Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







jueves, 15 de mayo de 2014

Escucho al viento...




    Tarde soleada, pero algo fría. Camino por las calles, más o menos como siempre, pero intentando evitar los múltiples ecos, atento sólo a los sonidos nuevos, a las posibles melodías del aire de hoy; a esos arabescos que cada día se dibujan sobre el paisaje inclinado de cualquier tarde. Y entre el murmullo de los árboles, entre la gente vocinglera que pasea (envuelta en sus remolinos de palabras) y las casas que duermen (ya a esta hora), escucho al viento...
    Hacía mucho que no lo escuchaba. Y siento una íntima alegría al comprobar que aún entiendo algo de su lenguaje, y que todavía el viento quiere decirme algunas cosas.
    Después descubro durante mi paseo, sobre el muro de una calleja, una pequeña isla... Es nada más que una piedra gris, vestida con diminutas plantas. Pero me recuerda a aquello que dije una vez, hace mucho tiempo, de la importancia de saber "encontrar lo pequeño". Me la quedo mirando. Le hago una foto. Y... continúo escuchando al viento mientras la miro, como si fuera un oasis, como si me recordara a algo, no sé si pasado o futuro (porque también hay recuerdos del mañana), como si fuese otra mágica ventana al país del sueño. 
    El viento sólo me dice en ese momento una palabra: "Mírala"... 


Antonio Martín Bardán
(15 de mayo, 2014)

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imágenes: A. Martín Bardán
   


6 comentarios:

  1. Un texto muy bello, pleno de poesia...

    Saludos

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    1. Gracias, Antiqva.
      Un placer verte por aquí. No creo que sea un texto "poético", pero intenté expresar lo que me hizo sentir esa voz del viento.

      Un saludo, artista.

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  2. No entiendo nada del lenguaje del viento. ¿Será porque no le tengo en gran estima?

    Otra cosa bien distinta es la brisa del mar. Con ella tengo mejor relación...

    Un abrazo

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    1. Hola, Luis Antonio.
      Según lo dices parece que te refieres a un viento fuerte, de esos que te empujan... Pero no era el caso de mi relato. Se trataba de uno suave, fresco, animoso e incluso hablador (jeje). Quizá debí nombrarlo como "brisa"... Pero, bueno, el caso es que me inspiró esas simples letras.

      Un abrazo, maestro.

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  3. Un texto, casi poético, reconfortante. Gracias.

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  4. Gracias, Carmen. Qué bueno volver a verte por aquí.
    El texto no quiere ser poesía (para la cual me siento incapaz), pero últimamente me salen las letras un poco como si fueran "prosa poética". Y no es por intención, es que mi pensar se desenvuelve así en estos tiempos.

    Gracias a ti por pasarte. Un abrazo.

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