Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







miércoles, 3 de octubre de 2012

Nadie

 
 
Nadie, no soy nadie... Los últimos acontecimientos de mi vida me colocan en esa situación. Nunca fui importante, y ahora aún menos. Pero, una tarde en el jardín del balneario, entre los árboles centenarios, un pasear por los senderos del valle o conducir con el coche por los caminos de montaña me devuelven la imagen de mí mismo, la vieja imagen enamorada de los sueños. Al fin y al cabo, son muy básicas las cosas de las que estamos hechos. Una sonrisa, un atardecer, una voz amiga, un libro, una música, una caricia de la brisa, algún brillo en el espejo del río... Con estas cosas sigo viviendo. Y estas cosas configuran mi destino, y mi vida. La verdad es que no me quejo de nada. A pesar de que nada es como esperaba, nada me sorprende. Todo sigue su curso. Y yo lo sigo, fielmente, para ver a dónde me lleva... Sigue habiendo nubes en el cielo. Por la noche se siguen viendo estrellas. Y la luna, a veces, me sigue contando historias. ¿Qué más puedo necesitar?


 AHM.   

8 comentarios:

  1. Amigo:

    Ni los árboles centenarios del balneario, ni los senderos del valle, ni la sonrisas, ni los atardeceres, ni las voces amigas, ni los libros, ni la música, ni la caricia de la brisa, ni el brillo del espejo en el río, ni siquiera tu coche... existirían más allá de esa "nada/ie" si tú no los hicieses visibles... para ti, con tu mirada y para nosotros con tus letras.

    Lo que te convierte en alguien muy importante para ellos y nosotros. :):)

    Un abrazo, Antonio.

    ResponderEliminar
  2. no sos nadie, sos antonio, el iluminado por la última luz de la tarde.

    abrazo*

    ResponderEliminar
  3. La verdadera renuncia al propio yo es un tremendo ahorro de energías, Antonio, que pueden ser empleadas para continuar conectando con tu esencia, esas cosas básicas que te hacen vibrar, y dejándola ser más allá de lo que tú esperabas o de lo que te sucede en el camino de la vida.

    Decir que no eres nadie tal vez significa renunciar a tu amor propio, a tu ego. Es una liberación según dicen los iluminados. Si lo logras desde la convicción gozoza y no la resignación angustiada, te permitirá seguir construyendo tu identidad sensible y creadora, esa que regalas al mundo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. nunca nada suele ser como uno espera.
    ese debería ser el secreto para continuar.

    ResponderEliminar
  5. De acuerdo, amiga Cristal.
    Sí, es mi mirada la que hace visibles todas esas cosas.
    Gracias por recordármelo. Estos asuntos a veces se olvidan, porque en ocasiones uno no ve bien o anda como despistado.

    Un abrazo, Cristal.

    ResponderEliminar
  6. Sí, soy yo, Antonio, ese que se enamoró hace mucho tiempo de la luz inclinada.

    Un abrazo, amiga Silvia. Gracias por pasarte.

    ResponderEliminar
  7. No es una renuncia, Fer, de hecho digo que esas cosas me devuelven la imagen de mí mismo.
    Cuando escribo que "no soy nadie", me refiero a la dimensión social que tiene ser "alguien". En ese sentido me considero una nulidad. Pero también escribo que no me importa, y que no me quejo de nada.
    Lo que sí es cierto es que determinadas circunstancias te limpian de imágenes erróneas, y te ayudan a salir de laberintos de imágenes borrosas que nos tenían un poco engañados y como perdidos...

    Un abrazo, amiga.

    ResponderEliminar
  8. Pues no, .A., la verdad es que la vida suele sorprendernos. Siempre he dicho que esto es una aventura, y las aventuras son impredecibles.
    Así que sigamos en el barco, a ver a dónde nos lleva.

    Un saludo.

    ResponderEliminar