Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







domingo, 18 de enero de 2009

Vincent




“...Conozco a dos personas agitadas en su interior por el mismo combate: ‘yo soy pintor’ y ‘yo no soy pintor’. Rappard y yo mismo. Una lucha espantosa a veces, una lucha que es precisamente la diferencia entre nosotros y algunos otros que toman las cosas menos en serio; para nosotros mismos, es algunas veces muy duro; una crisis de melancolía, un poco de luz, un poco de progreso; otros, tienen que luchar menos, trabajan quizás más fácilmente; pero también el carácter del individuo se desarrolla menos.
“Tú tendrás también que soportar esta lucha, y te lo aseguro: tienes que estar íntimamente persuadido de que corres el riesgo de que te quebranten personas que, sin ninguna duda, tendrán las mejores intenciones del mundo.

“Si algo en el fondo de ti te dice: ‘tú no eres pintor’, es entonces cuando hace falta pintar, viejo, y esta voz también se callará, pero solamente por este medio; aquél que sintiendo esto se va a casa de sus amigos y les cuenta sus penas, pierde un poco de su energía, un poco de lo que mejor lleva dentro. Sólo pueden ser tus amigos aquéllos que también luchen contra esto, aquéllos que por el ejemplo de su propia actividad estimulen lo que hay de activo en ti. Es preciso ponerse a la tarea con un aplomo, con una cierta conciencia de que lo que se hace es conforme a la razón, así como el labriego guía su carreta o como nuestro amigo que, en mi pequeño croquis, rastrilla su campo, y lo rastrilla él mismo. Si no se tiene caballo, uno mismo es el propio caballo, y esto es lo que una multitud de personas hacen aquí.

“Hay una frase de Gustavo Doré que yo he encontrado siempre muy bella: ‘Tengo la paciencia de un buey’. Yo veo dentro de ella a la vez algo bueno, una cierta honestidad resuelta; en fin, esta frase contiene muchas cosas: es una verdadera frase de artista. Cuando se piensa en personas en las cuales el espíritu concibe cosas de este género, me parece que los razonamientos que sólo asoman en boca de los marchands de cuadros, a propósito de ‘artistas dotados’, no son más que un horrible graznido de cuervo. ‘Tengo paciencia’, qué sereno es esto, qué digno; tal vez no se diría si precisamente no hubiera todos estos graznidos de cuervos.

“Yo no soy artista –qué grosero es esto-, incluso pensándolo de sí mismo -¿será posible no tener paciencia, no aprender de la naturaleza a tenerla, a tener paciencia viendo cómo aparece silenciosamente el trigo, crecer las cosas?- ¿será posible valorarse como una cosa tan absolutamente muerta, que hasta se llegue a pensar que ni siquiera se puede crecer más? ¿Pensaría alguien, por ventura, en contrariar intencionalmente su desarrollo? Digo esto para hacer ver cuán tonto encuentro el hablar de artistas dotados o no dotados.

“Pero si se quiere crecer, es preciso hundirse en la tierra. Te digo pues: plántate en la tierra de Drenthe y germinarás; no te seques en el empedrado.
“Hay plantas que crecen en las ciudades, me dirás; sea, pero tú eres trigo, y tu lugar está en un campo de trigo...
“No pienso decirte nada nuevo, en lo más mínimo; te pido tan sólo que no vayas al encuentro de ideas mejores que las que ya llevas dentro.”


Vincent Van Gogh

(de una carta a su hermano Théo, en respuesta al vago proyecto de éste de hacerse pintor)





video
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Vincent Van Gogh - A Reverie

-William Ackerman

18 comentarios:

  1. mientras se tenga vida,la vida da paciencia.
    Un abrazo desde mi atolón en mi Mar de Libertad

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  2. Creo que más que la paciencia es el saber que tú eres pintor, escritor, labriego, contable...y que nadie te quite la energía ni la idea de lo que realmente eres...Eso es lo verdaderamente importante ¿no crees?

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  3. Ay, Mar... Se tiene vida, sí, pero no siempre se tiene paciencia, porque no se sabe vivir.
    La paciencia está ahí, al alcance de la mano, pero no la vemos, no la sentimos.
    El mundo nos obliga a correr, nerviosos e impacientes, o así es como lo sentimos. Por eso siempre digo que es necesario PARARSE.

    Un abrazo de un 'parado'.

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  4. Sí, Bruja, eso es lo importante. Y a eso precisamente se refería Van Gogh.
    En primer lugar está saber quién eres y cuál es la forma en que en ti se expresa la vida, y luego necesitas la paciencia para resistir los embates. Porque hay muchas contrariedades que van a intentar quitarte la idea de la cabeza.
    Por un lado está el largo camino para convertirse en 'artista', es decir, para llegar a dar forma a la propia voz interior; y por otro están las múltiples voces 'bienintencionadas' que intentarán por todos los medios hacerte desistir, por varias razones. A esto súmale la incompatibilidad con la vida normal, con un trabajo ordinario que te roba un montón de horas, por poner un ejemplo.
    Ante todo ello hace falta tener lo que apuntaba Doré: 'la paciencia de un buey'.
    Eso o dejarlo.
    Y... sinceramente, no creo que merezca la pena dejarlo, porque sería como abandonar lo más valioso en la cuneta y seguir el camino convertidos en una sombra.

    Un paciente saludo, Bruja.

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  5. La paciencia de un buey y la auto-estima de un Dios... Voces para todos los gustos aparte,¡que difícil saber de qué y para qué estamos hechos! amigo Antonio.
    A veces, antes no nos paramos a preguntarnos, pero de una forma veraz, ha pasado media vida ¿verdad?.
    En todo caso, hay ocasiones en las que ya me conformo con saber lo que NO quiero. Enfrentarse al propio espejo, es complicado, pero si se es honrado, siempre nos hace avanzar. Aunque sea hacia abajo...
    Besos

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  6. Tener paciencia es difícil en estos tiempos alterados,pero procurar nuestra voz interior es, para mí, un deber y un derecho, lo único que nos dará calma.
    Y, además de hacernos reflexionar con la carta de Vincent, disfrutamos de la bellísima obra de ese hombre,que no sé si tuvo un poco de paz, a pesar de buscarse desenfrenadamente.

    Gracias por dejarme ver esas pinturas, ay! la noche estrellada!

    Un gran beso!

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  7. ¿Tú crees que los dioses se estiman a sí mismos, Cristal? Opino que no: los dioses se aburren, por eso crean a estos seres diminutos y luego se sientan en sus altísimas terrazas, entre nubes y estrellas, y se quedan mirando, a ver qué hacemos.

    Estamos hechos de sentires y pensares, y en la medida en que se desarrollen unos y otros es en la que somos, y para lo que somos.

    Podemos llegar a tener algo como una crisis de identidad, o una incertidumbre, pero te aseguro que eso sólo le pasa a quien tiene mucha riqueza en su interior. Los pobres de espíritu tienen muy claro desde el principio quiénes son y lo que quieren hacer en la vida, 'para qué están hechos'.
    Piensa un poco en eso.

    Y por otra parte está el veneno de la necesidad definidora, que nos viene impuesto por la sociedad... Tenemos que saber quiénes somos y para qué servimos, elegir una actividad concreta y luego 'brillar' en ella, con el nombre correspondiente escrito en letras doradas. Pura basura, créeme.
    ¿Y si mi 'valor' como ser humano es precisamente no tener una identidad notable y ser un maestro en no hacer nada específico?
    ¿Qué dios malhumorado me va a lanzar un rayo desde su nube?

    Lo único verdaderamente importante es mirarse en el espejo y poderse sonreir a uno mismo. Si se consigue esto, todo lo demás sobra.
    Y si no se logra, entonces puede que sí, que algún diosecillo llamado 'superego' nos esté pinchando más de la cuenta. En ese caso, hay que coger al dios ese por la solapa y desmenuzarlo para ver qué hay detrás. Casi seguro que está vacío...

    Un beso gigante y liviano, amiga Cristal.

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  8. Pues parece que no, Rayuela: el amigo Vincent no consiguió la paz, toda su vida fue una búsqueda desesperada. Se encontró a sí mismo mucho más que cualquier hombre, pero Van Gogh no se buscaba, Van Gogh buscaba nada menos que a 'Dios', el propio sentido de la vida, y lo buscaba en todo lo que sus ojos podían ver.
    Ese sentido lo tenía siempre delante, y lo pintó en numerosas ocasiones, pero entre lo que veía y sus sentimientos había un abismo. Él quería ver el sentido del universo, pero en la forma que ese sentido tenía en su mente, o sea, quería ver una idea.
    Quizá estoy divagando, pero creo que es así.

    Rayuela, si te vuelves a pasar verás que he dejado un regalo para tí...

    Besos.

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  9. Bueno Antonio, yo, que en algunas ocasiones manché algunos lienzos, entiendo la necesidad de arrancarse una oreja para solo, oir la mitad de cuchillos afilados O tambien sembrar semillas de margaritas en el lienzo y, a esperar.

    Saludos.

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  10. No sé bien por qué fue lo de la oreja, desde luego no por aquel tema que salía en la película.

    Lo de sembrar semillas en el lienzo ¿es idea tuya? Me gusta.

    Un saludo.

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  11. ¡Qué deliciosa presentación de tu cuaderno nocturno! Y qué delicia leer a Vincent Van Gogh. Casi tan delicioso como mirar o admirar su pintura. Sin duda sus cuadros son el reflejo de la riqueza de su mundo interior. Lástima que el graznido de los cuervos fuera tan despidiado.
    Supongo que el que siente el arte, tiene garantizada la paciencia del buey, porque una vez que eres consciente de que ese "veneno" corre por tus venas, no te puedes librar de él, por muchos cuervos que revoloteen a tu alrededor.
    Personalmente intenté expresarme através de la pintura en un momento determinado de mi vida. En uno de esos momentos en los que el buey se convierte en mosquito, pero he de reconocer que aunque admiro a los pintores, no pasé de ser una mera imitadora, incapaz de crear através del pincel. Sin embargo, en la pluma siempre encontré esa paz para aliviar la inquietud del espíritu.
    Me alegra saber que además de los cuervos, están esas otras personas, que como tú, estimulan lo que hay de activo dentro de uno.
    Gracias por ello.
    Un placer descubrirte. Yo también te añado a "mis otros mundos".
    Un saludo.

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  12. Siempre leo tus respuestas amigo Antonio. Este medio de comunicación, con ser una maravilla, a veces resulta limitado. Y mis intentos de síntesis, en ocasiones son confusos. Este, probablemente, también...
    Cuando digo, la auto estima de un Dios, lo digo desde la perspectiva de una atea. (Hablando de Religiones más o menos oficialistas). Pero en ese supuesto (de que los hubiera) no sólo se aburren Antonio, se divertirían fastiándonos al común de los mortales. Y evidentemente, solo se querrían a si mismos... no habría más que observar como está el mundo...
    Me refería a tener un "exceso de auto-estima" que efectivamente se da en ese tipo de personas que citas. Y en cuanto a las crisis de identidad, son inherentes al ser humano y esclarecedoras en extremo. Por eso, lo de ir hacia abajo... Que una cosa es querer, y otra muy diferente es poder...
    No sé si servirá de mucho... (esto es de largas conversaciones "en la cumbre") pero, tal como te decía antes, el medio es limitado.
    Un beso.

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  13. Hola, Media Luna.
    Me agrada que te guste mi cuadernillo.
    Sí, afortunadamente, además de los cuervos hay otra clase de aves, si no fuera así este mundo sería irrespirable.
    Gracias por tu vuelo.

    Un saludo.

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  14. Hola, Cristal. Ya imaginaba que no te referías a los dioses de manera concreta, sino sólo como símil.
    Más que "exceso de auto-estima" yo lo veo como una bendita locura; bendita porque de ella queda eso que llamamos arte. Y el artista, aunque parezca que se quiere mucho a sí mismo, en realidad lo que ama es el arte que siente que hay en él, y sufre mucho cuando encuentra resistencia a su fluir, dentro y fuera.
    Y si no queda más remedio que ir hacia abajo, por el abismo entre querer y poder, pues vayamos. Quizá allí abajo es donde está el tesoro...
    Otro beso para ti.

    ¿Lo ves?, va por el aire, sin limitaciones, libre como un pájaro raro que ni siquiera necesita alas para volar.

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  15. Antonio, me entran ganas de quedarme calladita y disfrutando de tanta sabiduría o buen hacer que para mí es lo mismo.

    Es verdad que cuando el veneno del arte nos ataca, sea en la faceta que sea, es imposible no escuchar su llamada. Nada podrá impedir que tarde o temprano fluya lo que se lleva dentro. Con más dolor o menos, sorteando las dificultades con más o menos acierto, pero algo quema por dentro y hay que conseguir apagarlo.

    También es cierto que esa sensibilidad especial ante los propios conflictos puede muchas veces con el recipiente que contiene al artista, como el caso de Van Gogh y tantos otros, pero aún así su obra que es por lo que luchaban quedó ahí como muestra imperecedera. Perdieron la vida (todos la perderemos de una forma u otra) pero lucharon y consigueron ser artistas.

    Un beso,

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  16. No conocía la carta que dejó Van Gogh a su hermano...dice mucho de él y de su personalidad.
    Me encantó el pequeño poema que dejas al principio.
    Saludos.

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  17. Veo con gusto que pensamos igual, Luisa.
    Hablas de "algo que quema por dentro y hay que conseguir apagar", y es así, ciertamente. Pero también podemos verlo de otra manera: como un fuego interno que nos enciende, que enciende nuestra vida y que bajo ningún concepto queremos ver apagado... En el fondo, es lo mismo, aunque parezca lo contrario.
    Yo prefiero verlo de esta otra forma, porque conozco demasiado bien la ausencia de ese fuego.

    Un beso ígneo.
    (pero de fuego de luna, que no quema)

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  18. Hola, Malú.
    Sí, el amigo Vincent escribió muchas cartas, la mayoría a su hermano Théo; algunas tenían también dibujos, bocetos de sus cuadros. Y, por supuesto, en todas ellas trasluce su personalidad, porque eran cartas íntimas.

    Muchas gracias por leer y valorar mi poemita. No sé escribir poesía, o no me atrevo, pero quería poner algo muy breve que sirviera de presentación, y me salieron esos versitos, que reflejan el tono y el ánimo de este cuaderno.

    Un saludo.

    Pd.: Tengo que ir por tu rincón, que he visto que hay novedades.

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