Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







martes, 2 de diciembre de 2008

La Noche



¿Tiene que volver siempre la mañana?
¿No cesará jamás el poder de la tierra?
¿Consumirá esa funesta agitación
el vuelo celeste de la Noche?
¿No arderá por siempre
el sacrificio secreto del amor?
A la luz le fue delimitado el tiempo.
Intemporal es el dominio de la Noche,
eterna la duración del sueño.
Sagrado sueño,
no escatimes la felicidad
a los que en esta jornada terrena
se han consagrado a la Noche.
Sólo los locos te desconocen
y no saben del sueño,
de esta sombra que tú, compasiva,
nos lanzas en el crepúsculo
de la verdadera Noche.
No sienten tu presencia
en las doradas aguas de las uvas,
en el prodigioso aceite del almendro
o el pardo jugo de la adormidera.
No saben que tú eres
la que envuelve los senos
de la tierna doncella
y alzas al cielo su regazo.
Ni suponen siquiera que tú,
surgiendo de antiguas historias,
vienes a nosotros abriendo los cielos
y llevando la llave de las moradas
de los justos,
la de los mensajeros silenciosos
de infinitos misterios.


Novalis

(Himnos a la Noche, II – 1797)

3 comentarios:

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  2. ¡Gracias, Maite!

    Me alegro de no haber cometido una pequeña herejía con el poema del amigo Hardenberg.

    Si una entendida en poesía como tú dice que está bien, es que está bien.

    Un saludo poético.

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  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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