Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







domingo, 5 de octubre de 2008

Kuan


KUAN

Tengo por costumbre abrir de vez en cuando el I Ching al azar, quizá porque creo en eso de la sincronicidad de Jung y se me ocurre que de alguna forma hay una relación entre mi estado de ánimo y la página que va a ser mostrada. Ya sé que para hacer una consulta seria a este libro hay que seguir un procedimiento, con varillas de bambú o simplemente con monedas, pero no se trata de una consulta, sino sólo de abrir el libro para ver con qué me encuentro.
Es una bonita edicción de bolsillo que suelo tener sobre la mesa, y esta mañana al abrirlo el librito me ha enseñado estas palabras mágicas...


"Los efectos producidos por la vida son los que ofrecen una imagen que nos autoriza a decidir qué es progreso o retroceso.
El autoconocimiento no consiste en ocuparse de los propios pensamientos, sino de los efectos que emanan de uno."


Este comentario se corresponde con el hexagrama número veinte (Kuan / La observación), y tengo que reconocer que ha pasado lo mismo que otras veces: tiene que ver conmigo y mucho. Mis últimas notas, por ejemplo, son un tanto pesadas y espesas... No porque se alarguen demasiado o empleen términos abstrusos, sino porque dan vueltas a cuestiones personales sin relevancia. Si me considero escritor o no es algo que no le interesa a nadie, ni siquiera a mí mismo; y el hecho de descubrir una aficción inesperada en cierto estimado barón no significa nada.

Uno aborda esas cuestiones por un afán de expresión y las cuenta como si conversara con un amigo, pero al mismo tiempo hay como un deseo inconsciente de delimitar, de definir aquello que se supone que uno es y que, según parece, aún anda descubriendo... Lo que hago con esas notas es agregar un archivo más a la memoria, lo que da la sensación de que la estoy enriqueciendo y que poco a poco me voy conociendo en profundidad. Pero no son más que un simple comentario, casi como hablar del tiempo con alguien. No tienen mayor importancia.

El verdadero conocimiento, tal y como apunta el Libro del Cambio, está en la misma vida. Los ecos de nuestros actos son las señales inequívocas del rumbo que llevamos. Eso es lo importante, lo que nos refleja, lo que dice quiénes somos, y no las mil vueltas que podamos dar a un tema cualquiera.

El espejo de la vida nunca miente ni se equivoca. Nosotros puede que sí.


AC. (4 de octubre, 2008)

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