Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







viernes, 14 de septiembre de 2012

El pájaro del atardecer



Resulta aún difícil escribir cuando la mirada del sueño ha sido en gran parte cegada por la mirada del mundo, entre las horas de un tiempo roto, perdido en un laberinto oscuro que ahoga noches y días. Pero hace poco encontré la imagen de abajo en el blog de Fer

http://fernanda-abocadejarro.blogspot.com.es/

y me animó a escribir unas letras. No sé en dónde escribió esa frase el maestro Jung, pero me gusta. Y además me ha hecho recordar al "pájaro del atardecer", uno que me gusta llamar así porque me lo encuentro casi siempre al final de un camino, mirando hacia el oeste, como soñando otros horizontes...

El único propósito de la vida
humana es encender una luz
en las tinieblas
del mero existir.


Y si no es ese el próposito de la vida, no sé qué otro pudiera ser. Así que hay que animarse y encender cada uno su propia linterna. Iluminar en la medida de lo posible nuestro camino, apartando sombras y buscando destellos, esos brillos fugaces. Como ese pájaro del atardecer, que en esa hora da la espalda al mundo de lo cotidiano y se queda mirando al horizonte, como intentando descifrar la forma y el color de las nubes, la forma y el color del aire, buscando quizá las ocultas estrellas...


Antonio H. M.


5 comentarios:

  1. Gracias por inspirarte en algo que me llega tan al alma, Antonio. Yo tampoco le encuentro otro propósito a mi vida más que echar luz donde las tinieblas se empeñan en enceguecerme tantas veces.

    Es una labor minuciosa, ardua y constante que da sus frutos aunque no reluzcan como los brillos fugaces de lo más material y efímero, que lucha por imponerse.

    Es muy bella la imagen de tu pájaro del atardecer y su incansable búsqueda de sentido.

    ¡Un fuerte abrazo!

    ResponderEliminar
  2. Desde luego que todos tenemos que ir con nuestra linterna para iluminar nuestro camino y buscar uno que sea lo más facil posible. Si encontramos muchos obstaculos y nos caemos, volver a levantarnos para seguir sin volver demasiado la vista atras. Si encontramos a alguien que nos quiera acompañar de la mano, el camino sera más llevadero. Si lo tenemos que recorrer solos, pues armarnos de valor y buscar cosas que nos ilusionen y que nos puedan distraer un poquito de las dificultades.

    Besos

    ResponderEliminar
  3. Gracias a ti, amiga Fer, por incluir esa cita en tu blog, que me ha animado a romper el silencio y escribir algo.
    La labor es minuciosa y difícil, sin duda, pero es lo único que los caminantes podemos hacer, lo único y asimismo lo mejor.

    Un abrazo, y a seguir echando luz sobre las tinieblas.

    ResponderEliminar
  4. Malú, nuestra linterna es lo único válido en este camino de sombras. Está conformada por nuestra voluntad y por esos hilos que algún día lejano nos unieron a cierta zona mágica del universo.
    Sí, los compañeros ayudan, pero vienen y se van... Así que la base es sólo nuestra propia fuerza.

    Besos, amiga astur.

    ResponderEliminar
  5. Por cierto, Fer:

    Anteayer volví a ese camino y sí, vi al pájaro, pero no estaba quieto sobre el alambre de luz mirando al atardecer, sino que volaba directamente hacia el horizonte. Se ve que algo le atrajo poderosamente...

    Un abrazo.

    ResponderEliminar