Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







martes, 30 de diciembre de 2008

La oscuridad luminosa


La Oscuridad Luminosa


Es curioso observar cómo mi breve escrito sobre el vacío ha producido ciertas reacciones... Parece que, a pesar de las modernidades, hay temas que siguen siendo intocables.
Pero la culpa de esto la tiene la falta de flexibilidad de algunas formas de pensamiento. Imágenes pétreas que son inamovibles, porque se las tiene un profundo respeto y están fuertemente entrelazadas con las propias creencias y sentimientos.
Ante este tabú, sólo se me ocurre aquello que leí una vez en una historia zen, de que no hay que confundir el dedo con la luna. Porque una cosa es el dedo que señala y otra muy distinta la luna señalada.
No considero necesario afirmar que, a mi manera, yo también creo en dios. Lo que ocurre es que mi ‘dios’ es mucho más abstracto y no tiene una forma definida y, por supuesto, tampoco tiene un nombre. Ni siquiera es un dios. Pero incluso esto puede ser volteado y decir que mi dios tiene un millón de formas y mil nombres. Es lo mismo y me da igual. Y no me estoy refiriendo al panteísmo.
En definitiva, creo que hay un orden subyacente en todo lo que existe; creo que la vida, a pesar de sus aparentes incongruencias, tiene un sentido. Y esto lo creo, no porque me duela no creerlo, sino porque me parece que es lo más natural del mundo. Es algo que percibo y constato cada vez que abro la boca para respirar, cada vez que abro los ojos para mirar.
Y para ello no necesito de ninguna imagen unívoca que me lo represente, de ningún nombre, de ningún fetiche. Por eso es por lo que me inclino a llamarlo simplemente “el vacío”. Que es algo así como el origen de todas las cosas. Antes de que existiera nadie que pensara en un dios, antes incluso de que hubiera un dios para crear el universo y poner en su sitio las estrellas, antes ya estaba el vacío. Estaba incluso antes de que existiera eso que llamamos tiempo. O sea, que estaba antes de antes...
Las palabras se pierden en este océano, son como niños que no saben nadar, y mucho menos bucear. Y ante cualquier intento humano de moldear e interpretar lo que no tiene voz ni forma, pero tiene asimismo todas las formas y todas las voces, lo que resulta es una verborrea absurda que no dice nada.
En fin, no era necesario afirmarlo pero lo he hecho. Aunque seguramente nada ha quedado claro, pero eso ya lo sabía. El vacío es así de escurridizo.

Me gusta ahora terminar con unas palabras del amigo Alan Watts, recogidas por su hijo Mark, en un libro póstumo de 1995 que tituló El Tao de la Filosofía:

“... Detrás de la imagen-padre, detrás de la imagen-madre, detrás de la imagen de la luz inaccesible, y detrás de la imagen de la oscuridad profunda y abismal, existe otra cosa que no podemos concebir en absoluto. San Dionisio lo llamó la “oscuridad luminosa”. Nagarjuna lo llamó 'sunyata', el vacío. Shankara lo llamó 'brahman', eso de lo que nada puede decirse en absoluto, 'neti-neti', que está más allá de cualquier concepto. Sin embargo, esto no es ateísmo en el sentido formal de la palabra. Por el contrario, ésta es una actitud profundamente religiosa, porque corresponde prácticamente a una actitud hacia la vida de confianza total en soltar. Cuando creamos imágenes de Dios, todas ellas son realmente demostraciones de nuestra falta de fe. Son algo a lo que agarrarse, algo para mantenerse aferrados. ¿Hasta qué punto son firmes los cimientos que nos sostienen, la Piedra de los Tiempos, cualquier otra cosa a lo que puedan asirse? Sin embargo, cuando no nos agarramos, tenemos la actitud de la fe. Si sueltan todos los ídolos, descubrirán, por supuesto, que eso desconocido, que es el fundamento del universo, es precisamente ustedes. Pero no es el yo que piensan que son. No es la opinión, la idea o imagen que tienen de sí mismos, y tampoco es esa sensación crónica de esfuerzo muscular que normalmente llamamos “yo”. Por supuesto, no lo pueden agarrar, pero ¿para qué necesitarían hacerlo? Incluso si pudieran, ¿qué es lo que harían, quién haría qué con ello? Nunca pueden conseguirlo, porque es el profundo misterio último. Así pues, la actitud de fe es dejar de perseguir objetivos y dejar de aferrarse a ellos, porque cuando esto sucede sobrevienen las cosas más sorprendentes. Todas esas ideas de lo espiritual, de lo divino y esa actitud de que “debemos seguir las leyes que han sido establecidas y que estamos obligados a confirmar” no es la única forma de ser religioso o de relacionarse con el misterio inefable que se halla en la base de nosotros mismos y del mundo.”

Alan Watts


No sé si con esto se aclara más la cosa, pero aquí queda por si acaso alguien entiende lo que se quiere expresar.
Que los buenos dioses os acompañen y guíen por siempre. Y que de ese vacío insondable, de esa oscuridad luminosa, siga saliendo la multiplicidad de voces e imágenes que nos gusta llamar vida.

Amén.


AHM
(30 de diciembre, 2008)

10 comentarios:

  1. Cuando leo acerca de dios, del origen...,me digo ¿y cómo lo saben? hoy es blanco, mañana, azul...
    Algún día, espero y siento tanto no estar, el Hombre descubrirá el porqué y quizá el cuándo, ... todos esos interrogantes que llevan a creer en un dios... y ¿cómo será el Hombre de entonces?

    Así que estoy bastante de acuerdo con este Tao de la Filosofía, no conocía a A. Watts. No suelo leer filosofía, me cuesta pensar en términos distintos a los que me "muevo", y en el fondo muy en el fondo no quiero.

    Gracias por tus buenos deseos.

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  2. Alfaro, debes ser la única persona de este planeta que no está liada con los preparativos de la fiesta de mañana. Y... me alegro, la verdad.

    Leer a Alan Watts no es leer filosofía, es como beberse un refresco en una tarde de verano. Te lo aconsejo.

    Sigo con el problemilla de la música. Debe ser un fallo de mi conexión. Así que voy a poner otra. Música relajante y ensoñadora de Llewellyn. Espero que guste.

    Un saludo, y gracias por leer a este lobo con sueños de pájaro.

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  3. Antonio, aqui expresaré resumidamente los apartados aneriores de los vacios II Y III, tambien sobre la creencia de ese dios, sencillamente pondré un ejemplo; Cervantes tuvo la necesidad de crearse su propio dios El Quijote.

    Buena entrada de año 2009.

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  4. Querido Antonio,

    Pues la verdad es que tampoco ando liada con preparativos para ninguna fiesta. Las efemérides, son necesarias como punto de inflexión, pero el solsticio ya ha pasado y ahora es una mera cuestión de calendario. Aún así, lo que nos envuelta nos recuerda el paso irremediable del tiempo, esta incógnita que para mí es materia de sueños y de poesía. Tiempo, espacio y esa oscuridad luminosa que recuerdas. Palabras sabias y materia de abstracción en medio del jolgorio general.
    Un beso con el deseo que cada día del calendario sea año nuevo

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  5. Pues, Terry, sinceramente, me quedo con el dios de Cervantes, que además daba muy buena conversación.

    Lo mismo te deseo, amigo. Gracias.
    Nos leemos el año que viene.

    -¡Pardiez, Sancho! ¡El año se acaba y aún no he pasado por el barbero! ¡Qué dirán de mí en el gremio de los caballeros andantes!
    -Perdone, mi señor, ¿es que piensa pelarse la barba?
    -No, mi buen amigo, sólo recortarla, que es lo que se lleva en estos tiempos extraños.

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  6. Muchas gracias, Gargola, por tu presencia.
    Recuerda que los primeros poetas, los vates, eran casi como místicos, que traducían el lenguaje mágico para la comprensión de los hombres. Y ellos sabían muy bien despejar esa incógnita del tiempo.

    Esperamos, con sed de armonías, tu nuevo poema.
    Un beso sin tiempo.

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  7. Me reconforta saber que alguién tan especial como tu siente y cree en una "oscuridad luminosa". porque tu eres una de las evidencias de que esa "oscuridad" es luminosa.

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  8. Muchas gracias por su comentario, señor Anónimo (o señora).
    Lo de que yo sea "una evidencia" de esa luminosidad no me parece tan evidente, pero se agradece, como digo, la apreciación.
    Uno sólo hace lo que puede para mantener encendida la llamita que lleva dentro; nada más.

    Un saludo, y feliz año nuevo.

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  9. Para mí la clave de lo que comentas está en el propio texto. Permiteme que lo utilice...
    "Cuando creamos imágenes de Dios, todas ellas son realmente demostraciones de nuestra falta de fe.".

    En la vida del hombre, creas o no creas en un dios. Todo tenemos fe en algo, ese algo, nos orienta y define como personas. Puede ser una guía, un principio, una imagen, una sensación, una idea... El ser humano para poder avanzar necesita de una referencia, de una guía que le motive y le oriente. Ese, a mi modo de ver, será su dios.

    Gracias por tus deseos.

    Un abrazo
    Carlos

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  10. Estoy de acuerdo, Carlos. Todos necesitamos de ese 'algo' para movernos y vivir.
    El agnóstico o el nihilista, también. Aunque lo disfrazen tras un nombre cualquiera, en el fondo están 'creyendo' en su propia conciencia, o sea, en su 'dios'.

    Un abrazo, y que tu dios te acompañe.

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