Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







viernes, 27 de julio de 2012

El brillo (II)




Estoy más ocioso de lo normal últimamente, y paso gran parte de mi tiempo releyendo viejos escritos, no sólo de mis antiguos cuadernos de papel sino también de este mismo cuaderno virtual. Después de publicar durante cuatro años y ocho meses, hay muchos textos que tenía olvidados y que me place descubrir. Eso me ha ocurrido con éste de El brillo. No lo recordaba, y me gusta. Es curioso observar que, a pesar de haber transcurrido casi dos años, lo podría haber escrito ayer mismo. Está claro que el paso del tiempo me ha cambiado poco, puede que nada...
Y otra cosa curiosa: en noviembre del 2010 yo no vivía cerca de ningún río, sino en una gran ciudad, rodeado de feos edificios y de humo. Y nada entonces apuntaba a que efectivamente iba a estar junto a un río, entre árboles y montes verdes... Fue meses después cuando se produjo el cambio. También por eso me ha llamado la atención este escrito.


AHM.

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Caminaba por el campo, cerca del río, como todas las tardes desde hacía ya casi un año, con su libro, sus cigarrillos y sus sueños, que eran como pájaros en su cabeza, quizá como nubes... Solo, como todas las tardes.
El libro era de filosofía oriental y decía cosas fabulosas. Leyéndolo le parecía que se le ampliaba la mente, y todo cuanto veía tomaba un color distinto ante sus ojos. Era consciente de la realidad, del mundo, pero al mismo tiempo se sentía también consciente de otra realidad, de otro mundo... Los árboles no eran sólo árboles, las nubes no eran sólo nubes. Y él mismo no era sólo lo que aparentaba ser.
Caminaba despacio, porque no había ninguna prisa por nada, porque el tiempo le acompañaba en su andar, como si fuera su amigo. Nada tiraba de él desde atrás, y nada le llamaba. Todo parecía estar en su justo sitio. Caminaba siguiendo el ritmo de su respiración, que estaba acompasada con todo lo que le rodeaba. Cuando levantaba la mirada del libro, saludaba sonriente a árboles, flores y piedras, a las nubes y al aire, a las casas y a la hierba. Cada curva del camino era una invitación para seguir, pero sin el empuje del tiempo extraño, sin la tirantez del vacío.
No, no estaba en el paraíso, pero se sentía feliz. Era maravilloso percibir esa música del silencio, ese juego del aire con las formas, esa danza entre sombras y luces, ese baile amable entre la mente y el mundo. Esos besos que se intuían, que casi se escuchaban, como leves susurros... Era como oír el girar de la llave de plata, la que abre la puerta del país del sueño.
Y en eso... vio el brillo. Observó un reflejo de oro sobre el río, que le hizo detenerse. El atardecer, sí, el sol que se iba a iluminar otra parte del mundo y se despedía, pero... Este brillo hizo algo más que dorar las aguas, este brillo le habló, le llamó...

No podemos saber qué es lo que le dijo, ni qué extraña llamada escuchó, pero el caminante dejó el libro sobre la hierba, y el tabaco, y siguió el camino, bordeando el río, hacia el horizonte, hacia la noche. Con la certeza de que nunca iba a volver.
Sólo se llevó sus sueños, su maletín de pájaros y nubes. Y también... su sonrisa.


Antonio H. Martín

(5 de noviembre, 2010)

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imagen: "Brilliance" (detalle)
autor: Gregory Williams

14 comentarios:

  1. Debe ser un privilegio vivir en un lugar así.

    Decís que el tiempo te ha cambiado poco, pero si has cambiado el gris de una urbe por el verde del campo, tiene que haber habido un cambio en tu interior del que tal vez todavía no te percataste.

    De hecho, en el relato, el hombre deja el libro y el tabaco sobre la hierba sabiendo que no volverá a ese lugar.

    Me llama la atención que te refieras a ese tiempo del cual estoy tratando de disfrutar más yo también, ese tiempo que parece que paraliza al tiempo que marcan las horas del tirano reloj y nos conecta con esa otra dimensión que hace que miremos hacia adentro, como parace estarte pasando últimamente.

    Te deseo que sigas disfrutando de esta calidad de tiempo y regalándonos sus frutos.

    Un saludo cordial.

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  2. Bueno, amiga Fer, cambiar de lugar no te cambia internamente. Te lo aseguro. Sí es verdad que sitios más naturales y apacibles ayudan mucho a sentirse mejor, pero uno es quien es vaya donde vaya.
    Pero sí, repito, ciertos lugares ayudan a sentir el tiempo de otra manera. El "tirano reloj" es algo de lo que deberíamos prescindir siempre que podamos. Yo aquí, de momento, lo he logrado. Pero, ya sabes, ese reloj es el del mundo, y el mundo siempre está al acecho...

    Un saludo, Fer.

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  3. Me gusta tu respuesta. En esencia no cambiamos. Pero también es cierto lo que dijo Heráclito: "En los mismos ríos entramos y no entramos, [pues] somos y no somos [los mismos]."
    El agua que corre en el río cambia, el mundo cambia y nosotros, tal vez hacedores de cambios por naturaleza, necesariamente cambiamos. De todos modos es una necesidad conectar con ese núcleo interno del yo que es quien tomamos como inmutable.

    Otro saludo, Antonio.

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  4. Es muy dificil cambiar cuando llegamos a una edad, podemos cambiar matices de nuestra vida, pero nuestro interior está muy consolidado, somos ya nosotros mismos.
    Tu escrito quizás reflejaba lo que deseabas, vivir cerca de un rio.
    Un beso, amigo.

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  5. Sí, recuerdo que hiciste una entrada en la que hablabas de unos vecinos con música ruidosa... y también recuerdo que en aquel entonces yo pensé ¿pero no vive en el campo? No sé Druida, pero como te encanta la filosofía oriental (que a mí también), la vida de otros mundos (que también), te hacía en un pueblito, tipo como el que describes...

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  6. ... Por cierto, me gustaría saber qué le dijo el río...Me recordaste a Siddhartha, cuando después de toda su búsqueda interior, el río le habla y le da respuestas... una vez en Montserrat un monje me dijo lo mismo: ¿Se lo has preguntado a la montaña?

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  7. Me despido del mundo virtual por el momento y antes quise dejarte un fuerte abrazo, gracias amigo mío por ser siempre brillante!

    Besos.

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  8. No, Fer, el río siempre es nuevo. Heráclito tenía mucha razón. Pero uno no sabe ser siempre "río". He ahí el problema.
    Somos presuntos "hacedores de cambios por naturaleza", pero no es nada fácil eso.
    Conectar con ese núcleo interno sí es absolutamente necesario, sí, pero a veces se nos escapa...
    Suerte que siempre lo volvemos a encontrar.

    Un abrazo, Fer.

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  9. Sí, Malú, es difícil cambiar, pero siempre hay matices que podemos mejorar, como bien apuntas.
    Parece que sí, que en ese escrito expresaba un deseo, y ese deseo se cumplió.

    Un abrazo, amiga astur.

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  10. Hola, Malvada.

    Sí, en el pueblito vivo ahora, pero no entonces, cuando escribí ese texto.
    Ya digo al final que no podemos saber qué le dijo. Eso queda para la imaginación de cada uno...
    El río de Siddhartha es que era muy hablador, jeje.

    Un abrazo, Bruja.

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  11. Muchas gracias, Eli.

    Ya te digo en tu blog que siento mucho la noticia del cierre, pero que me quedo con eso que dices de que es indefinido, no definitivo.

    Ojalá vuelvas pronto. Te vamos a echar mucho de menos.

    Un abrazo, amiga poeta.

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  12. Hermoso.
    Es maravilloso tener la disciplina de volcar sus pensamientos en un cuaderno, o en un blog... al releerlos tiempo después, tienen un efecto muchas veces "terapéutico". No sólo eso, sino que también descubrimos en ellos con frecuencia detalles completamente proféticos.

    Un abrazo, Amigo Azul

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  13. Hola, Liz.

    No lo llamaría yo "disciplina", en mi caso no, pero desde joven tuve esa aficción. Me servía para desahogarme, para expresar en la intimidad cuestiones que no podía hablar con nadie, y de paso para clarificar mi mente, que es de por sí compleja y algo oscura.
    No oscura en el sentido de "mala", sino en el de sombría, por los laberintos que en ella se cruzan y que necesitan encontrar una salida.
    Para ello me ha servido de mucho el escribir.

    Un gran abrazo, Pintora de Sueños.

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  14. la escritura es el desahogo del alma y la lectura la exploración de la misma me gusta mucho tu blog saludos.

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