forma que tenemos de conversar. Y a mí me encanta conversar con mis amigos.

    Un beso, Lunaazul.

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  19. Mmmm, Isis, me encanta esa imagen que cuentas del agua y la luna.
    Así es, cuando el agua está calma refleja la luna muy bien, pero si se mueve la luna se ve quebrada.
    El agua es un muy buen ejemplo para representarse la mente... El agua nunca salta si algo no la golpea. Y entrar en el agua es fácil si se hace despacio, pero si lo hacemos con brusquedad nos encontramos frente a una dura pared...

    Un suave abrazo, amiga maga.

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  20. Gracias, Eduardo.

    En este caso las palabras no eran mías, pero bueno.
    Me gusta mucho que te agrade el ambiente.

    Un saludo, joven amigo.

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  21. ¡Hola, Azul!

    Siempre tan invisible, siempre borrando tus huellas sobre la arena. Menos mal que aquí dejas algunas, jeje.

    Un abrazo, amiga, y feliz verano.

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  22. Leí el libro de Okakuza allá por los 90 en una versión francesa que, ni bajo tortura, recordaría como llegó a mis manos y que quiero creer que vive extraviada por algún lugar de esta casa, pero nada es seguro en este universo y confieso que fui incapaz de acabarlo... lo leí “a trozos”

    Venía a decir algo así como que la obra maestra, está tanto, o quizás más, en el desarrollo, en el camino (Tao) que en el resultado. El descubrimiento es tan solo el inicio y cuestión de tiempo, porque todo está en nuestro interior. Sólo hay que saber “mirar”

    Los orientales, con mucha más práctica o costumbre de introspectar que nosotros, convierten cualquier proceso, por sencillo o simple que nos parezca, en un camino de perfección interior. La ceremonia del té y “derivados” es perfecta para esto. Era… bueno, es, un paralelismo entre el Zen y esa ceremonia.

    Desconocía este pasaje, que seguramente va también en esa línea. La maestría, viene de la mano de la habilidad y de la disciplina y sólo se consigue con el esfuerzo interior, hasta que la música “fluye” a través del artista que es instrumento de ésta, al igual que el arpa.

    Me gustó cavilar sobre Piewoh. Te dejo abrazos varios.

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  23. ¿Conque adjetivo se enplea para aludir el verano ?

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