Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







sábado, 1 de agosto de 2009

El arpa III



He estado ausente unos días por simples razones climáticas, pero no quería acabar este mes sin añadir el texto que algunos me habeis pedido sobre el tema del arpa.
Así que pongo a continuación la última parte del escrito de "La apreciación del arte", para que se entienda mejor lo que quiso expresar Okakura y para que ilustre el cuento taoísta que nos narraba anteriormente, el de la "Doma del Arpa".

AHM.
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LA APRECIACIÓN DEL ARTE
(texto final)

por Okakura Kakuzo


Debemos recordar que el arte sólo es de valor si nos dice algo a nosotros. Puede ser un lenguaje universal en la medida en que nosotros seamos universales en nuestra simpatía. Nuestra naturaleza finita, el poder de la tradicción y del convencionalismo y nuestros instintos hereditarios restringen el alcance de nuestra capacidad de gozar con lo artístico. Nuestra misma individualidad establece un límite a nuestro entendimiento; nuestra personalidad estética busca sus propias afinidades con la creación del pasado. Es cierto que, con el cultivo, nuestro sentido de apreciación artística crece, y somos capaces de disfrutar de muchas expresiones artísticas que hasta entonces no reconocíamos. Pero, después de todo, vemos sólo nuestra imagen en el universo; nuestras idiosincrasias particulares nos dictan el modo en que percibimos. Los maestros del té coleccionaban solamente los objetos que caían estrictamente dentro de la medida de su apreciación personal.

En relación a esto recuerdo un relato que concierne a Kobori Enshiu. Enshiu era admirado por sus discípulos por el gusto admirable con que había formado su colección. Decían: "cada pieza es tal que uno no termina de admirarla. Muestra que tienes mejor gusto que Rikiu, ya que su colección tan sólo podía ser apreciada por uno entre mil". Lleno de pena, Enshiu replicaba: "Esto os prueba lo vulgar que soy. El gran Rikiu se atrevía a amar objetos que le gustaban personalmente, mientras que yo inconscientemente me proveo de lo que gusta a la mayoría. Verdaderamente, Rikiu fue uno entre mil entre los maestros del té".

Es muy lamentable que parte del entusiasmo aparente que existe hoy en día por el arte no tenga sus fundamentos en la sensibilidad real. En esta época democrática nuestra los hombres exigen lo que popularmente se considera mejor, independientemente de lo que les dicen sus sensaciones. Desean lo costoso y no lo refinado; lo de moda y no lo bello. Para las masas, la contemplación de periódicos ilustrados, el producto avalado por su propio industrialismo, parece dar un alimento de goce artístico más digerible que un cuadro italiano antiguo o los maestros Ashikaga, a los cuales fingen admirar. Para ellos el nombre del artista es más importante que la calidad de su trabajo. Como se quejaba un crítico chino de hace muchos siglos: "El público critica un cuadro con los oídos". Es esta carencia de apreciación genuina la responsable de los horrores seudoclásicos que hoy nos reciben a todas partes donde vayamos.

Otra equivocación corriente es la de confundir el arte con la arqueología. La veneración hacia la antigüedad es uno de los rasgos mejores del carácter humano y está muy bien que sea cultivado largamente. Los maestros antiguos son merecidamente honrados, porque abren un sendero hacia la iluminación futura. El mero hecho de que hayan pasado sin merma siglos de crítica y hayan llegado hasta nosotros cubiertos de gloria merece nuestro respeto. Pero seríamos tontos si evaluáramos sus logros basándonos simplemente en su edad. Y sin embargo, permitimos que nuestra simpatía histórica pase por encima de nuestra discriminación estética. Ofrecemos flores de aprobación cuando el artista ya está sin problemas en la tumba. El siglo diecinueve, preñado por la teoría de la evolución, nos ha creado el hábito de perder de vista al individuo entre las especies. Un coleccionista está ansioso por adquirir especímenes que ilustren un período o una escuela y olvida que sólo una obra maestra nos puede mostrar mucho más que cualquier número de productos mediocres de una escuela o período dado. Clasificamos demasiado y disfrutamos muy poco. El sacrificio del esteta al método científico de exhibición ha sido la ruina de muchos museos.

Las exigencias del arte contemporáneo no pueden ignorarse en ningún esquema de vida. El arte de hoy es lo que realmente nos pertenece: es reflejo nuestro. Condenándolo nos condenamos nosotros. Decimos que la era presente no posee arte: ¿quién es el responsable de esto? Es indudablemente una vergüenza que a pesar de todas nuestras rapsodias sobre la antigüedad, prestemos tan poca atención a nuestras propias posibilidades. ¡Batalladores artistas, almas agotadas languideciendo a la sombra del frívolo desdén! En este siglo de egocentrismo, ¿qué inspiración les ofrecemos?
El pasado puede bien mirar con piedad la pobreza de nuestra civilización; el futuro se reirá de la aridez de nuestro arte. Al destruir lo hermoso de la vida estamos destruyendo el arte. Ojalá un poderoso brujo pudiese, con el tronco de la sociedad, crear un arpa poderosa cuyas cuerdas resonaran al toque de los genios.


Okakura Kakuzo
The Book of Tea, 1956


13 comentarios:

  1. Hola, amigos.
    El calor me ha tenido secuestrado unos días, en el sentido de que detiene el movimiento de mi mente y vuelve pesado mi cuerpo. Pero ya he conseguido zafarme, al menos por el momento... Dice un viejo refrán que "en agosto frío en el rostro", pues le rezaré fervientemente a quien corresponda para que eso sea cierto, aunque me temo que ese refrán no esté actualizado.

    Estoy de acuerdo con todo lo expuesto por Okakura Kakuzo, y me quedo especialmente con esta frase suya:
    "El siglo XIX, preñado por la teoría de la evolución, nos ha creado el hábito de perder de vista al individuo entre las especies."
    Me encanta.

    Un saludo a todos.

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  2. Y a mí, Antonio. Ando bebiendo con avidez en todas estas sabias letras. Leo y releo. Me encanta.

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  3. Bueno creí que estabas en Argentina resfrescandote!!!yo no me aguanto ya el frío, la lluvia, el viento y la nieve!!quiero un poquito de sol!!
    Antonio te dejo un gran beso!!fresco!

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  4. Lo dicho Antonio, me alegra verte de nuevo en marcha, con o sin el puñetero calorrr.

    En cuanto al texto de Okakura, ya dejé mi comentario hace unos días en la primera entrada del Arpa. Y poco más añadiría que no sea que en el arte, siempre primarán los sentimientos que despierte en el actor o en el espectador sobre todo lo demás. Precio y fama siempre serán secundarios. Y creo que el que no lo perciba de esa manera, no tiene sensibilidad artística en modo alguno.

    En cuanto a esa frase que citas, no sé yo... a que carta quedarme. Para mi San Darwin y su Sta teoría son dogma de fe... y de momento quiero suponer que Kakuzo no quiere contradecirle ¿o sí?
    En todo caso, para otro día más fresquito dejaremos el tema no?

    En lo que estoy de acuerdo al igual que la amiga Luisa, es en que siempre es un placer perderse en las historias de este Cuaderno.

    Abrazos fresquitos.

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  5. Bien, Luisa.
    Y a mí me encanta que te encante. Esto se está convirtiendo un poco en la bitácora de los encantamientos, jejeje.

    Un abrazo, amiga, y cuídate mucho.

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  6. Hola Fabiana.
    ¿Yo en Argentina? ¡Qué más quisiera! Jejeje.
    ¿Pero tanto frío hace por allá? Ya te dije una vez que me gustaría cambiarme de sitio contigo una temporada. Si tanto te gusta el sol ¡acá serías feliz!
    Creo que estamos en el lugar equivocado, los dos, jeje.
    Pero bueno, qué le vamos a hacer... Así nos ha tocado.

    Un gran beso de sol para ti.

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  7. Hola, Cristal.

    De joven me confundía un poco ver en algunos textos que establecían una distinción clara entre artistas y "diletantes" (a los que también llamaban "filisteos"), hoy creo que ya lo comprendo bien.
    Entiéndeme: lo comprendí desde el principio, pero no conocía el significado de esos términos relacionados con el mundo del arte.

    Me temía yo que para ti sir Charles Darwin iba a ser "San Darwin"... ¡Qué le vamos a hacer! Jejeje.
    Sí, amiga, Kakuzo le contradice, desde lo más hondo de su alma le contradice. Porque la "visión" evolucionista chirría totalmente con su propia visión de lo que es la vida humana. Y yo, por supuesto, estoy con él.
    Se puede decir, con Desmond Morris, que el hombre es un "mono desnudo", pero a mí eso me parece de un reduccionismo atroz.
    Como siempre, los pensadores racionalistas ven la realidad desde su rincón, con sus reglas, sus baremos, sus libros de cocina y sus telescopios caseros, pero... ay, amiga, la realidad es una anguila acuática, una brisa variable, un viento impredecible, un río secreto y misterioso que porta luces ocultas para la mente racional y científica.
    Te aseguro, con el corazón en la mano, que lo de 2+2=4 es sólo una opción entre mil.

    Hay quien construye escaleras racionales para subir al cielo del conocimiento, y hay quien no necesita de esos artilugios porque ya está en ese cielo. Y desde allí arriba puede ver la futilidad de esas escalas, que no hacen sino confundir y enredar las cosas.
    De todas maneras, mis respetos al señor Darwin, que intentó a su modo responder ciertas importantes preguntas.

    Desde el calor, yo también te mando un abrazo fresquito.

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  8. Qué fascinante texto.. No podría estar más de acuerdo y no podría haber expresado mi propio sentir en palabras más acertadas...

    Precisamente así concibo, vivo y siento el Arte. Más que con lo estético, también tiene mucho que ver con lo espiritual, en el sentido de ser un puente para unir los dos mundos que se hallan tan separados en la mente y el corazón de las personas.

    No me interesa otro tipo de arte...

    Qué final tan bello y contundente... Al crear con esa actitud que describe Okakura Kakuzo, estoy segura de que el artista logra lo mágico... Y logra que 'las cuerdas de su arpa' resuenen en todo el universo ;)

    Gracias por estas letras tan maravillosas, mi querido amigo

    Un abrazo inmeeensooo!!

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  9. Sabía que te iba a gustar, Isis.
    El arte espiritual, el arte como puente entre los dos mundos, el arte como magia...
    Ése es el arte que merece la pena, el único que importa.

    Un gran abrazo, amiga maga viajera.

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  10. Cuánta razón llevas, Antonio.

    Ya se ve que desde hace mucho tiempo comenzó esta tendencia esnobista de preferir una obra de arte por estar de "moda" o por su "firma", en vez de permitir hablar a los propios instintos y sentimientos.
    ¡Dímelo a mi!, que soy pintora de corazón y dejo un pedazo de mi alma y mi espíritu en cada cuadro que realizo, pero como no estoy "cotizada" como una artista de renombre, he de lidiar constantemente con los caprichos del mercado y de un público poco sensibilizado a la valoración estética profunda y real.
    Pero no importa, porque sé que, como yo, hay personas que se dejan "tocar" por sensaciones libres de prejuicios.

    Qué bueno que el calor afloje un poco en tu Madrid... para que te sientas inspirado y sigas agasajándonos con tus bellos escritos y hondas reflexiones.
    Sigo con la fé puesta en que lleguen a crearse arpas como la de tu relato, y que aparezcan siempre intérpretes adecuados para hacerla sonar.
    Un beso con arpegios como brisa fresca.

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  11. Pues, sinceramente, Liz, a mí me da exactamente igual que estés "cotizada" o no. Yo apuesto por tu arte, porque me llega, porque me hace sentir, porque me hace soñar y también recordar ciertas visiones que tuve y a veces sigo teniendo.
    Pero esto es un tema muy antiguo. ¿Tuvo éxito Van Gogh? Creo que no vendió ni un solo cuadro en toda su vida, ¡ni uno! ¿Y eso qué?
    ¿Quién se acuerda hoy de todos aquellos pintores contemporáneos de Vincent que sí vendían?

    Para crear un arpa como la del relato, hace falta que venga por aquí un brujo poderoso.
    ¡Brujo! ¿Estás por ahí? ¿Me oyes? ¡Ven, por favor, que aquí te necesitamos!
    Y cuando el arpa esté creada, seguro que habrá muy buenos intérpretes para hacerla sonar.

    De alguna manera, tú ya tocas ese arpa.

    Un beso azul, amiga.

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  12. Antonio:

    Ahora sí que tu comentario me emocionó tanto, que me ha hecho llorar.
    Eres grandioso, amigo del alma y los sueños.
    Gracias. Y te mando un beso igual de azul.

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  13. Gracias, Liz.

    No imaginé que te iba a emocionar, pero ten en cuenta que yo siempre, siempre, intento escribir desde la emoción, de otra forma no me merece la pena.

    Y no, no soy grandioso, pero estoy aquí, con mi ventana abierta...

    Un fuerte abrazo, amiga.

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