Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







viernes, 4 de enero de 2013

Metanoia



Este caminante, este lector de nubes y explorador de túneles, enamorado de las sombras, por lo que esconden, acaba de leer un reciente artículo de Juan Manuel de Prada (del 30 de diciembre de 2012), donde habla de los propósitos que solemos formular cada año nuevo, y rescata del mismo los siguientes párrafos:

  "En realidad, la vida es nueva siempre; cada año, cada día, cada hora, cada minuto y cada segundo traen cosas nuevas a nuestra vida: personas nuevas, libros nuevos, tristezas y diversiones nuevas; y hasta aquello que no es nuevo o sigue siendo lo mismo puede ser mirado de modo nuevo y distinto, porque cada cosa que existe en el mundo es en sí misma una fábrica incesante de novedad."
... ... ... ...

"Una vida sin finalidad es una vida desvertebrada y hueca; e, inevitablemente, acaba sucumbiendo al caos. Pero esa finalidad que vertebra y nutre una vida no es algo que pueda cambiarse cada vez que empieza un año, salvo que seamos los seres más tarambanas y voltarios del mundo. Por supuesto, en el camino de la vida podemos cambiar de finalidad unas cuantas veces; pero cambiar de finalidad exige una metanoia completa, una conversión radical y exigente que excede esos 'buenos propósitos', mucho más modestos, con que iniciamos el año. Pero el caso es que en estos 'buenos propósitos' está el peligro. Porque al formular 'propósitos' nos hacemos, inevitablemente, 'ideas' de las cosas."
... ... ... ...

  "En todos nuestros propósitos subyace una idea platónica que acaba malogrando, asfixiando nuestros ímpetus y manchándonos de decepción; y es entonces cuando somos incapaces de ver nada 'nuevo' en la vida: las vacaciones que proyectamos nunca coinciden con las vacaciones que finalmente disfrutamos (y, aferrados a la idea quimérica de las vacaciones imposibles, no disfrutamos de las vacacionmes reales); la casa que anhelábamos es muy diferente de la casa que finalmente pudimos comprar (que, de este modo, se convierte en el recordatorio perpetuo de nuestro fracaso); la mujer o el hombre con el que nos casamos revela más defectos de los que creíamos (y así nuestra existencia conyugal se agosta y envilece de desilusiones), etcétera."
... ... ... ...

  "La única vida nueva posible, la única que disfruta verdaderamente de la incesante novedad del mundo, es la que no se deja encarcelar por ideas o patrones, la que acepta la vida como le es dada. El idealismo es la cárcel y la sepultura de la vida, aunque para embaucarnos nos presente una vida imaginaria más lustrosa y apetecible; pues nos obliga a aspirar a vidas que no son la nuestra, vidas que no son verdaderas. Sólo el realismo nos permite vivir con ilusión: porque nos obliga a aceptar la vida como viene; y todo lo que viene se convierte entonces en una fuente constante de novedad. A veces, en esa novedad descubriremos sorpresa y júbilo; a veces dolor y desencanto. Pero la sorpresa y el júbilo serán plenos, porque son regalos inesperados; y el dolor y el desencanto no serán esterilizantes, sino que aquilatarán nuestro carácter. A este año que ahora empieza uno sólo le pide una vida verdaderamente nueva, sin propósitos idealistas o ilusorios. Una vida realista."


Juan Manuel de Prada

(www.juanmanueldeprada.com)
(www.xlsemanal.com/prada)

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La verdad es que me ha gustado leer este artículo. He escrito mucho en este cuaderno eso de que la vida es siempre nueva... Muchas veces no resulta nada fácil darse cuenta de esta realidad, porque anda uno siempre proyectando sus deseos sobre el río de la vida, y pinta lo que ve con sus colores personales, lo que impide ver lo que hay debajo. Sólo se puede aceptar el cambiante movimiento de la vida si se es capaz de mirar adecuadamente. Saber mirar conduce a ver. Y no se puede ver si está uno permanentemente tras los cristales de sus gruesas gafas personales.
Hay que aceptar una cosa: que la vida es impersonal. A veces coincidirá su movimiento con nuestros anhelos, pero muchas otras veces no.
Es, por supuesto, necesario tener una finalidad en la vida, un objetivo, algo que encauce nuestras fuerzas en pos de una meta concreta. Pero uno ha de estar asimismo muy atento a su movimiento -que en ocasiones nos puede parecer errático-, porque somos navegantes, y nuestra existencia personal es sólo un frágil barquito en medio de la inmensidad del océano.
Yo, en este comienzo de año, pido una única cosa: saber seguir las corrientes que encuentre a mi paso. Porque lo que quiero es navegar; y también llegar, cuando sea el tiempo, a alguna incierta pero amable orilla... El viaje, siempre, es lo que importa.Y lo que en su momento llamé "la aventura necesaria" es, para mí, el sentido de la vida.


Antonio H Martín

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imagen: Simon Sun - 2009 (flickr.com)

9 comentarios:

  1. Cuando emprendas tu viaje hacia Itaca debes rogar que sea largo, lleno de peripecias, lleno de experiencias.
    No has de temer ni a los lestrigones, ni a los cíclopes, ni a la cólera de Posidón.
    Nunca tales monstruos hallarás en tu ruta si tu pensamiento es elevado, si una exquisita emoción penetra en tu alma y en tu cuerpo.
    ...........................................
    Debes rogar que el viaje sea largo, que sean muchos los días de verano que te vean arribar con gozo, alegremente, a puertos que tu ignorabas.....................................
    Mas no hagas con prisas tu camino; será mejor que dure muchos años y que llegues, ya viejo, a la pequeña isla, rico de cuantohabrás ganado en el camino ....................................
    Y siendo ya tan viejo,con tanta experiencia,sin duda sabrás ya que significan las Itacas.
    ITACA.- K. KAVAFIS.- Morgana

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  2. Gracias, Morgana.
    Buena, sustanciosa y completa cita me dedicas. Sin duda, Kavafis sabía bien de qué hablaba. Yo intento precisamente eso, desde siempre: que mi pensamiento sea lo bastante elevado y que esa emoción se aloje en mi alma y en mi cuerpo.
    No sé si es Ítaca lo que busco... Quizá sí, o quizá lo que quiero es encontrar las pequeñas Ítacas que hay en el camino.
    En todo caso, repito, el viaje es lo importante. Saber vivirlo, y aprender todo lo necesario que encontremos a nuestro paso. Hay tantas cosas que se pierden, que perdemos, por no saber mirar...

    Un abrazo.

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  3. No puedo coincidir más. Con el autor del artículo y contigo. En la aceptación está la clave de la transformación y esta no es posible sin una renovación constante. Se dice fácil pero es la más compleja lección de vida. La aceptación es el mayor aprendizaje sobre esta Tierra y claro... En el camino está la meta, como bien lo señalas.

    Yo no hago propósitos al inicio del año. Yo tengo una dificultad innata para pensar en términos de futuro. Y esta deficiencia también afecta a mi capacidad para recordar el pasado. El presente no siempre es un 'regalo' pero es lo que hay ;)

    En fin... Como siempre, la luz de tus letras llega oportuna y resplandeciente.

    Besos miles****

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  4. Así es como lo veo, amiga Isis.
    Para nada es fácil, pero me temo que es lo único que podemos hacer. El mar de la vida nunca se va a adecuar a nuestros deseos, sino al contrario: somos nosotros los que debemos adaptar nuestro movimiento al suyo. "Lo que hay" es lo que manda.

    Gracias por tu visita, amiga maga. Un abrazo.

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  5. Me ha encantado esta entrada. El artículo de Juan Manuel de Prada me ha resultado muy revelador, profundo y acertado. Mentiría si ocultase la certeza de que existe una parte de mí que sigue aferrándose a una perspectiva más "espiritual", pues siento que el hombre no debe aferrarse por completo al realismo que nos brinda la vida (¿qué sería de la creación, de la imaginación, del sentimiento, del arte?), pero, sin duda, unas buenas dosis de ese realismo integrado nos convertiría en hombres más libres, sin tanto lastre auto impuesto, sin tanta decepción provocada por el mecanismo erróneo y fallido de nuestro pensamiento, y quizá éste sea el secreto mejor guardado, si no para hallar la felicidad, sí para disfrutar de una vida rica en matices y disponer así de la facultad de aceptar los nuevos avatares que nos depare nuestra existencia.

    Al hilo de otra de tus entradas, somos pequeñas barcas flotando sobre un inabarcable océano de corrientes, pero existen brújulas para, al menos, tener una ligera idea de dónde estamos situados. Es cierto que nunca podremos controlar las tempestades, los embates de un agua retorcida y caprichosa, pero sí que podemos intentar surcar mares cálidos en lugar de aguas polares... en definitiva, podemos hacer de nuestras circunstancias un espacio más cálido, poniendo nuestro pensamiento y emociones al servicio de nosotros mismos.

    Un fuerte abrazo,

    Jose Hijo

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  6. Nada que añadir a tu excelente comentario, Jose.
    Es tal y como dices. Lo del realismo es algo que se impone, por supuesto, y, o estamos atentos a ello, o corremos el riesgo de perdernos en fantasías que no nos llevn a ninguna parte. Pero... soy un soñador, amigo (como seguramente lo eres tú), y nunca voy a dejar de escuchar mis sueños y de quererlos.
    Lo que sí es necesario, obviamente, es encontrar una armonía entre sueño y realidad. Algo muy difícil, es cierto, pero absolutamente necesario para gente como yo.
    A este respecto, recuerdo ahora la fórmula que propugnaba Lin Yutang: "Sueños+Realidad+Humor".
    Quizá sea esa la mejor fórmula.

    Un abrazo, amigo, y a ver si pronto me dedicas un libro tuyo. :)

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  7. Me ha encantado, y así mismo tu último comentario estimado Antonio. Excelente las citas del artículo de Juan Manuel de Prada, pero me preguntaba que dirías cuando habla del idealismo como "cárcel". Creo que estás totalmente en un acierto en eso de encontrar el equilibrio entre idealismo y realismo, y creo que de Prada no valora suficiente el idealismo, pues es lo que nos otorga los momentos más desdichados, si, pero también los más felices. Supongo que madurar, madurar de verdad, me refiero, espiritualmente, es encontrar ese equilibrio entre el idealismo (el corazón infantil) y el realismo (el espíritu de hombre adulto. Cualquier cosa que no sea es equilibrio, puede llevar a una vida de locura, o totalmente deshumanizada. Mil gracias por tu blog y tus escritos, tienes mi admiración. Un abrazo

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  8. Todo lo has dicho tú, Sir Henry:
    Efectivamente, es ese equiibrio lo que neesitamos, para que el idealismo no sea una cárcel de imposibles, sino una fuente de vida.
    Aclimatar, quizá, atemperar las dos visiones, las dos vertientes, la de adentro y la de afuera.
    Supongo que al idealismo debemos usarlo sólo en una dosis correcta, para que no se tense demasiado la vida y podamos hallar ese puente posible entre los sueños y la realidad.

    Gracias a ti por tus amables palabras. Un abrazo.

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  9. me encanta el párrafo en el que dice cada día, cada año,cada mes mejor dicho cada instante es una nueva vida.

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