Aquí escribo,
al filo de la noche,
en este cuaderno de cristal
y humo,
para ahuyentar las sombras.


Con la ventana abierta,
por si viene el pájaro
del sueño.

AHM







domingo, 18 de noviembre de 2007

Desvaríos



Esta es una carta surrealista que escribí a un buen amigo, y a la que titulé "Desvaríos".
Parece locura, pero hay que leer entre líneas...

DESVARÍOS


Hola Jose, amigo.
Tú eres un niño y sin embargo soy más joven que tú. La noche tiene flores extrañas que danzan entre las sombras, abrazadas a las minúsculas gotas de lluvia. Nada se puede hacer para llenar el vacío. El vacío se llena solo, cuando él quiere.
Más de cien veces he intentado colgarme de alguna nube para tocar el olor del cielo y saber cual es su sabor y tocar la piel de su cuerpo translúcido, pero siempre alguna mosca interrumpe mi camino.
Ya sé que hay mariposas de siete colores y conozco el rumbo de su vuelo sin rumbo, pero siempre se me escapan, como se me escapan las gotas de lluvia, en esta noche extraña que ya casi no es noche, porque las sombras se están ya acostando en sus camas de seda blanca.
Quiero decirte algo que nunca te diré, porque desconozco su significado y su nombre, pero sí te digo que sé de perros y pájaros que lo saben, aunque ellos tampoco pueden decirlo porque desconocen el lenguaje del aire y el agua.

Ahora mismo, montado en el tejado, hay un sueño diminuto y grande que me mira con ojos asombrados. No sé qué quiere de mí, imagino que nada, aunque nada ya es mucho, demasiado para mí, que soy aún más diminuto y más grande que él.
Tras la puerta cerrada está el vaivén de las cosas sin destino, y tras la ventana entreabierta está la luz que define el color de un mundo sin nombre.
Todo tiene su sentido, pero está detrás de las telarañas de su propio ruido, que quizá es silencio disfrazado.

Caminando entre luces y sombras, va el lobo solitario sin destino buscando a su presa, que es su propio destino, el cual no conoce porque en sus ojos hay nubes de colores que no entiende ni puede cazar.
El sueño te llama con fuerza, pero la fuerza de uno no puede alcanzar al sueño.

Cierro, de momento, esta breve página, porque se me acaba de colar en el cuarto una bonita mariposa y sin yo preguntarle nada me está empezando a contar no sé que extraña historia de una relación entre un gusano y una liebre.
La cosa comienza a interesarme. No conozco el lenguaje de las mariposas, pero inexplicablemente lo estoy entendiendo, más que nada por sus gestos, por su especial forma de mover las alas.

Todo esto te parecerá una simple tontería, y quizá a mí también me lo parece algo, pero me gusta ver cómo los pájaros abren sus picos en la temprana mañana para beberse el aire.
Las sombras se acurrucan en los rincones y se echan a dormir su larga siesta, y las luces empiezan a bailar con los pájaros y las hojas de los árboles, se suben sobre las nubes y acarician las tristes ventanas.

Te dejo, Jose, sigo escuchando la alegre y divertida historia de la mariposa …

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