Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







jueves, 4 de junio de 2009

Sueño de flautas



Muchos conocen la obra de Hermann Hesse, pero sólo a través de sus novelas más populares, como Demian, Siddharta o El Lobo Estepario. Hay sin embargo otras novelas menores que no son tan conocidas, como es el caso de "Gertrud", "Knulp" o "Rosshalde"... ¿Quién recuerda haber leído el Hermann Lauscher o Viaje al Oriente? Y además de estas otras obras, pequeñas pero no por eso menos importantes, están sus cuantiosas reflexiones, sus críticas literarias, sus poemas y sus cuentos. Sí, Hesse escribió muchos cuentos, y muy buenos, en una línea que podemos llamar romántica, entre fantástica y filosófica, que tiene sus raices en autores como Novalis, Hoffmann, Tieck, Eichendorff o el mismo Goethe.
Me gustaría contribuir aquí, en la medida de lo posible, a paliar ese desconocimiento, reescribiendo y publicando, en este pequeño espacio de mi cuaderno, algunos de sus cuentos. Y cuando digo "reescribir" me refiero literalmente a copiar, no a otra cosa. El tío Hermann me dio personalmente su permiso en el último sueño.
Para empezar he elegido uno de los cuentos de su libro, de 1919, MÄRCHEN, título que más o menos viene a traducirse como "Cuentos de Hadas". En la introducción de su versión en castellano, Rodolfo E. Modern nos explica que un märchen "significa una evasión del hoy para comprender lo permanente del corazón humano, de sus esperanzas, sueños y deseos. Eso a través de sucesos cuya aparente inverosimilitud, medida con los parámetros de las actitudes cotidianas, se revela, en una lectura más profunda, como un sondeo más acendrado en los fenómenos de la naturaleza, la humana incluida. Sus resultados se llaman conocimiento de una entidad final, de una unidad omniabarcadora, que coincide, por supuesto, con los postulados de la filosofía romántica, en la que las apariencias no son sino eso, apariencias."
Por mi parte, sólo añadir que espero que disfruteis de su lectura.


Antonio H. Martín

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SUEÑO DE FLAUTAS


por Hermann Hesse


(primera parte)


"Toma esto", dijo mi padre, y me alcanzó una pequeña flauta de hueso, "tómala y no olvides a tu anciano padre cuando alegres a la gente con tu música en países lejanos. Es tiempo de que veas el mundo y aprendas algo. He mandado hacer esta flauta, porque no te gusta ninguna otra tarea, excepto cantar. Piensa también que debes tocar siempre canciones bonitas y amables, de lo contrario sería malgastar el don que Dios te ha concedido".
Mi querido padre entendía poco de música, era un erudito. Él pensaba que yo no tenía más que soplar en la linda flauta para que todo anduviera bien. Como no lo quería despojar de su creencia, le agradecí, guardé la flauta y procedí a despedirme.
Nuestro valle me era conocido hasta el gran molino del caserío; detrás comenzaba el mundo, y debo admitir que me gustó mucho. Una abeja fatigada de volar se había posado sobre mi manga, y la llevé conmigo para tener, en mi primer descanso, un mensajero que llevara enseguida mis saludos a la patria que dejaba atrás.
Bosques y praderas acompañaban mi camino, y muy lozano también el río me acompañaba. Descubrí que el mundo se diferenciaba poco de mi patria. Los árboles y flores, las espigas de trigo y los avellanos me hablaban; yo cantaba sus canciones con ellos, y ellos me comprendían, como en casa. De pronto mi abeja despertó, se arrastró despaciosamente hasta mi hombro, levantó vuelo y giró dos veces en torno mío con su zumbido dulce y profundo; luego se orientó rectamente hacia atrás, hacia el hogar.

En eso surgió del bosque una muchacha joven, que llevaba un cesto en el brazo y un sombrero de paja de ala ancha que dejaba en sombras la rubia cabeza.



"Dios te guarde", le dije, "¿adónde vas?"
"Debo llevar la comida a los segadores", dijo. Y se puso a caminar a mi lado. "¿Y tú, dónde quieres ir?"
"Voy a conocer el mundo, mi padre me ha enviado. Él cree que yo debo tocar mi flauta en público, ante la gente, pero yo no sé hacerlo bien todavía, antes debo aprender mucho".
"Bueno, bueno. ¿Y qué sabes hacer en realidad? Porque algo debes saber".
"Nada en especial. Puedo cantar canciones".
"¿Qué clase de canciones?"
"De todo tipo ¿sabes? A la mañana y a la noche, a los árboles, a las bestias, a las flores. Ahora, por ejemplo, podría cantar una canción bonita acerca de una muchacha joven que sale del bosque para llevar la comida a los segadores".
"¿Puedes hacerlo? ¡Cántala entonces!"
"Lo haré, pero, ¿cómo te llamas?"
"Brigitte".

Entonces entoné la canción de la linda Brigitte con el sombrero de paja, y lo que llevaba en el cesto, y de cómo las flores la miraban cuando pasaba y los vientos azules la seguían a lo largo del cerco del jardín, y todo lo relacionado con ello. Atendió seriamente a la canción, y me dijo que era buena. Y cuando le comenté que estaba hambriento, levantó la tapa del cesto y extrajo un pedazo de pan. Mientras yo le echaba el diente con ahinco, al tiempo que continuaba ágilmente la marcha, ella me dijo: "No se debe comer a la carrera. Una cosa después de la otra". Entonces nos sentamos sobre la hierba, yo comí mi pan y ella se abrazó las rodillas con sus manos bronceadas y me miró.
"¿Quieres volver a cantarme alguna otra cosa?", preguntó cuando dejé de comer.
"Con gusto. ¿Qué quieres que cante?"
"Algo acerca de una chica que está triste porque ha sido abandonada por su novio".
"No, no puedo. No conozco eso, y tampoco debe uno estar triste. Mi padre dijo que debo cantar siempre canciones graciosas y amables. Te cantaré algo acerca del cuclillo o de la mariposa".
"Y de amor, ¿no sabes ninguna?" preguntó luego.
"¿De amor? Oh sí, eso es lo más lindo de todo".
Enseguida empecé una canción acerca de cómo el rayo de sol está enamorado de las rojas amapolas y juega con ellas lleno de alegría. Y de la hembra del pinzón, cuando aguarda al pinzón y al llegar éste vuela como si estuviera asustada. Y seguí cantando acerca de la muchacha de ojos pardos y del joven que llega y canta y recibe un pan de regalo; pero ahora no quiere más pan, quiere un beso de la doncella y quiere ver dentro de sus ojos pardos, y canta y canta hasta que ella empieza a sonreír y le cierra la boca con sus labios.

Entonces Brigitte se inclinó y cerró mi boca con sus labios; luego cerró los ojos y los volvió a abrir. Y yo miré las estrellas cercanas de un dorado oscuro y en ellas estábamos reflejados yo mismo y un par de blancas flores del prado.



"El mundo es muy hermoso", dije, "mi padre tenía razón. Pero ahora te ayudaré a llevar estas cosas hasta donde está esa gente".
Tomé su cesto y proseguimos el camino. Su paso sonaba con el mío y su alegría coincidía con la mía, y el bosque hablaba delicado y fresco desde la montaña. Yo nunca había caminado tan contento. Durante un largo rato canté con fuerza, hasta que tuve que cesar de puro exceso; era demasiado todo lo que susurraba y hablaba desde el valle y la montaña, desde la hierba y el follaje, desde el río y los matorrales.
Entonces pensé: si pudiera comprender y cantar al mismo tiempo las mil canciones del universo, del pasto y las flores, de los hombres y las nubes, de la floresta y el bosque de pinares, y también de los animales. Y asimismo todas las canciones de los mares lejanos y las montañas, de las estrellas y la luna; y si todo eso pudiera simultáneamente resonar en mi interior y ser cantado, entonces yo sería como el buen Dios y cada canción debería ser como una estrella en el cielo.
Pero mientras yo pensaba de este modo, lo cual me había dejado silencioso y maravillado, pues antes jamás se me habían ocurrido cosas así, Brigitte se detuvo y sujetó firmemente el asa del cesto.
"Ahora debo subir", dijo. "Allá arriba está nuestra gente. ¿Y tú, a dónde vas? ¿Por qué no vienes conmigo?"
"No, no puedo ir contigo. Tengo que ver el mundo. Muchas gracias por el pan, Brigitte, y por el beso. Pensaré en ti".
Ella tomó su cesto con la comida; y otra vez sus ojos de sombras pardas se inclinaron sobre mí, y sus labios se adhirieron a los míos. Su beso fue tan bueno y dulce, que casi me puse triste de pura felicidad. Entonces le dije adiós y marché presuroso carretera abajo.
La muchacha subió lentamente por la montaña; se detuvo bajo el follaje que caía al borde del bosque, y miró hacia abajo donde yo estaba. Y cuando le hice señas y agité el sombrero sobre mi cabeza, inclinó ella la suya una vez más y desapareció en silencio, como una imagen, entre la sombra de las hayas.

(...)

Hermann Hesse (1919)

29 comentarios:

  1. Gracias. Tu objetivo ha sido cumplido...he disfrutado de la lectura.
    Besos

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  2. Me alegro mucho, Malú.
    Pero recuerda que aún falta la segunda parte.

    Un abrazo hasta la querida Asturias.

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  3. Qué precioso, me ha encantado, es como un cuento para niños pero a lo grande, creo que no sé explicarlo, muy sencillo a simple vista, sobre la superficie sin olas, pero la resaca sienpre está debajo del agua sobre la arena..., creo que me he liado.
    Gracias.
    un abrazo.

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  4. Qué hermoso, Antonio!
    No conocía este cuento de Hermann...espero por la segunda parte,es delicioso.Pero conociendo al tío...ésto no debe ser así de simple, nomás...

    Y respondiendo a tu comentario en mi blog:estoy bien, amigo,sólo escribo palabras.

    Un gran beso!
    (ya tenés el reloj de arena gigante?)

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  5. Antonio no lo conocía, pero me pareció muy linda historia hasta ahora espero leer la segunda parte!
    Te dejo un gran beso!

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  6. Casi todo el mundo se acerca a Hesse desde Siddharta. Sin embargo , lo primero que leí del tío Hermann fue unos diarios(Obstinación). Tras ello, Demian, Peter Camezind. El lobo, Bajo las ruedas, el Juego de los Abalorios, En el Balneario. Sin duda quedan muchas por leer. Ha pasado tanto tiempo, que a veces pienso que debería volver a releerlo. El cuento que nos brindas no lo había leído
    Saludos.

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  7. Acabo de entrar en mi blog y leer lo de tu canción. Perdona que no lo haya escuchado antes pero ultimamente entro con prisas a la red, tengo todo un poquito abandonado...No sé si aqui es el lugar apropiado para poner la respuesta de la canción, pero sé que me vas a leer.
    Me ha gustado tu voz, y eso que Victor Manuel es mi idolo de la adolescencia, tengo una sensibilidad especial al oir sus canciones, pero de veras que tu voz no ha desperecido para nada la canción.
    Si tienes otras grabadas me gustaría escucharte...asi que animate a ir poquito a poco poniendolas aqui..¿vale?
    Besos

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  8. Qué delicia, Antonio.

    No, no conocía este cuento de Hesse... pero leerlo ha sido de alguna manera como "volver a ver" a un viejo amigo. Porque estoy tan familiarizada con su maravilloso modo de escribir y de pensar, que me sonó familiar cada detalle. El mundo de Hermann Hesse es algo entrañable para mi.

    Quedo encantada de que hayas subido un cuentò tan bello, en su sencillez y simultáneamente en su grandeza. Tienes razón: es un heredero de Goethe y los demás autores que nombraste.

    Ah! Y tus ilustraciones, como siempre, magníficamente bien elegidas.

    Un beso, amigo "flautista"

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  9. Posdata:
    Como el temperamental de mi lirio no quiso salir en mi comentario anterior, te lo agrego ahora apresuradamente, Antonio

    ...y quedo pendiente de la continuación del relato.

    Besos

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  10. Entiendo lo que quieres decir, Alfaro.
    Lo que "está debajo" saldrá a la superficie en la segunda parte.

    Un abrazo, poeta.

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  11. A eso me refería, Rayuela, a que hay muchas historias del tío Hermann que no se conocen. Pero aquí está su "sobrino" para rescatarlas, jeje.
    Y no, tranquila, que simple no será...
    Me alegro de que estés bien. Es que a veces no sabe uno si lo que se escribe se corresponde con la realidad o es sólo un juego de palabras. Se puede decir lo mismo con fondo real o sin él, pero quien lo lee no lo puede saber, a no ser que lo explique el autor.

    ¿Reloj de arena gigante? ¿Te refieres a si ya tengo tiempo? Bueno, algo parece que voy recuperando.

    Un beso, Silvia.

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  12. Hola, Fabiana.
    La segunda parte estará disponible en breve. Me alegra que te guste.
    Un beso.

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  13. Hola, Daniel.
    Empezar a leer a Hesse con Obstinación es meterse en "la boca del lobo" desde el principio, jeje.
    Yo empecé con Siddharta, que en los 70 estaba de moda, y a partir de ahí me fui introduciendo en su mundo hasta leerme la obra completa, o casi.
    Pondré más cuentos, que seguro que tampoco has leído.

    Un saludo, amigo Conde.

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  14. Hola de nuevo, Malú.
    Te indiqué lo de la canción porque como asturiana suponía que te gustaría.
    Eso que dices de que "mi voz no ha desmerecido para nada la canción" es como si me hubieses regalado un ramo de flores... ¡Gracias!
    Muchas veces canté el tema de "Asturias", de Víctor, y decían que era el que mejor me salía, pero no conservo grabaciones que merezca la pena oír. Sólo una que hice una noche que tenía la voz casi rota. Así que...

    Besos, amiga, y mis saludos al Asón.

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  15. Hola, Liz (con o sin lirio).

    Lo mismo que comentas es lo que me pasaba a mí cuando lo copiaba. Me encanta "volver a ver", como dices, a un viejo amigo, y volver a meterme en su mundo, que tantos buenos ratos me regaló en el pasado.
    La continuación del relato puede que salga hoy mismo.

    Un gran beso, amiga.

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  16. No conozco más q los más populares de Hesse, así q tengo una asignatura pendiente con sus cuentos.
    Gracias por acercarlo.
    Saludos.

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  17. ...Y es que sucede que cuando uno canta a la vida y su corazón danza al unísono del corazón del mundo, puede acabar en el lugar y el instante en que el amor le dará el encuentro, iluminando con un segundo de su luz los pasos que dará en su aventura de descubrimiento.

    Estos textos son un auténtico regalo para el corazón ;)

    Un abrazo inmenso!

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  18. He disfrutado con la lectura, hacía muchos años que no leía nada de Hermann, que recuerde leí Demian y Siddharta,el lobo estepario lo empecé y lo dejé, pero no recuerdo el por qué, hace demasiados años de eso. Y tu introducción me ha gustado.
    Esta entrado me ha traido muchos recuerdos.
    Besos.

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  19. Pásate cuando puedas por mi casita, tengo una sorpresa para tí. Pero no seas malo ¿eh? que lo hice con todo mi cariño.
    Ahora voy a por tu texto!

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  20. Me quedo con ganas de más...¿Sabes? He vuelto a mi niñez, cuando mi padre me leía cuentos antes de dormir :-)

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  21. Pues no, Silvia, supones bien, no es así de simple.

    El tío Hermann, es un As de las metáforas vitales. Y la vida, un mágico viaje, de una forma u otra acaba pasando factura a todos los viajeros.

    Esperemos a la segunda parte, si no recuerdo mal, un iniciático viaje en barca, en compañía de un arcano que acaba por desaparecer, dejando a nuestro viajero a merced de las corrientes, pero eso sí, dueño del timón...

    Antonio, yo sigo a lo mío, leyendo entre líneas. Aunque la auténtica certeza no esté en mi lado del espejo. Tú sabrás...

    Y en otro orden de cosas, tu voz la relaciono más con la de Merlín de Avalón, que con la de Panoramix de la Galia. Aunque ambos sean iconos, por motivos distintos para esta habitante de Nunca Jamás.

    Un abrazo amigo.

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  22. Hey! el comentario anterior es mío. No se que coño debo haber tocado. Sorry-

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  23. Hola, Sara, y bienvenida a esta humilde casa nocturna.
    La "asignatura pendiente" que comentas la intentaré yo arreglar aquí en lo que pueda.

    Un saludo.

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  24. Parece que te ha gustado esta primera parte, Isis, pero no te ilusiones demasiado, porque la segunda es... un poco diferente.

    Un abrazo, maga.

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  25. Hola, Juana.
    ¿Cómo que es eso de que no terminaste de leer El lobo estepario? Pues entonces no te has enterado de nada.
    Esa novela tiene la forma de una sonata, y tienes que leerla completa para aprehender su sentido. Sinceramente, te recomiendo una relectura. Merece la pena.

    Un beso.

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  26. Me alegro, Bruja, de esa regresión que comentas. Ay, esos cuentos leídos a pie de cama antes de dormir, y que daban alas a nuestros sueños infantiles...
    Voy a tu casa para ver esa "sorpresa" de la que hablas.

    ¿Malo yo? ¡Nunca! :)

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  27. Hola, amiga Cristal (anónima).

    Me alegra observar que tienes muy buena memoria. En efecto, la segunda parte es como dices. Y no creo que sea porque te lo has repasado, sino porque lo recuerdas. Lo que significa que tus lejanas lecturas del tío Hermann se te quedaron bien dentro.
    Eso te convierte en mi hermana espiritual.

    En cuanto a lo del "Merlín de Avalon"... ¡pues lo estás arreglando! jejeje. No sabía yo que Merlín cantaba; bueno, en realidad nunca había oído que los druidas cantaran.
    Pero de todas formas, gracias.

    Un abrazo, amiga de Nunca Jamás, y vete pensando el pasarte al otro lado, porque jugar siempre a ser "pirata" no puede ser bueno. Hay que probar también el ser indio, hada y sirena...

    Un beso de dragón (sin fuego).

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  28. Tuve un "profe" de literatura contemporánea, fanático de tu tío donde los hubiere. Este, junto con el de Juego de Sombras, era uno de sus textos favoritos para hacer comentario de idem...

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