Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







domingo, 19 de mayo de 2013

La luna de Li Po



Canción para navegar

Un barco de sándalo y remos de magnolia,
en ambas puntas se sientan "flautas de jade y pífanos de oro".
Bellas cantantes, incontables cascos de vino dulce, 
oh, déjenme seguir las olas, dondequiera que me lleven.
Soy como el inmortal que se fue montado en la grulla amarilla,
sin meta vagabundeo siguiendo a las gaviotas blancas.
Las canciones de Chu-ping aún brillan como el sol y la luna.
De los palacios y torres de los reyes de Ch'u no quedan rastros en las montañas.
Con un solo golpe de mi pincel sacudo las cinco montañas,
el poema terminado, río, mi deleite es más vasto que el océano.
Si la fama y las riquezas pudieran durar para siempre,
el río Han fluiría hacia el Noroeste volviendo a su fuente.


Li Po



    Cuenta la leyenda que el poeta chino Li Po (al que ahora llaman Li Bai, según una nueva versión) murió ahogado en el río una noche de ebriedad en que quiso abrazar el reflejo de la luna en el agua. Bella muerte para un poeta, pero en realidad no es eso lo que ocurrió...
    Lo que hizo Li Po fue montarse en ese reflejo, como en una barca, para perderse río arriba, rumbo al océano de estrellas. La otra barca de madera, que había usado al principio para navegar por el río esa lejana noche, quedó vacía y a Li Po nunca más se le volvió a ver. Así nadie pudo saber en qué nuevo y fabuloso viaje se había aventurado.  
    A veces sucede que alguien traspasa los límites del mundo y consigue entrar en la dimensión del sueño, no sólo con su mirada. Y entonces se abren para él puertas que antes estaban cerradas, aparecen entre la niebla puentes que no eran visibles, y la luna sobre el río se convierte en una luminosa y mágica barca, capaz de atravesar el velo de gasa que separa lo posible cercano de la imposible lejanía.
    De esta manera se confunden y penetran, como por efecto de un sortilegio, la realidad conocida —cuyos lindes tenemos bien sabidos— y la otra realidad, la del vasto universo de los sueños. Una dimensión extraordinaria en la que reina la opulenta y exuberante diosa de la fantasía, esa enigmática dama de ojos brillantes que los antiguos llamaban Madre
    Un vate excelso como el sabio y alegre Li Po, destinado a ser inmortal, seguro que conocía bien el manejo de los hilos y el encaje de palabras y gestos necesario, para abrir la puerta oculta y poder franquear el umbral de lo maravilloso. Y así fue como decidió marcharse.  


Antonio Martín Bardán
(19 de mayo, 2013) 

10 comentarios:

  1. Pasear por tu sitio
    es navegar sobre olas
    de armonía,
    una brazo

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    1. Gracias por tu poética visita, María Teresa.
      Me alegra que encuentres aquí armonía. Eso intento siempre: hallar el fondo armónico que se oculta tras el aparente caos.

      Un abrazo.

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  2. qué delicia leerte esta tarde, antonio!!!!

    un abrazo*

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    1. Hola, estimada Silvia.
      Un placer verte por aquí, y más aún si has encontrado algo de tu gusto.

      Un abrazo, maga de las palabras de plata*

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  3. Pues sí, deliciosa tu entrada. Y bella forma de abandonar esta dimensión la que describes.

    Más abrazos.

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    1. Gracias, Crystal.
      La verdad es que siempre me gustó esa leyenda sobre Li Po, pero pensé que faltaba matizarla un poco, y de paso darla un sustancioso giro...

      Un abrazo, hada amiga.

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  4. Si algo bueno tenemos los humanos que nos diferencian del resto de los animales es justamente la fantasía, la imaginación...esa herramienta increíblemente mágica que nos hace volar sin alas, hacer posible lo imposible y soñar con los ojos abiertos cuando la realidad real no es lo que deseamos o no todo lo que deseamos... me ha encantado este giro que le has dado a la versión ortodoxa de cómo se fue Li Po, por cierto, preciosas sus letras... sí sin duda su sensibilidad es digna del final que tú le has regalado.


    Un placer pasarme por aquí. Muchas gracias.

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    1. Estoy de acuerdo, María. La imaginación y la fantasía conforman uno de los mejores regalos de los que podemos disponer. Yo, sinceramente -como soñador que soy-, no sabría qué hacer sin su magia.
      Me alegra que te guste ese giro en el final de Li Po. La verdad es que prefiero pensarlo de esta otra manera, y al hacerlo surge una nueva forma de mirar la historia que, en algún pliegue del espacio-tiempo, se convierte en real. Por fantasía que no quede...

      Gracias por tu visita y tus amables palabras. Un saludo.

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  5. Bien por esa imaginación tuya... y por el modo de transmitirla, hay madurez en tus letras. Seguiré por aqui.

    Un saludo.

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  6. Gracias, Alfil.

    ¿Hay madurez en mis letras? Será por las canas, jejeje. En serio, me alegro de que un escritor tan bueno como tú me haga esa favorable crítica.

    Un abrazo.

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