Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







sábado, 26 de marzo de 2011

La danza



Caminaba por el valle, absorto en sus pensamientos, en uno de sus habituales paseos, cuando al levantar la mirada vió algo que le había pasado desapercibido hasta entonces. Era sólo un semicírculo de árboles en la ladera del monte, algo aparentemente normal en esos parajes, pero al acercarse y mirarlo detenidamente sintió algo extraño, como si allí confluyeran fuerzas de otra índole, de una clase rara y especial.
Entre esos árboles altos y viejos, que le parecieron robles, la brisa era más fría y el silencio más profundo. Y como si se tratara de un lugar mágico, druídico, sintió que, de alguna forma inexplicable, allí cambiaba el ritmo del tiempo... Todo iba más despacio, lento como el caer de las hojas en otoño. Así que se quedó muy quieto, observando cada movimiento, cada luz y cada sombra. Intentaba, sin saber bien por qué, leer algo, algo que estuviera escrito entre las ramas y la hierba, entre cortezas y piedras, en la misma piel del aire.
Luego, la brisa cambió, sopló de distinta forma, y ramas, hojas y hierba se movieron como al son de una música de ensueño. Le vino a la memoria el bosquecillo de sinsapas de la novela de Gjellerup, en el que Kamanita y Vasiti se besaban bajo la luz de las estrellas... Y entonces lo vió.
Era como un espíritu, surgiendo de entre los árboles, una forma indefinida que recordaba vagamente a una mujer. Y esa forma empezó a danzar, entre brillos de otro mundo. Saltaba hasta las altas copas y luego se deslizaba hacia el suelo, siguiendo la cadencia de una música que poco a poco empezó a escuchar... Era una melodía alegre, jubilosa, que recordaba a los montes y prados de un sueño lejano. Vieja música celta, pintada de mil colores, acariciada por la luz oblicua del noroeste.
Notó que se le encendía el arpa de su ser más íntimo, que sus cuerdas medio olvidadas comenzaban a vibrar al son de esa música. Y, sin pensárselo dos veces, se puso él tambien a bailar, saltando y riendo, imbuido de la magia de ese sueño. Y entre paso y paso, pudo ver cómo ese espíritu le miraba y le sonreía. Hasta que se acercó y, sin dejar de danzar, dejó un beso fugaz sobre su boca asombrada, mientras le susurraba... "Has vuelto. Bienvenido a casa."


Antonio H. Martín




_________________________

- "The Blood of Cuchulainn"
- Mychael & Jeff Danna

14 comentarios:

  1. Un relato que respira paz y recogimiento: una delicia para el intelecto y el espíritu. Muchas gracias por permitirme arrancar la mañana con esta serenidad que contagias.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Me alegra saber, Antonio, que mi pequeña historia, y la música que la acompaña, ha servido para transmitir un poco de paz, y quizá algo de alegría. Es justo eso lo que sentí al escribirla.
    Gracias a ti, amigo poeta, por desayunar con mis letras.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  3. Realmente no llego a comprender cómo puedes escribir tan maravillosamente, y sobre todo como tus textos en particular y este en especial consiguen reconciliar(me) el alma y el cuerpo.

    Como siempre, un enorme placer leerte, Antonio.

    ResponderEliminar
  4. No hay nada mejor que regresar al 'hogar' danzando...

    La melodía de nuestra vida sigue sonando aunque nos alejemos del camino. A veces es un ruido ensordecedor y otras un leve susurro... Pero es la melodía de nuestra vida, que nos indica siempre hacia dónde dirigir nuestros pasos..

    HERMOSA MELODÍA..

    un abrazo inmenso amigo...

    ResponderEliminar
  5. Ho vissuto, anche se non molto, fino a poco tempo fa nella convinzione che un incontro come questo sia in effetti un prodigio..da consumare in una notte incantata..poi ho incontrato uno spirito vivente..che mi ha invitato alla danza..che mi ha accolto proprio come se fossi tornata a casa..e ancora danziamo insieme..anche se non ci conosciamo di persona e se forse non ci incontreremo mai.. Mi ha colpito il tuo racconto..descrive l'aprirsi di un cuore alla poesia e all'immaginario..e io so quanto è reale..e non solo io..
    Grazie dal cuore, un sorriso, Red

    ResponderEliminar
  6. Una belleza. Como dice Antonio se respira paz. ¡Se agradece!
    Un abrazo grande

    ResponderEliminar
  7. Hola, Kimberly.

    No hay nada que comprender, amiga. Supongo que cualquiera puede escribir de esa manera, si siente lo que hay que sentir. Sólo intentaba expresar un ensueño que tuve, y las palabras casi surgieron por sí solas.
    Considero que de una forma más bien torpe, pero me alegro de que te haya gustado.
    Es muy importante que el alma y el cuerpo sean amigos, siempre, porque si no ya sabes lo que pasa, que vamos por la vida medio rotos, escindidos de mala manera, y así no se puede juntar la energía necesaria para hacer lo que queremos y debemos hacer, es decir, para seguir el rumbo, nuestro rumbo.

    Un saludo, amiga de las islas.

    ResponderEliminar
  8. Pues eso es lo que hizo el protagonista de esta breve historia: volver a casa danzando.
    Muchas son las cosas que nos alejan del camino, pero también es cierto que siempre acabamos por encontrar lugares especiales, lugares que son como puertas, a través de los cuales podemos volver.
    En mi caso, estos lugares suelen tener una antesala de silencio. La melodía se escucha inmediatamente después, y ya sólo hay que entrar...

    Un gran abrazo, maga Isis.

    ResponderEliminar
  9. Sì, è così che abbiamo vissuto, come un prodigio e apertura alla poesia e immaginazione, come dicendo.
    Io di solito lo chiamano, semplicemente, la magia. Quei momenti in cui la vita sembra che parla direttamente al cuore. Sono lieto che la mia storia quello che hai ricordato.
    Un sorriso anche per te, amica Red.

    ResponderEliminar
  10. Sí, Phausca, magia, pura magia, que no es cosa de cuentos solamente.
    Siempre lo digo: la magia está muy presente en la vida, sólo hay que saber mirar.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  11. Paz y una especial alegría, Susana, la que se siente cuando uno vuelve, aunque sea por breves momentos, al hogar.
    En realidad, este hogar lo llevamos dentro siempre, pero a menudo necesitamos encontrar afuera estímulos que nos hagan volver a sentirlo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  12. Humm! Dan ganas de viajar por "la piel del aire" hasta tan bello lugar, Antonio.

    Todo un hallazgo ese claro de tu bosque. Leerte, trae una reconfortante sensación de retorno hacia un olvidado universo mágico y espiritual... Siempre anhelado y al mismo tiempo inalcanzable. Afortunado tú, que has sabido como penetrar en él. Cosa lógica por otra parte, en un Druida de "pro" como parece que hace al caso.

    ¿Será cosa de la Luz Oblicua? Los habemos, muy sensibles al hechizo de su música. Me alegra saberte tan atento a la magia de tu nuevo hogar. Muchas gracias, por compartir con todos nosotros tan gratos momentos.

    Un abrazo.

    P.D.: Ah! y estoy con Kimberly. Tu entrada es especialmente deliciosa.

    ResponderEliminar
  13. Pues no está muy lejos ese lugar, amiga Crystal, pero seguro que donde vives hay también lugares parecidos.
    Además, lo mágico se suele ocultar en los sitios más insospechados. La mirada, amiga, la mirada es lo que vale.
    Lo que ocurre es que hay ambientes, como éste donde ahora habito, que ayudan mucho. No sé, digamos que un escenario natural con, por ejemplo, montañas, prados, bosques y río se presentan a los ojos de un viejo soñador como la escritura ideal, y es más fácil leer en esta piel de aire.
    Pero, como sueles decir, "para gustos colores", y la magia es una señora que frecuenta sitios muy diversos.

    Y sí, estoy muy atento a todo lo que me rodea en este norte, nuevo para mí, donde abunda esa luz que me enamora.
    No es que sea "deliciosa" mi entrada, es que todo esto es una auténtica delicia, y supongo que algo de su encanto se me pega cuando escribo.

    Un abrazo, amiga hada.

    ResponderEliminar