Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







domingo, 3 de enero de 2010

Oscuros vecinos




OSCUROS VECINOS

(reflexiones de viejo)


Normalmente en este cuaderno se suele tratar sobre temas que quieren rozar lo filosófico, lo poético e incluso lo místico, ya sea en su vertiente oriental y luminosa o en su otro lado más inclinado, el lado romántico. Y esto es así porque esos son los temas y los lenguajes que más me importan. Los resultados son muy irregulares, con altibajos y contradicciones, porque uno no es profesional de nada, sino sólo un caminante que busca.
Pero, sintiéndolo mucho, me veo obligado en esta ocasión a tratar un tema muy diferente. Un tema que me afecta a nivel personal, pero que también puede ser considerado como un tema de interés social, o al menos así me lo parece.

Recuerdo que de niño, con unos once años, tuve que ir una tarde a la casa de un "practicante", para que me pusiera una inyección. No me acuerdo ya qué problema de salud tenía, pero sí recuerdo muy bien aquella media hora en esa casa... Mientras esperaba sentado y en silencio a que la jeringuilla fuera esterilizada con alcohol, con su pequeña llama azul, delante de mí, en la televisión, podía ver un cortometraje de cine mudo, del maestro Chaplin. Lo normal es que me hubiera reído a carcajadas, como había hecho otras muchas veces, pero en esas circunstancias, en aquellos momentos, que para mí eran la tensa espera de la tortura de la aguja, no me hizo ni pizca de gracia.
Todo mi ser estaba bloqueado, y ni el mejor de los regalos me hubiera hecho ninguna gracia en aquel momento.

Pues algo muy parecido me pasa ahora, en mi situación actual... No siempre, pero sí con frecuencia. Y es que tengo que decir que vivo en un piso de una gran ciudad, y como es lógico estoy rodeado de vecinos, pero mis vecinos, los que me han tocado en suerte son de color..., de color negro.
Yo no soy racista ni xenófobo, y eso puedo demostrarlo porque desde niño sentí una especial atracción por las razas de otros mundos, mis mejores amigos son selenitas y los seres cuya obra más me ha seducido han sido siempre extraños y extranjeros, seres que venían de lejanos horizontes.
Bueno, pues aun así, esta gente en concreto, que por desgracia tengo al lado, casi siempre consigue sacarme de quicio. Y me bloquea a veces hasta tal punto que se me quitan las ganas de todo. En ocasiones consigo algo de abstracción, pero por lo general suele ser una lucha perdida de antemano. Son la única gente que ha logrado que este caminante mire más al suelo que al cielo, porque siempre estoy pendiente de sus salidas y venidas, que es más o menos el baremo que utilizo para saber si un día será tranquilo o no.

Debo decir que estos jóvenes vecinos de color... negro, tienen una "bonita" costumbre, y es oír música. Una música que, para mi gusto, se me ocurre que es igual o similar a la que tiene que sonar en los infiernos a la hora de las torturas, o cuando los demonios se pelean entre sí... Pero, claro, esto lo digo seguramente porque soy un flojo "blanco" europeo que no entiende de música.
Y un detalle a tener muy en cuenta es la cuestión del volumen. ¿Están medio sordos estos "negros"? No, lo que ocurre es que son absolutamente insensibles a que exista alguien en el mundo que no sea de su tribu. No es que sean inconscientes, es que les da exactamente igual...
Además, ¿cómo van a entender y aceptar que su música puede no ser "la mejor del mundo"? Para ellos lo es, y punto.

Anoche vi un documental en la televisión que me informó algo sobre este tema. Resulta que no sé en qué año de los 70 el cantante James Brown proclamó en un concierto que se sentía orgulloso de ser negro..., y eso fue como encender una mecha. Años después surgió una corriente "musical" que denominaron "hip hop", que era una especie de "canción protesta" de esta gente contra la degradante situación en que vivían en aquellos guetos abandonados. Los afroamericanos estaban hartos de su marginación y lo denunciaban a su manera.
Decía la voz en off del documento que esa música surgía "de la rabia"... Bien, hasta aquí lo comprendo, y hasta puedo aplaudirlo. Cuando alguien es pisoteado, cuando pasa hambre y privaciones, no contesta cantando dulces baladas, sino que grita, directamente acusa y grita.

De acuerdo, pero... ¿qué pasa ahora? La situación ha cambiado. No hablo de los Estados Unidos, que conozco sólo de lejos, hablo de mi escenario más cercano, de esta ciudad donde vivo. ¿Por qué después de haber mejorado sus circunstancias, siguen oyendo música "rabiosa"? ¿Tanto gusto le han cogido a eso de gritar y golpear?

Por supuesto que cuando hablo de "negros" no estoy generalizando... Coleman Hawkins y Ben Webster eran "negros", y Louis Armstrong y tantos otros buenos artistas eran "negros". Tanto en la música, como en el cine o en la ciencia ha habido gente que ha destacado y brillado sin que tuviera nada que ver el color más oscuro de su piel (del deporte no hablo, porque no entiendo, pero parece que también, y mucho).
Cuando hablo de negros me refiero sólo a mis "oscuros vecinos". A estos chavales caribeños que pueden estar golpeando mi sensibilidad durante horas, con una amplia sonrisa. A estos chavales que no entienden que las paredes retumban y hasta tiemblan con sus "buenísimos" ritmos machacones. Y sobre todo no entienden que haya otros seres humanos a quienes no les gusta en absoluto esa mierda de música..., que tiene de arte lo que tengo yo de marciano, o incluso menos.
¿No habrá algún sitio libre en la selva para estos "simpáticos" chavales, para que disfruten a sus anchas y sin molestar de sus "alegres" aficciones?
¿O esto que digo es "políticamente incorrecto"?

Escribo esto desde el lecho de la queja, o desde el sillón de la molestia, mejor dicho, que es tan hondo o más que el anterior, y lo hago para desahogarme un poco de una pesadilla que dura ya más de diez años. Porque estoy harto de tener que mirar al suelo en lugar de al cielo, porque estoy cansado de cerrar mi ventana para amortiguar algo el ruido de al lado. Porque quisiera no vivir tan cerca del enemigo.
Quien lea esto, si me conoce ya de anteriores escritos, seguro que comprende que alguien como yo necesita cierta calma, cierto nivel de silencio para poder reflexionar y escribir. Porque el sistema nervioso es un poco más sensible de lo normal, o así es como lo siento.
Pero, bueno, quizá sólo es una forma que la vida utiliza para burlarse de mí y pincharme, como en aquella lejana tarde de mi adolescencia en que no podía reírme de los gestos y piruetas del genial Chaplin.

Si alguna vez viera que alguno de estos chavales está escuchando un nocturno de Chopin o un aria de Bach, creería inmediatamente en los Reyes Magos de Oriente, o puede que hasta pensara que los buenos dioses habían vuelto... Pero me temo que antes lloverán fresas y manzanas, las ranas criarán pelo y los conejos llevarán relojes en el chaleco.
Hasta ese momento, sólo me queda seguir buscando el resquicio del aire y la nube tranquila, el susurro de la sombra y el brillo de luna.


Antonio Martín
(3 de enero, 2010)

28 comentarios:

  1. P.D.:
    No quisiera que este texto ofendiera alguna sensibilidad. En ningún momento ha sido esa mi intención. Comprendo que es un tema un tanto "resbaladizo", y que cada uno lo verá según su propia experiencia. La mía propia es la que expongo aquí, sin cargar las tintas en ningún sentido, sólo la realidad, tal y como yo la vivo.
    Soy subjetivo, la "objetividad" se la dejo a los científicos.
    Un saludo a todos.

    AM.

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  2. Me temo que no se trata de mala música o de música rabiosa, amigo Antonio; yo diría que es una cuestión de educación y del respeto a los demás. A mí me gusta que seas, cuando procede, políticamente incorrecto. Cada vez echo de menos en los demás, la razón y la verdad que día a día se va disfrazando de teorías cretinizantes, presuntamente post modernas, ecolomoralfascistoides. Por muy “modernos” que seamos a las cosas hay que llamarlas por su nombre.

    Si eso ya dura una década, mala solución le veo. Una de dos: o ahuecas ó léete otra vez, -que resulta más barato- el Balneario de nuestro tío Hermann. Allí no habían negros; pero sí un holandés insoportable. El problema no es el color del ruido, sino la escasa instrucción de nuestro mundo.

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  3. Créeme que te entiendo, querido amigo, cuando te quejas. Y con justo derecho ;)

    Ay.. a veces uno no tiene más que las palabras para desahogarse, máxime cuando se trata de circunstancias que no puedes cambiar o de sentimientos que no puedes gritar en la cara de los directamente involucrados, a no ser que estés dispuesto a recibir improperios, groserías y hasta golpes de su parte...

    Pues sabes... hay quienes -negros y de otros colores- se creen dueños del mundo, del espacio que incluso comparten con otras personas. Te cuento -sin culpa- que alguna que otra vez he alzado el volumen al máximo para que mi amado Beethoven hiciera vibrar hasta mis cristales con las sublimes notas de su 'Oda a la Alegría' o para que Steve Tyler hiciera retumbar mis ventanas con su agudísima voz con la que interpreta 'Hole in my soul' jeje... Pero nunca haría de eso una costumbre, sobre todo si sé que eso interrumpe el sueño o la reflexión o la calma de algún vecino mío (a pesar de no conocer a casi ninguno, siento que debo respetar las normas más elementales de la convivencia pacífica....)

    Pero a otras personas, eso sencillamente no les importa. Y es que, como bien lo dice el Conde que me antecede ;), ya nadie respeta nada. Solo para que no te sientas solo en tu dolor ;), te cuento que yo tenía unos vecinos (bueno, no sé si eran uno o varios o mujer u hombre o negro o gringo o chino) que escuchaban música atroz durante el día a todo volumen, cuando yo tenía que dormir durante el día porque trabajaba durante la noche....

    Ya te podrás imaginar mi desgracia... Un día, sin poder contenerme, salí a la ventana y grité, con todas las fuerzas que mi rabia me permitió, lo que esa persona se merecía escuchar: "Baja el volumen imbécil!!!!!!"

    Tuve que elegir cuidadosamente el adjetivo a utilizar porque no sabía el sexo del destinatario de mi 'pedido'. Pero lo hice sin pena alguna. Y ni tonta me iba a buscarle.. Si para algo no tengo ni pizca de paciencia es para lidiar con la estupidez de la gente. No sé por qué dio resultado mi acción, pero lo hizo ;) Tal vez porque durante días antes visualicé ese momento de manera tan perfecta, que sucedió tal cual lo hube imaginado: el volumen descendió y nunca más mi muy merecido sueño matutino fue interrumpido.

    No obstante, contemplé varias veces la posibilidad de denunciar a la policía el hecho, pero me prometí hacerlo solo si mi primer intento fracasaba ;)

    Y es que debe ser penado por la ley el hecho de atentar contra la necesidad de silencio... el maravilloso silencio que precisamos algunas personas.

    Y sí.. el hip hop es horrendo... Y tiene vibraciones energéticas muy bajas. ¡puede ser hasta psíquicamente nocivo!!! ;)

    Ay amigo.. te deseo suerte, mucha suerte y paciencia... Espero le encuentres pronto una solución al asunto ;)

    besos miles... susurrados ;)

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  4. Hace años, cuando traducía a Séneca, en una de aquellas parrafadas, leí que él era capaz de abstarerse y escribir, y te iba enumerando todos los ruidos que le llegaban..., a mí me sucede algo parecido, tengo una gran facilidad de abstarcción.

    Sin embargo, no soporto oír los días de fiesta la misa de la tele que oye uno de mis vecinos, es mayor, oye mal, y todo lo pone excesivamnete alto, música, programas de tele, y me abstraigo con todo, incluso a veces disfruto de su música pero con la misa no puedo... pero he encontrado la solución me pongo los auriculares y solo oigo mi música.
    Y lo peor es que a veces su mujer me pregunta..., no soportarás... porque oye tan mal... y mira que se lo digo... Y yo como soy medio idiota y me da pena le contesto: no, no si apenas la oigo...
    Y luego cuando me quedo sola, me digo seré imbécil...
    Pero tú en algún lado podrás realizar una queja, el presidente de la comunidad... que les diga que bajen el volumen.

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  5. Pienso que no es el color de la piel, la que hace las malas costumbres, sino la educaciòn recibida, y la no enseñanza del respeto a los demàs.

    Sòlo el que vive el problema, sabe como le està llendo en su casa.
    Siento por lo que estàs pasando.
    Pero..
    Pienso que si has recargado la tinta, al referirte a ellos como ¿Están medio sordos estos "negros"? pudiendo haber escrito "de color".
    Lo siento, pero no puedo dejar de decir lo que pienso.

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  7. Estoy totalmente de acuerdo contigo Antonio. Diez años en el infierno te han hecho un santo, amigo mío. Te entiendo perfectamente. A veces pienso que hay quienes tienen "by passes" del intestino al oído y vice-versa. Como Isis, trabajé de noche por una temporada, que se prolongó más allá de mis apetencias y aprehendí el involuntario insomnio, no aquél buscado para crecer, sino el evitado para no dejar de hacerlo. He tenido que lidiar con el "bendíto" Rap por mucho tiempo, sin resultado. Estas "personas" entienden que son los únicos "ceros" vivos (ex-pían a cualquiera) con licencias compradas para re-matar a la maltrecha sensibilidad que nos rodea. Hay códigos de urbanidad, pero las reglas no aplícan a todos y la ley tan sólo a nosotros, la clase media (a la mitad del escalafón evolutivo entre los nendertales y los diostóles). No se te ocurra razonar, lo intenté y el volumen se ha triplicado a partír de entonces. Y si pides a las autoridades que intervengan, de manera doméstica, te recomendaran no hacer nada para evitar consecuencias. ¿Soluciones? A no ser que te mudes, que de haberlo podido hacer, ya lo hubieras hecho de seguro, se podría recubrír la pared con algún material que amortigüe el sonido, insonorizarla, abstraerla, separar cielo e infierno con una sima de glorioso silencio. (Cuando hay una cámara de aire en el muro base, ésta se puede rellenar con un material aislante apropiado). Las plantas son otra opción, ellas filtran del aire también los sonidos. El último paso sería proceder judicialmente, de considerarlo, te convendría grabar el alboroto y medír los decíbeles de contaminación auditiva que produce. El oído es uno de los sentidos más frágiles y el ruído puede llegar a dañarlo irreversiblemente. Sigue brillando, guerrero de incólume luz...


    La masa innominada, se refugia en
    el ruído por temor. Temen enfrentarse al silencio y descubrírse a sí mismos, tal cual son en realidad y no como suponen ser.

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  8. Todo tiene un límite Antonio y veo que tu paciencia está en el borde y con toda la razón del mundo. Está bien que expreses así tú rabia: tempestuosamente. No creo que sea el color de tus vecinos, más bien su (in)cultura y su forma de entender la convivencia o, a lo mejor, esto de la convivencia tenga otro significado en su diccionario...
    Que escribas 'negros', no me molesta porque decirlo de otra manera acaba siendo un eufemismo que la mayoría de las veces es falso, mucha de la gente que se refiere a 'afro-españoles' o a 'gente de color' para no ser tildado de políticamente incorrecto, en el fondo esta pensando: negro, moreno o mulato sin que esto sea para nada despectivo y pongo un pequeño texto sacado de la recurrida Wikipedia: “Debido a la herencia y connotaciones dejadas por el racismo, muchas personas tienen reparos en utilizar la palabra «negro». A pesar de ello, actualmente se impone la idea de que la negación de las diferencias no permite su valoración y respeto, es más, innumerables cantantes, historiadores, filósofos, políticos, poetas y artistas de origen africano negro se refieren a sí mismos como negros de forma positiva.”
    Me parece que no es su color lo que te incomoda y sí la invasión de tu espacio.
    Tengo un amigo, que vive en una urbanización de segundas residencias en medio del campo y antes de los festivos o del verano (cuando vienen los veraneantes) se pone muy nervioso ya que, su preciado y campestre silencio se ve alterado por unos 'blancos: españoles de toda la vida', que sólo se comunican con gritos.
    A mi, me ha pasado durante un corto periodo de tiempo que tuve un vecino melómano, con muy buen gusto musical por cierto, pero créeme, tampoco me hacia ninguna gracia despertarme los domingos a la 6 de la mañana con las bodas de Fígaro o no poder dormir mi siestecita del sábado... Y sabe que respuesta me dio cuando fue educadamente a quejar me, que era una histérica y que dentro su casa mandaba él (típico :().
    Hay una sentencia reciente de un tribunal de Barcelona, condenando unos vecinos ruidosos después de innumeras denuncias, aunque me temo que el camino de la ‘justicia’ es largo y tortuoso y me parece que no estás dispuesto a ir por estos derroteros…
    No sé que decirte ni que consejos te puedo dar… Pero si sirve: ¡te entiendo!


    besos

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  9. :-)))

    Ahora me dirás ¿de qué te ríes Bruja? Bueno, porque te entiendo. Pero antes de desesperar, ves a la farmacia que te aconsejen unos buenos tapones y a ¡escribir! y relajarse...

    Y como ya te han dicho, no es una cuestión de "colores" sino de educación y vuelvo a asegurarte que nadie mejor que yo te entiende...

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  10. Pues me parece a mí, que aquí la única sensibilidad ofendida y atacada va a ser la tuya Antonio.

    Los que te visitamos con una cierta frecuencia sabemos de tu gusto por la soledad y el silencio, por lo que me imagino que la tortura debe de ser insoportable... sobre todo si dura desde hace tanto.

    Sólo puedo decir que lo siento de veras y que ojalá que a no tardar puedas darle una solución conveniente. Pero está difícil por lo que explicas.

    Y abundando en lo que dice Gárgola, me consta que cuando dices "negros", en tu caso, es como si dijeses rubios,valencianos o Koreanos... y si son negros... pues lo son! sin más adjetivos.

    Y me gusta también que seas políticamente incorrecto, porque hace ya bastante que me molesta ese "buenismo" estúpido y completamente falaz del respeto a la diferencia sobre todo cuando ese respeto no es recíproco ni de lejos! como en tu caso y en el de tantos. Desde niña me he preguntado ¿porqué debo de respetar a quien no lo hace conmigo en la misma medida? ¡Basta de esa estúpida y aparente bondad que no hace más que machacarnos!

    Y lo más envenenado de todo esto, tal como apuntan todos los comentaristas es que las leyes, al final, parece que favorezcan más al agresor que al agredido... Imcomprensible!

    Entiendo tu explosión amigo, que es tan solo el derecho al pataleo y la búsqueda del apoyo y la comprensión de los amigos cercanos en sensibilidad, que como puedes ver no te faltan.

    Sólo me resta desearte que esa gente tan desagradable, desaparezca cuanto antes de tu vida y que nada te haga mirar al suelo, las nubes y la luna te echarían en falta amigo.

    Abrazos solidarios!

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  11. A NUESTRA COMÚN Y BUENA AMIGA CRISTAL00K: (Con tu permiso, Antonio)

    Cuesta respetar a quien no te respeta, pero pagarle con la misma moneda, ¿no nos coloca a su misma altura?

    No es la primera vez que me expreso en estos términos, ¿verdad?

    A ANTONIO MARTÍN:

    Yo también sufrí, hace tiempo, el comportamiento incívico de unos vecinos. Hablé con ellos, les amenacé con denunciarlos...Todo fue inútil. Sólo resolví el problema al casarme y cambiar de vivienda. No considero necesario concretar quiénes eran ni cuál el color de su piel. Eran, como he dicho antes, unos incívicos y mal educados. Y esas "virtudes", lamentablemente, están más extendidas de lo que quisiéramos...y no tienen fronteras.

    No me entiendas mal. Cuando uno está afectado por algo, lo normal es que se desahogue. Y yo te comprendo y no vengo a tu casa a darte lecciones ni consejos. Opiniones, sí. Yo también las agradezco

    Un cordial saludo, amigo

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  12. Creo Antonio que, con esa misma elocución literaria que has dibujado tu particular queja, podrías llamar a sus puertas y añadiendo que es una buena música. Que allí donde la produjeron, fue en estudios preparados acusticamente, que es un desperdicio que una música tan maravillosa se deje escapar por el mal ajuste de puertas y ventanas, además de paredes no insonorizadas, haciendo que los demás vecinos se ahorren unos suculentos beneficios en gastos de música y por la jeta.


    Recuerda, una gota de miel........esperemos que no te acuerdes de mi padre.

    Feliz año Antonio Martín.

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  13. No se puede ofender la sensibilidad de quien no la tiene.
    En mi humilde opinión lo que estás enfrentando es un ruidoso encuentro con la realidad...el siglo xx y xxI vienen signados por la ignorancia más profunda, aquella que tiene más que ver con valores de convivencia perdidos que con la incultura propiamente dicha, la misma ignorancia que conduce a la indiferencia y,también, a cierto "autismo social". Es un maquiavélico plan para homogeneizar y que se inició con el cambio de significado de la palabra discriminación que dejó de ser,para conveniencia de algunos, un mecanismo de la inteligencia (tanto humana como animal) para convertirse en una "malapalabra".
    P.D: La ignorancia es multicolor y planetaria.

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  14. A ver... y por alusiones, me vas a permitir Antonio que le conteste a mi buen amigo Luis A. desde tu espacio. Sorry!
    Intentaré ser breve, pero no sé si seré capaz, ya me conoces.

    Querido LUIS ANTONIO:
    Primero y principal decirte que me reitero de nuevo en todo lo dicho. Y también que me da muuuucha pereza contestarte ad hoc, porque esta diferencia que tu y yo mantenemos a este respecto... es un poco de Perogrullo. Aún así algo he de decirte. Porque es cierto que ya es la segunda vez que me demandas al respecto sobre ello. La primera en tu entrada sobre el Referendum sobre las minaretes en Suiza y ahora de nuevo.
    Eso sí, me niego a entrar al trapo en baldías polémicas sobre quien tenga, o no, razón al respecto de este tema. Porque al final, cada uno tiene su razón, su opinión, su punto de vista, su forma de verlo... etc... etc... Y esa, es la mía amigo, para la que pido el mismo respeto y consideración que tengo yo por las demás. Entre ellas la tuya. No hay más.
    Me disgustaría que creyeses que digo esto desde una postura prepotente, porque nada más lejos de mi intención. Es que pienso, que en algunos lugares del mundo y SOLO EN ALGUNOS la gente puede expresarse y actuar con libertad. Y yo lo hago. Como tú. Creo además que no tengo que dar más explicaciones que las que considere oportunas sobre lo que pienso y que en eso consiste la libertad de expresión.
    Estimo asimismo, que para mí está tan claro y diáfano lo que expreso, con respecto a este tema del respeto recíproco... que no se me ocurre que cosa pueda decirte para que me comprendas si no lo has hecho de entrada.
    Me gustaría que observases también, que en ningún momento aconsejo ningún tipo de contramedida agresiva a nuestro buen amigo Antonio, víctima clara del asunto que nos ocupa. A ver si al final, las víctimas van a ser otras... Solo constato en palabras, repito, sólo en palabras una situación que se va dando cada vez con mayor frecuencia. Cosas de la puñetera Globalización Cultural... pero, ese, es otro tema.
    Y diría mil cosas más... pero no es ni el lugar ni el momento y considero que ya he abusado bastante de la hospitalidad de nuestro sufrido y buen amigo común.
    Espero pues que no te haya molestado nada de lo dicho, y si así es, vayan mis disculpas por adelantado.

    Un fuerte abrazo para ambos.

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  15. ¡Uf!
    Horror.
    Te comprendo porque lo he vivido, aunque por suerte no es tan seguido ni es hip hop, afortunaamente... pero sí ten go vecinos que contaminan auditivamente el ambiente. Y no es que sean de otra etnia u otro color necesariamente, sino de otra cultura y educación (como decía Daniel arriba).
    Pues a ponerte a Mozart o a Pachelbel en tu casa para contrarrestar la invasión o mejor aún; a Beethoven, o a Pink Floyd; puede servir como una especie de "antídoto". Yo he hecho eso algunas veces, y me ha ayudado.
    Buena Suerte, y mucha Paciencia

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  16. Yo te entiendo muy bien, Antonio, y entiendo que harto como estás después de diez años de tabarra por parte de tus vecinos… tu enfado hacia su actitud les etiquete con su característica más evidente: negros.

    Durante algún tiempo mi pesadilla diaria fueron los gitanos y lo consiguieron a base de que mis oídos no escuchasen otra cosa que sus “lolailos”, de encontrarme enganchados en la puerta de mi casa pelotones ingentes de pelo de las melenas de ellas desprendidos de los cepillos con los que se peinaban por horas en medio de la calle y que limpiaban al aire antes de entrar de nuevo a sus casas, o de las meadas en las aceras de los niños y también de los viejos cuando volvían a su casa de las tabernas…

    Un millón de cosas más, que omito por desagradables, me hicieron sentirme muchas veces como tú te sientes ahora y lógicamente cuando tenía que referirme a ellos y su comportamiento incívico ¿de quién estaba harta? pues de los gitanos

    Y no, no es racismo ni nada que tenga que ver con el racismo, es sencillamente que para diferenciar al vecino “tocapelotas” que no cumple con las normas de convivencia, hay que señalarle de alguna manera. Todos los hacemos aunque no seamos conscientes de ello cuando ocurre. Así nos referimos a ellos como : “ la rubia” del bajo que tira en el suelo del garaje toda la porquería que sus hijos le echan en el coche. El “gordo” del segundo que tiene todas las zonas comunes llenas de colillas a pesar de que en el edificio está prohibido fumar. La “enana” del quinto que sacude las alfombras sobre la ropa tendida de los de abajo y además deja durante todo el día la basura en el rellano. El “cojo” del tercero que cada fin de semana nos obsequia con varias audiciones de sexo en vivo…

    En fin, que la cosa parece mucho más grave cuando las moscas cojoneras pertenecen a grupos que históricamente han sido discriminados, como los negros y los gitanos por ejemplo. Tanto es así que alguno de estos “vecinos” se han aprendido la cantinela y no dudan en espetarte cuando civilizadamente intentas hacerles comprender que viven en comunidad y deben cambiar su comportamiento: “¡ayyyy la paaaayaaaa, racisssstaaaa, que eresss una raciiiissssssstaaa!”

    Tú duerme tranquilo al respecto, si es que te dejan… “los negros”

    Besos solidarios.

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  17. A CRISTAL00K (agradeciendo, de antemano, la hospitalidad del dueño de este espacio, Antonio Martín):

    No pensaba que una frase interrogativa como esta:

    Cuesta respetar a quien no te respeta, pero pagarle con la misma moneda, ¿no nos coloca a su misma altura?""

    pudiese provocar tanta polémica. De hecho, te la hago a ti y me la hago a mí mismo con frecuencia porque, en el fondo, albergo mis dudas...

    Y aprovecho la ocasión para decirte, una vez más, que no me molestan las opiniones diferentes a las mías. Y el día que me convenzan no me dolerán prendas para agradecerlas y renunciar a las propias.

    Además de enviarte un abrazo, estimada Cristal00k, quiero que sepas que te estimo.

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  18. Disculpa Antonio, ando de lecturas y relecturas y se me coló el comentario en el anterior post...


    La "oscuridad" va más lejos de un color, un piercing, o una vestimenta, eso lo sabemos todos.

    Pero hay otra oscuridad, latente, que se difunde cual malla prieta y asfixiante por entre circuvalaciones de materia gris. Entonces, la persona -que ya no es tal persona-,se transforma en otro ente oscuro, oscuro, muy oscuro...

    Un abrazo, y Feliz Año, Antonio.
    Montse.

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  19. Amigos:

    Todos los comentarios los contesto en la siguiente entrada.
    Debido al color del tema he preferido que estén más a la vista, para que la cosa quede bien clara y no haya puntos oscuros.

    Un saludo.

    A.M.

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  20. Pues en efecto se ve que no piensan en los demás y reclamando sus derechos a oir musica estan irrespetando el derecho de los vecinos a estar tranquilos en sus hogares...

    pero digo no hay nada que no se pueda resolver conversando..

    saludos

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  21. Antonio, evidentemente, llego tarde a este tema, y me temo que poco más de lo ya dicho podré decir. Blancos, negros, rojos o amarillos, parece que el respeto por el prójimo, sea en el bloque, la calle, el autobús, el mar o la piscina, se ha ido perdiendo en con el paso del tiempo. En este caso, a ti te han tocado jóvenes de color (negro); en otro, tocarán gitanos; y en otros muchos, convecinos de nuestra propia raza y nacionalidad que crean (y lo creen o ni se lo plantean) que todo el monte es orégano.

    En mi caso, por ejemplo, vivo en un bloque desde hace veintitrés años. Cuando llegamos, no había nada delante de mi casa: sólo campo en el que pastaban las cabras y los chavales jugaban al fútbol por las tardes...; en verano, con la ventana abierta, oíamos los violines desafinados de los grillos y el croar de las ranas en una acequia próxima. De eso hace veintitrés años. Al poco tiempo, se construyó un centro comercial (tamaño medio) con un sepermercado y distintos tipos de establecimientos, donde no faltaron (por supuesto) bares y discotecas... Al día de hoy, aún funciona el súper (después de haberlo administrado distintas marcas), alguno de los bares, ¡y las discotecas! Pues bien, cada noche, desde el jueves al domingo, el amplio aparcamiento que se hizo en su día para el Centro Comercial, se llena de coches desde las 11 de la noche hasta la madrugada (y hasta las 9 o las 10 de la mañana si el día siguiente es festivo). Desde la ventana de mi dormitorio, en vez del croar de ranas o la sierra de los grillos, oímos acelerones, cláxones, voces, petardazos, peleas, desafinados coros que interpretan canciones obscenas... En fin, que para poder dormir (a pesar del doble acristalamiento) tenemos que echar mano a tapones en los oídos y, aún así, cuesta conciliar el sueño.

    ¿Soluciones? Se ven difíciles. En tu caso, no sé si habrás avisado alguna vez a la policía local para que haga mediciones de ruido. Supongo que algún apercibimiento administrativo, e incluso sanción, podría resultar positivo (supongo, aunque lo dudo)...

    Esto del ruido se ha convertido en un verdadero problema nacional, y la razón no es otra que la falta de educación de la que muchos (cada vez más) parecen hacer gala.

    Un abrazo (y paciencia, amigo)

    P.D.: en Verbo y Penumbra, un amigo anónimo, en el post "La misma calle, otra calle", ha dejado mensaje para ti

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  22. ¡Pobre Antonio! ya veo la cruz que te ha caído sobre los hombros...
    Realmente todo es fruto de una mala educación, una falta de respeto por los demás, simplemente solo existen ellos... Y no me importa ni colores, si uno es negro pues es negro como lo es el blanco por ser blanco,ni las músicas de que disfruten tus vecinos...El fondo real es que nadie tiene por qué programar mi música,molestar mi sueño, romper mi silencio, invadir mi intimidad...
    ¡Hay gente que no sabe vivir en vecindad! simplemente maleducados.
    ¡Feliz año Antonio! aunque parezca una ironía deseártelo , visto lo visto...o mejor oído lo oído Je,je ,Es solo que ahora que puedo ir regresando a leerte y dado que hemos comenzado éste nuevo año y no pude felicitarte antes...

    Besitos volados.

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  23. Respeto a las "otras culturas" pero mucho me temo que las "otras culturas" no respetan la nuestra.

    Y lo que resulta mas chocante es la gran cantidad de idiotas de lo políticamente correcto, la alianza de las civilizaciones y eso tan bonito y jilipollas como la interculturalidad. Toda esta panda de retrasados mentales que califican como "fascista" cualquier queja frente a la agresión de gentes venidas sin ser llamadas y dispuestas a imponernos su "cultura".

    Fijense en un detalle: toda la "musica" con la que nos molestan a todo volumen es siempre de "culturas" tirando a oscurillas, ya sean africanos o gitanos, moros o mulatos...y es curioso que nunca se trata de Mozart, por ejemplo. Así que como dice un amigo mio, solo es cuestión de esperar a que se cumpla el previsible ciclo histórico y podamos escuchar a Wagner.

    En cuanto a "ellos" que se larguen con su musica a otra parte, por ejemplo a su tierra.

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  24. Lamento que mi comentario que esta encima de este aparezca como "Anónimo". Es culpa de que no he sabido agregar firma, pero la cito ahora : BARI.

    Besotes Dun, gracias por tu invitación y procura soportar a esos capullos porque ya sabes que los politicamentecorrectos no te lo perdonarian. Todo llegará.

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  25. Carolina, esta gente no sabe lo que es el respeto, y conversar con ellos es totalmente inútil.
    Te lo digo yo, que llevo más de diez años soportándoles.

    Saludos.

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  26. Gracias por tu comentario, Antonio.

    Ay, me temo que no haya solución ninguna, nada de nada, y de ningún color. Esto es un signo de los tiempos, y no se trata sólo de "negros", porque también oigo a muchos "blancos" que tocan al mismo son...
    Es la época que nos toca ahora, que a mí me parece a menudo una regresión. Quizá porque me crié en los 70 y entonces la cosa se veía de otra manera.
    En fin, paciencia.

    Un abrazo, y... ¡que vivan los violines desafinados de los grillos!

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  27. "Hay gente que no saber vivir en vecindad".
    Muy buena frase, Brujita, porque es la pura verdad.
    Yo quizá, de joven, he molestado a alguien subiendo un poco el volumen del tocadiscos, porque de joven no eres muy consciente de ese concepto de "vecindad". La diferencia es que la música que yo subía de volumen era de Bach, Vivaldi, Albinoni, Haendel, Pachelbel, Chopin o Beethoven.
    Y también de King Crimson, Pink Floyd, The Beatles, Vangelis o Mike Oldfield.
    Es decir: música.
    Esto que yo soporto no es música en absoluto, es sólo ruido.
    Y si alguna vez se me quejó un vecino, inmediatamente bajé el volumen y me quedé con la copla, porque nunca he querido molestar a nadie.

    El problema con esta "gente" es que son incapaces de entender que lo que para ellos es una maravilla "del copón", para otros sea una puñetera porquería.
    Muchas veces, cuando empiezo a oír su "música", no estoy seguro si son ellos o es el camión de la basura que está vaciando los cubos.

    Feliz año, Brujita, y gracias.

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  28. Hola, Bari.

    Muchas gracias por pasarte por aquí y dejar un comentario tan... sustancioso.
    Entiendo que estás a favor de mi queja, por supuesto, pero, por favor, no nos vayamos de un extremo a otro, no nos pasemos de Mozart a Wagner, porque entonces estamos echando más leña al fuego.
    Quizá sea por tanto "wagnerismo" del pasado por lo que ahora estamos sufriendo las consecuencias, que siempre vienen de rebote, como es lógico.
    Esto es un tema complicado, y desconozco la solución. Pero sí entiendo que si queremos vivir en un mundo pacífico, en nuestro país, en nuestra ciudad o nuestro pueblo, los vecinos de al lado han de ser de los "nuestros", o, si son de otras latitudes, deben saber comportarse.
    En caso contrario la convivencia no existe, y se genera caos y conflicto.

    Nunca será falta de respeto por nuestra parte, ni falta de tolerancia, sino amor por la propia vida, la cual esa "gente" no sólo no valora sino que pisotea con sus formas, maneras, gritos, tambores y ruidos varios.
    Si hay algo aquí que pueda llamarse "racismo" es su actitud, no la nuestra.
    Nosotros queremos vivir en paz y a nuestra manera, no a la suya. Así de fácil.

    Un saludo, Bari, y de nuevo gracias por tu visita.

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