Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







jueves, 25 de junio de 2009

Hakuin



¿ES ASÍ?


El maestro Zen Hakuin (1) era conocido entre sus vecinos como aquél que llevaba una vida pura.
Una jovencita japonesa muy atractiva, cuyos padres regentaban una tienda de comidas, vivía cerca de su casa. Una mañana repentinamente, los padres descubrieron con espanto que la muchacha estaba embarazada.
Esto puso a los tenderos fuera de sí. La joven, al principio, se negaba a delatar al padre de la criatura, pero después de mucho hostigarla y amenazarla acabó dando el nombre de Hakuin.
Muy irritados, los padres fueron en busca del maestro.

"¿Es así?", fue todo lo que él dijo.

Al nacer el niño, lo llevaron a casa de Hakuin. Por entonces éste había perdido ya toda su reputación, lo cual no le preocupaba mucho, pero en cualquier caso no faltaron atenciones en la crianza del niño. Los vecinos daban a Hakuin leche y cualquier otra cosa que el pequeño necesitase.
Pasó un año, y la joven madre, no pudiendo resistir más, confesó a sus padres la verdad: que el auténtico padre del niño era un hombre joven que trabajaba en la pescadería.
La madre y el padre de la chica fueron en seguida a casa de Hakuin para pedirle perdón. Después de haberse deshecho en disculpas, le rogaron que les devolviese el niño.

Hakuin no puso ninguna objeción. Al entregarles al pequeño, todo lo que dijo fue: "¿Es así?".

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(1) Uno de los máximos exponentes de la escuela Rinzai (1685-1768), al cual se debe en gran parte el desarrollo del sistema koan en el Japón.
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- Del libro "Carne de Zen - Huesos de Zen"
(antología de historias antiguas del budismo Zen)
- Traducción y notas de Ramón Melcón López-Mingo
- Editorial Swan, 1979

12 comentarios:

  1. Acabo de vaciar mi taza.Es así?



    (comenté también tu post anterior, al que no había llegado.Sabés que estas historias zen son mi debilidad...estoy fluyendo)


    Mil besos!

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  2. ...pero no siempre se puede quedar impasible.
    ¿Aceptar todo lo que llegue en la vida? ¿Es esto lo que nos dice el cuento?
    Yo al cuento le añadiría la moraleja: no puedes dejar que en la vida alguien te haga cosas así.¿o existe una seguna parte del cuento?

    Un abrazo.

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  3. Me alegro, Silvia.

    No había caído en un principio en el sentido de tu frase, jeje.
    Sí, es así...
    Ya he leído tu comentario anterior y está debidamente contestado.
    Seguiré poniendo historias de éstas, tanto zen como taoístas, que siempre he visto como muy cercanas entre sí. De hecho, hace tiempo llegué a creer que Tao y Zen significaban más o menos lo mismo.
    Y algún día pondré también algo mío, jeje. Pero es que ahora el calor me tiene "paralizado".
    ¡Me quiero ir a la Argentinaaaa!

    Besos viajeros hasta Mar del Plata.

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  4. Me lo estás poniendo difícil, Alfaro, jejeje.
    Pero la culpa no es tuya, es del calor.
    Vamos a ver, digamos que el señor Hakuin no era una persona normal y corriente, sino un "maestro Zen", y esto significa que no se manejaba con nuestras mismas coordenadas. Es decir, que para él no era impasibilidad, sino... ¿cómo definirlo? Es un estado mental muy especial en el que no ves las cosas de una forma racional. No te introduces en ellas ni te dejas tocar por ellas.

    A Hakuin le daba igual perder su reputación, así como le dió igual ganarla. Su interés no estaba en eso.
    Y si la vida le presenta la pesada "broma" de que una joven le adjudique una falsa paternidad, pues él se lo toma a eso, a broma, se encoge de hombros y le sigue el juego. Porque esa circunstancia a él ni le va ni le viene, no le toca...
    Incomprensible para nosotros, que solemos sumar 2+2=4.
    Y cuando la circunstancia cambia y todo "vuelve a su ser", Hakuin también sigue el juego y se vuelve a encoger de hombros, porque con o sin circunstancia su mente siempre ha estado "afuera".
    No es que sea impasible, es que está, digamos, en otro nivel, en otra altura, y las "cosas serias" de este mundo nuestro no le alcanzan.
    Seguro que no me he explicado bien, pero es que, ya te digo, el calor me densifica la mente, jejeje.
    Y de todas formas no es un asunto fácil de explicar en términos normales. Para nuestro modo de pensar, el Zen es una "anormalidad".

    No, no hay segunda parte del cuento. Y te aseguro que en el caso de Hakuin yo no hubiera actuado igual.
    Yo no hubiese respondido con un "¿Es así?", sino con un rotundo "¡Qué! ¿Cómo dice?"

    Un abrazo ultra nocturno.

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  5. Mi punto de vista sería ...amí no me harían esto... me entregas un chico como si fuera un problema lo crio y despues me lo sacan como si fuera una cosa!! y este señor se queda tan tranquilo!! yo no lo estaría! bueno te dejo un beso joven!!

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  6. Bueno, Fabiana, ya he dicho que este señor Hakuin no era "normal", en absoluto.
    Para comprender su actitud habría que entrar en su mundo, en su visión.

    Un beso.

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  7. Querido Antonio:
    Sigo tu lectura aunque a veces no pueda dejar comentarios. Quise hacerlo en la taza de té que me llevó a leer el bote vacío, y como vero que sigues con el zen, pues te diré que no estoy en disposición de aportar mucho, pero que tengo en mis manos, "La vida tal como es" de Cahrlotte Joko Beck, y confío plenamente en sus enseñanzas porque no en vano me lo regaló una amiga budista practicante. Fuimos las dos a la feria del libro y estoy deseando leerlo. Al leer tus entradas, me entraron más ganas aún.
    Siento estar tan poco elocuente pero como dicen las enseñanzas, primero hay que vaciarse para poder volver a llenarse.
    Un abrazo y un placer encontrar estos post en tu cuaderno.

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  8. ¡Hola, Medialuna!

    No te preocupes por eso, yo tampoco estoy en disposición de aportar, por eso pongo estos textos antiguos que lo dicen cien veces más claro.
    El libro que mencionas no lo conozco, pero si te lo regaló una amiga budista, tiene que estar interesante.
    Léelo y luego nos cuentas.

    Un abrazo, estimada Carmen.

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  9. Yo diría que es la versión sen de "Let it Be"...

    Un beso, tranquilo

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  10. ¡Perdón!
    Por poner sen, en lugar de zen...
    Otro beso

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  11. No, Liz, si estaba bien.

    Lo de "sen" me ha hecho recordar al "seny" catalán.
    Bueno, y así es como llaman al zen en Andalucía, jeje.

    ¿Let it Be no significa algo así como "déjalo ser"?

    Un beso, amiga.

    (te contesté a tu anterior comentario)

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  12. Claro, Antonio
    "Let it be" significa eso, y más allá, apunta que nuestra actitud debe ser la de adaptarnos a lo que venga, con la flexibilidad del protagonista de tu cuento zen.

    Un beso como mariposa que revolotea

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