Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







martes, 3 de enero de 2012

El duende




El duende caminaba errabundo, solo, quizá triste, por la orilla del río, entre árboles añosos, cubiertos de hiedra, que le miraban con indiferencia. Su olla de oro estaba agotada, vacía, y había que buscar nuevos destellos con que llenarla... El día era plomizo, brumoso, oscuro y frío. Llevaba ya muchas horas sin hallar nada... Y de pronto la vio, bajo la tenue sombra de un fresno que sonreía (a saber por qué íntimo secreto...). Era una flor azul , con una luz de plata en su centro, una joya en medio de la niebla... El duende se puso contento y recogió su aroma en la pequeña olla vacía. Había encontrado la flor del beso, y ahora podría volver a regalar deseos a los amantes de los sueños...


Antonio H. Martín

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imagen: AHM

8 comentarios:

  1. Ah...

    La flor azul.. La rosa mística ;)

    Hermoso regalo para empezar el año, tu relato lleno de magia.

    Mucha magia en tus días, querido amigo.. Te lo deseo de todo corazón..

    besos!!

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  2. Hay flores, como algunos "abismos" (1), que me despiertan pasión y miedo. Por eso no las tomo en mis manos y las más de las veces...me arrepiento.

    Un abrazo

    (1)La explicación de este término, en mi bitácora...

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  3. Una maravilla caminar con tu duende, por la orilla del río. Me detengo al lado del roble cubierto de hiedra y aspiro el aroma de sus destellos, o acaso sea el perfume de la flor azul el que me llega...
    Hummmm creo que el duende ha hecho bien su trabajo.

    Una delicia que nos acuna tu primera entrada de 2012, amigo.

    Abrazos.

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  5. Por cierto, magnífica ilustración esa foto, para tu texto.

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  6. Feliz año querido Antonio.
    Un abrazo grande.

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  7. Precioso tu relato.

    Gracias, Maestro del Árbol Azul, por obsequiarnos estas letras hoy.
    ¡Qué bonita debe ser esa flor! Claro: sólo los duendes la pueden hallar, pero lo bueno es que ellos nos la pueden regalar a nosotros.

    Un abrazo de Reyes, un poquito retrasado...

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  8. Bellísimo relato, otra recompensa para quienes buscamos en tu olla de tesoros alivio para los ojos.

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